El FMI pide aumentar los impuestos a la luz y a la gasolina para combatir el cambio climático

Un atasco en Madrid./Óscar Chamorro
Un atasco en Madrid. / Óscar Chamorro

El organismo propone subir la tasa a 75 dólares por tonelada emitida de CO2 desde los 2 dólares actuales, aunque en España ya se pagan 27,5

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

El cambio climático es una amenaza «clara y presente» para todos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que las acciones y compromisos que se han tomado hasta la fecha «se han quedado cortos», por lo que da un golpe sobre la mesa y pide aumentar considerablemente los impuestos a las emisiones contaminantes con el objetivo de mitigar el problema y conseguir limitar el aumento de la temperatura global a 2º C.

Para ello, el Fondo pide subir la tasa a 75 dólares (68 euros) por tonelada de CO2 que emitan los países en 2030. «Hay que remodelar el sistema tributario y las políticas fiscales para desalentar las emisiones de carbono del carbón y otros combustibles fósiles contaminantes», explican los autores del estudio 'Políticas fiscales para frenar el cambio climático'.

En su opinión, los impuestos al CO2 es la herramienta «más potente y eficiente» para cambiar a fuentes de energía limpia a través de un incentivo para empresas y ciudadanos. Y es que serían éstos los que sufrirían más la subida de impuestos. Según los cálculos del FMI, la subida de 75 dólares por tonelada de CO2 emitida, supondría aumentar un 43% la factura de la electricidad de los hogares durante los próximos diez años y un 14% el precio de la gasolina.

El nuevo impuesto supondría aumentar, de promedio, un 43% la factura de la luz de los hogares y un 14% el precio de la gasolina

Claro está, se trata de un promedio a nivel mundial, ya que los países que aún dependen en gran medida del carbón (como es el caso de China) tendrían que pagar más que los que usan en mayor proporción las fuentes renovables. Este alto porcentaje de incremento de la factura se debe a que ese impuesto de 75 dólares significa una subida del 3600% sobre el precio promedio actual del carbono, que según el FMI está en solo 2 dólares.

Impuestos en España

En España supondría duplicar el pago actual por las emisiones de CO2, ya que en Europa el impuesto ronda los 20-25 euros (22-27,5 dólares) por tonelada y la propuesta de la Comisión Europea es subirlo a 35 euros. En nuestro país, si se habla de consumo primario de energía, solo el 9% es carbón y el 20% ya son fuentes renovables, en línea con el objetivo exigido por la UE para 2020. Si se habla de electricidad, un 20% proviene de fuentes eólicas, un 3% solar, un 10% hidráulica y un 20% nuclear, lo que significa que casi el 60% del total de la electricidad en España no emite CO2.

El organismo destaca que los ingresos por esta tasa medioambiental podría usarse para reducir otros impuestos, como el de la Renta o las cotizaciones de las empresas por sus trabajadores. Apuesta además por utilizar ese dinero extra en apoyar a las regiones más afectadas por el cierre de minas de carbón y realizar mayores inversiones en energía verde. «Este dinero ayudaría a salvar a más de 700.000 personas que mueren al año por la contaminación del aire en el mundo», explica el artículo, además de contener el calentamiento global futuro, según lo acordado por la comunidad internacional.

El FMI pone a Suecia como un buen ejemplo, ya que ha subido su impuesto al carbono a 127 dólares por tonelada, lo que le ha llevado a reducir sus emisiones un 25% desde 1995 a pesar de haber expandido su economía un 75% desde entonces. También considera efectivo el impuesto sobre los gases fluorados (los que emiten refrigerantes, espumas, aerosoles o extintores de incendio) de entre 5 y 40 dólares por tonelada que han introducido países como España, Noruega o Polonia.

Que los países más ricos paguen más

En el artículo, el FMI entiende que los países pueden ser «reacios» a comprometerse a cobrar más por el CO2 emitido porque consideren que el mayor coste de la energía puede mermar la competitividad de sus industrias. Por ello, el organismo insta a abordar estos problemas con un acuerdo sobre un precio mínimo del carbono en los países con altos niveles de emisiones y que el impuesto fuera «equitativo» en función de la economía de cada nación.

Así, un precio mínimo de entre 50 y 25 dólares por tonelada de CO2 emitida en 2030 para los países avanzados y en desarrollo del G20, respectivamente, reduciría las emisiones un 100% más que los compromisos actuales del Acuerdo de París sobre cambio climático firmado en 2015, calcula el organismo.