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Una mujer en las cumbres

Errata Naturae publica en España 'La montaña viva', la bellísima declaración de amor a la naturaleza de la escocesa Nan Shepherd

La escritora escocesa Nan Shepherd./
La escritora escocesa Nan Shepherd.
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Abres 'La montaña viva', editado primorosamente por Errata Naturae (como acostumbra), y te encuentras enseguida con un mapa de los montes Cairngorms, el territorio del Ártico escocés por el que vagó durante diez años, entre las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado, la escritora Nan Shepherd. Sigues con el dedo el curso del río Dee, te desvías para ascender el pico Ben Avon y saltas del lago Dubh Loch al refugio de Garbh Choire dando grandes zancadas mentales. Una aproximación imaginaria antes de sumergirte en la lectura de un texto hermoso, poético y preciso que tiene detrás una historia misteriosa. Os la cuento.

Nan Shepherd (1893, Peterculter-1981, Aberdeen) fue una escritora de éxito en Reino Unido, donde alcanzó la celebridad con sus tres primeras novelas. Pero en 1933 se borró de la escena mediática. Desapareció y se dedicó a recorrer durante diez años las montañas Cairngorms, en realidad una meseta elevada salpicada de lagos y cumbres glaciares de cima redondeada, actualmente un parque nacional. Un territorio limpio y helado, evocador pero también muy duro, y relativamente cercano a la ciudad donde siempre vivió y ejerció como profesora de Literatura Inglesa durante cuarenta años: Aberdeen.

Observadora y disfrutona, Nan Shepherd fue feliz afrontando los grandes paisajes y también los detalles de una naturaleza generosa y sorprendente, a la que se acerca con respeto oriental. No pudo pasarlo mal en las Tierras Altas escocesas quien escribió párrafos como este:

«La congelación de las aguas que fluyen es otro misterio. Esa materia fuerte y blanca, cuyo poder he notado en ríos crecidos, que he visto verterse sobre cornisas con una facilidad infinita, se ve también sujeta y castigada. Pero la lucha entre el hielo y la fuerza de las aguas que fluyen no termina enseguida».

Tranquilos: esta escritora también sabe sacudirse el ensimismamiento delante de un arroyo helado para contar restos de aviones siniestrados en las colinas durante la II Guerra Mundial o dar consejos para que un herrerillo revolotee sobre nuestras cabezas.

Paisaje del Parque Nacional Cairngorms.
Paisaje del Parque Nacional Cairngorms. / CNP

Nadie sabe por qué renunció a su popularidad una mujer que vio impresa su imagen en un billete de cinco libras del Royal Bank of Scotland, con solo treinta años, para explorar en solitario las Highlands. Ni tampoco por qué, después de escribir el relato de su experiencia en la naturaleza, guardó el original en un cajón durante décadas. Porque 'La montaña viva' no se publicó hasta 1977, solo cuatro años antes de que su autora muriera. Hoy se considera un clásico de la 'nature writing' y cuenta con una legión de seguidores que le rinden culto, como el escritor Robert Macfarlane, quien asegura haberla leído diez o doce veces y firma el prólogo de la edición española, que ha traducido Silvia Moreno.

Profesora, jardinera y viajera por Europa y África (aunque siempre con billete de vuelta a su hogar escocés), escaladora y poseedora de una mirada privilegiada, Nan Shepherd es una de esas sorpresas literarias que aparecen de cuando en cuando. Una auténtica pionera de la escritura de naturaleza a quien hay que atribuir el mérito de haber descubierto, disfrutado y descrito estos paisajes mucho antes de que la eterna Reina Isabel II de Inglaterra los eligiera para pasar allí sus vacaciones de verano. ¿Habrá algún ejemplar de 'La montaña viva' en el Castillo de Balmoral?

Un libro para un fin de semana dedicado al 'dolce far niente'. O para leer un par de capítulos cada noche antes de apagar la luz. Vosotros mismos.