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Guerra a los plásticos en 2019

La ministra de Transición Ecológica anuncia una estrategia contra la basura marina para el año que viene y el compromiso del Gobierno para frenar la pérdida de biodiversidad

La ministra Teresa Ribera, este jueves, en el Senado./EP
La ministra Teresa Ribera, este jueves, en el Senado. / EP
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

No se puede perder ni un minuto más. Esta es la máxima que resume la batería de medidas anunciadas ayer por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una estrategia global del Gobierno que tiene como objetivo frenar la pérdida de biodiversidad en España. Por este motivo, el Ejecutivo central incorporará las Metas de Aichi (2011-2020) de forma transversal en todas sus políticas, según ha anunciado este jueves la ministra en el Senado. Ribera hace suyas tanto las demandas de las organizaciones ecologistas como el mensaje contundente de los científicos sobre el cambio climático. La música suena bien, pero lo que sirve es el Boletín Oficial del Estado. Resumo las principales iniciativas del Ministerio:

1. Estrategia de lucha contra la contaminación por plásticos acorde a la propuesta planteada esl martes por el Parlamento Europeo y que estará lista a principios de 2019. Se pretende fijar un objetivo de reducción de plásticos «nacional» si no se aprueba un objetivo europeo ambicioso.

2. Planes estratégicos para la biodiversidad, lo que supondrá:

Actualizar los planes existentes para garantizar la preservación y una gestión responsable del territorio en coordinación con el resto de administraciones; así como estímulos para evitar el despoblamiento, reconociendo el papel fundamental de las poblaciones rurales como «garantes» de la biodiversidad.

Potenciar los planes de conservación y recuperación de especies protegidas, consolidar los bancos genéticos, proteger los espacios vitales para las aves y actualizar la lista de especies amenazadas.

Fortalecer la Red Natura 2000, la red de áreas de conservación de la Unión Europea. España, con más de 1.800 espacios protegidos que abarcan cerca de un 30% de su territorio, es el Estado miembro que mayor superficie aporta a esta red integrada que, en palabras de Ribera, constituye «un espacio de conservación activa».

Reforzar el papel de los parques nacionales como «reservas estratégicas»; se están acelerando los trabajos para la pronta incorporación a la red del Mar de Calmas, en la isla del Hierro –el que será el primer parque nacional marino español–, y el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves (Málaga). Asimismo, se está ultimando la ampliación del Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera (Baleares), que se convertirá en el parque marítimo-terrestre más grande del Mediterráneo. España multiplicará por tres su superficie protegida con estas nuevas incorporaciones, asegura Teresa Ribera.

3. Incremento de la protección de la biodiversidad marina. Entre otras medidas, se ordenarán los posibles usos del espacio marino compatibles con la preservación de la biodiversidad, de acuerdo con la Estrategia Española de Adaptación al Cambio Climático, prohibiendo todos aquellos usos de riesgo no asumibles ni ambiental ni socioeconómicamente. En la agenda del Ministerio figuran la limitación de la explotación industrial a actividades claramente compatibles con la preservación de los espacios marinos, el apoyo a la pesca artesanal y la dotación de medios adecuados para las tareas de vigilancia y protección.

4. Cambio climático. La titular de Transición Ecológica hizo referencia al último informe de evaluación del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático, que alerta de las consecuencias del incremento de la temperatura de 1,5º por encima de la media de la era preindustrial. «El mensaje es contundente, cumplir el objetivo es posible y hay que empezar ya, muy activamente, convirtiendo lo que hoy aún es residual en eje central sustantivo de todas nuestras decisiones». Por ejemplo:

El Real Decreto de Medidas Urgentes para la Transición Energética y la Protección de los Consumidores, aprobado el pasado 5 de octubre, es el primer conjunto de señales en este camino. Entre ellas, el fin del impuesto al sol o los ajustes para asegurar que España «llegue con los deberes hechos» en materia de energías renovables o la eliminación de trabas que impiden el despliegue de la movilidad eléctrica.

«En todo caso, la señal más precisa consiste en la adopción del marco estratégico que ha de conducirnos a un camino distinto en los próximos años, ese puente que hay que construir entre la realidad actual y la realidad que queremos a 2030», ha señalado. Este marco tiene, como «piezas claves, irrenunciables y engarzadas entre sí», el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la Estrategia de Transición Justa.

Según la ministra, es preciso adoptar sendas de descarbonización para 2050, revisables cada cinco años. Ribera considera que se debe trabajar sobre presupuestos quinquenales de carbono y elaborar un informe anual que describa en qué y cómo se ha aplicado el carbono cada año y su compatibilidad con el volumen aprobado para el periodo de cinco años.

También es necesario integrar un análisis de compatibilidad climática en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y en las memorias de planes, programas y propuestas normativas. E incluir «criterios verdes» obligatorios en la contratación pública, cuestión «todavía pendiente» a pesar de que moviliza alrededor del 20% del PIB en los países de la OCDE.

También, el Ejecutivo trabaja en la puesta en marcha de una Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética desde una perspectiva integral y con visión a largo plazo.

No se puede decir que los objetivos no son ambiciosos, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que falta por hacer.

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