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Cuando los abetos crecían en Murcia

Ambiente desértico en la Región de Murcia./UMU
Ambiente desértico en la Región de Murcia. / UMU

Una investigación de la UMU demuestra la presencia de bosques de coníferas, robles, alcornoques y otros árboles propios de zonas más húmedas hace solo 4.000 años

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

¿Qué suponen 4.000 años en términos geológicos? Un suspiro. En este plazo de tiempo se han producido cambios muy importantes en la cubierta vegetal de la Región de Murcia, que hace cuatro milenios contaba con bosques mixtos propios de áreas más húmedas: alcornoques, robles, castaños, nogales, madroños, avellanos, sauces, fresnos, alisos e incluso abetos crecían en el que en estos momentos es el territorio con más riesgo de desertificación de Europa. Lo demuestra un estudio de la Universidad de Murcia que se ha servido del análisis de esporas y polen en estado fósil, extraídos de diferentes estratos de terreno, y cuya datación ha sido posible mediante la técnica del carbono 14.

El estudio, realizado por el grupo de investigación ECCE HOMO (Evolución, Cenozoico, Cuaternario, Ecología) de la Universidad de Murcia, forma parte de una tesis doctoral de la investigadora Elena Fierro, bajo la dirección del catedrático de Botánica de la UMU José Carrión y publicada en la revista científica 'Proceedings of the Geologists' Association'.

El paisaje del Sureste ha experimentado una transformación radical a partir de que se iniciara la explotación metalúrgica durante las edades del Cobre y el Bronce. «Murcia y Almería son ahora las zonas más áridas y deforestadas de toda Europa. Sin embargo, hemos encontrado un paleoambiente más propio actualmente de zonas subhúmedas», afirma José Carrión.

¿Qué ha ocurrido para que la Región de Murcia se parezca ahora poco o nada a zonas con las que hasta hace no mucho tenía tanto en común, como el Parque de los Alcornocales (Cádiz) o las sierras de Cazorla, Segura y Alcaraz (Jaén y Albacete)? Esta modificación del hábitat no responde solo a un cambio en el clima de la tierra, sino también a las actividades humanas: «La situación de deforestación y pérdida de biodiversidad que sufre la Región de Murcia se debe a la acción combinada de la aridificación, que tiene lugar a partir de los últimos 4.500 años, y de la acción del hombre a través de talas, incendios, sobrepastoreo y actividades mineras», asegura José Carrión.

La secuencia temporal analizada en la investigación de la UMU demuestra «una vez más que las zonas climáticamente sensibles son las que antes colapsan ante la acción del hombre. Se trata de un ejemplo paradigmático de colapso de la estructura ecológica por la acción humana», advierte el catedrático de la UMU.

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