El Paso es una de las ciudades más seguras pese a la cercana frontera

El Ejército de EE UU despliega concertinas en la frontera mexicana para frenar el paso de la caravana de inmigrantes./EFE
El Ejército de EE UU despliega concertinas en la frontera mexicana para frenar el paso de la caravana de inmigrantes. / EFE

El candidato demócrata afirma que «si queremos tener ciudades seguras lo que debemos hacer es tratar a cada persona con respeto y dignidad, como se merecen»

MERCEDES GALLEGOSan Antonio (Texas)

En Pensilvania atrancan las puertas pensando que vienen los pandilleros de la caravana de hondureños a desatar la delincuencia, pero en el sur de Texas, muy al sur, saben que no hay nada que temer de los inmigrantes «si se les trata con respeto», propone Beto O'Rourke. Donde otros ven a «aprovechados» que colapsarán el sistema de protección social, el candidato a senador ve «oportunidad».

La que ha aprovechado su ciudad natal de El Paso (Texas) para crear con Ciudad Juárez (Chihuahua, México) la mayor fuerza de trabajo binacional y bilingüe del hemisferio occidental, con tres millones de habitantes conjuntos. Y a pesar de ese continuo trasiego por la frontera, El Paso es, desde 1997, una de las ciudades más seguras de Estados Unidos y llegó a ser la que más en términos absolutos durante cuatro años seguidos, entre 2010 y 2014. Actualmente sigue siendo la más segura de Texas y la séptima del país.

«No necesitamos un muro», insiste el aspirante demócrata al Senado. «Si queremos tener ciudades seguras lo que debemos hacer es tratar a cada persona con respeto y dignidad, como se merecen. ¿Qué necesitarías tú que te ocurriese para lanzarte con tus hijos a cuestas a un viaje de 4.000 kilómetros, arriesgando tu vida y las de ellos? ¿Te imaginas que después de eso te encuentras con tu peor pesadilla, que llegas y te quitan a tus hijos, sólo por haber hecho lo que cualquier ser humano habría hecho en esa situación?».

Inmigrantes «sin miedo»

Los demócratas de todo el país han preferido, por consejo de sus estrategas, no hablar de inmigración para que no se les acuse de abogar por fronteras abiertas y ser demasiado blandos, pero la campaña de O'Rourke no tiene consultores políticos ni contrata empresas de sondeos. No quiere que nadie le diga lo que tiene que decir. Aboga sin tapujos por un país con leyes migratorias que reflejen «los valores de EE UU» y en el que los inmigrantes vivan «sin miedo a ser deportados».

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