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Medio Ambiente planea reintroducir linces en sierras de Lorca y Caravaca

'Pepa', una hembra de lince liberada en Doñana la semana pasada para reforzar la diversidad genética en el parque nacional. / José Manuel Vidal / EfeGráfico
'Pepa', una hembra de lince liberada en Doñana la semana pasada para reforzar la diversidad genética en el parque nacional. / José Manuel Vidal / Efe

La Región da un paso más en su compromiso con el proyecto de recuperación del felino, que espera el visto bueno europeo para iniciar una nueva fase

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El futuro del lince también pasa por la Región de Murcia, que está dispuesta a dar un paso más en su compromiso con la recuperación del felino, un emblema de la fauna ibérica que estuvo a punto de extinguirse hace apenas quince años. Después de desempeñar un papel secundario en el proyecto Iberlince, en el que ha participado desde 2011 identificando zonas propicias para una posible reintroducción, ahora ha llegado el momento de avanzar liberando ejemplares de 'Linx pardinus' en su territorio. Las zonas seleccionadas son dos espacios protegidos en Lorca y Caravaca de la Cruz que suman 31.400 hectáreas y ofrecen condiciones favorables para que se establezca este carnívoro. La principal de ellas, la disponibilidad de alimento: los puntos elegidos cuentan con una densidad de 2,035 conejos por hectárea, un valor que se considera «bueno».

En Lorca, el destino del lince serían los siguientes espacios: Sierras del Gigante y Pericay, Lomas del Buitre-Río Luchena y Sierra de la Torrecilla. Y en Caravaca de la Cruz, Casa Alta-Salinas. Cuatro enclaves incluidos en la Red Natura 2000 por su condición de Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) y/o Lugar de Interés Comunitario (LIC), muy cercanos entre sí y también próximos a áreas de Andalucía y Castilla-La Mancha que en un futuro también podrían acoger linces.

IBERLINCE II

Proyecto
'Conectando la población del lince ibérico para mejorar la viabilidad demográfica y genética a largo plazo'.
Vigencia
2019-2024.
uPresupuesto
27 millones (con un 61,52% de fondos europeos).
Aportación de la Región
2,7 millones (cofinanciada con fondos europeos).
Coordina
Junta de Andalucía.
Socios
Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Portugal, Parques Nacionales y varias entidades científicas y conservacionistas, sociedades de cazadores y propietarios de fincas.

En cualquier caso, «los estudios para definir las zonas más adecuadas para la reintroducción siguen en marcha», en busca de los emplazamientos que mejor cumplan con los criterios técnicos de la estrategia de recuperación, informa a 'La Verdad' la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, que anteriormente analizó diferentes espacios en el Altiplano y la Vega Alta del Segura (Cieza, Calasparra y Moratalla). Los requisitos son un territorio mínimo de 10.000 hectáreas si se encuentra en áreas de conexión de poblaciones, y de 25.000 si se trata de una zona aislada. Y entre dos y tres conejos por hectárea.

27 millones en cinco años

De momento las zonas más idóneas son las sierras de Lorca y Caravaca de la Cruz, donde se muestrearán 20.000 hectáreas durante la próxima primavera-verano. Las liberaciones de linces se realizarían durante el cuarto año del proyecto.

Bruselas se encuentra ahora mismo analizando Iberlince II, que sería el quinto proyecto Life financiado por la Unión Europea para garantizar la supervivencia del lince ibérico en España y Portugal. Si la UE le da el visto bueno, podría comenzar a desarrollarse en junio de este año. Contaría con un presupuesto de 27 millones de euros, financiado con fondos europeos en un 61,52%, y un periodo de cinco años. Murcia contribuiría con 2,7 millones: 2,4 por parte de la Dirección General de Medio Natural (1,4 de fondos europeos), para mejora del hábitat; y 300.000 euros de la Dirección General de Carreteras (178.000 de fondos europeos), para eliminar puntos negros.

La coordinación seguiría correspondiendo a la Junta de Andalucía y, además de Murcia, continuarían los mismos socios de la etapa anterior: Castilla-La Mancha, Extremadura, Portugal, Parques Nacionales y diferentes entidades científicas y conservacionistas, así como sociedades de cazadores y dueños de fincas que ofrecen sus propiedades para que el lince regrese al campo.

Además de la Región de Murcia, se incorporarán otras dos nuevas zonas de liberación: Río Ortiga (Badajoz) y Sierra Arana (Granada), que se suman a las habituales de Guarrizas (Jaén), Guadalmellato (Córdoba), Matachel (Badajoz), Montes de Toledo y Sierra Morena Oriental (Toledo y Ciudad Real) y Valle de Guadiana (Portugal).

Pasillos verdes

Si Iberlince tenía el objetivo de llevar el felino fuera de Doñana y Sierra Morena, los dos únicos lugares donde la especie sobrevivía hace una década, el desafío de Iberlince II es, además de crear otros núcleos linceros, conectar las diferentes poblaciones para fomentar la variabilidad genética. Es decir: crear pasillos verdes libres de obstáculos para que los linces tengan contacto entre sí y puedan aventurarse con seguridad en busca de nuevos predios en los que asentarse.

Mejorar las carreteras es una prioridad en Iberlince II: 31 linces murieron atropellados en 2017 y 29 en 2018. De ahí la importancia de construir pasos de fauna y actuar en vías especialmente peligrosas por la tendencia de los felinos a cruzar por ellas.

De 94 ejemplares en 2002 a 650 en 2019

La recuperación del lince ibérico es la historia de un éxito: dirigida por el biólogo Miguel Ángel Simón (Jaén,1954), que acaba de jubilarse, con esta estrategia de conservación se ha logrado que las poblaciones de linces en libertad alcancen los 650 ejemplares (datos del último censo), cuando en 2002 solo había 94 y la especie parecía condenada a la extinción. Eso sí, recuperar el lince ha costado mucho dinero: setenta millones hasta el momento y casi cien si Bruselas da el OK a Iberlince II. Una cantidad aportada casi en dos terceras partes por la Unión Europea que también ha beneficiado a otras especies y en general a todo el territorio en el que se ha actuado. También a la Región de Murcia, donde el lince desapareció en un momento indeterminado de las últimas décadas del siglo pasado. Sus últimas citas, en Moratalla y la Sierra de la Pila.