Garranzo vuelve a hacer historia

Carlos Garranzo, en una imagen de esta semana, en su reto por alcanzar el Lhotse./LV
Carlos Garranzo, en una imagen de esta semana, en su reto por alcanzar el Lhotse. / LV

El alpinista madrileño, afincado en Cartagena desde 1987, ha hecho cumbre a las 9.30 horas de este jueves en la cuarta montaña más alta del mundo: el Lhotse; en 2006 también fue el primero de la Región en subir al Everest

RUBÉN SERRANOCartagena

Carlos Garranzo, madrileño pero afincado en Cartagena desde 1987, volvió a hacer historia en el alpinismo regional al alcanzar este jueves la cima de la cuarta montaña más alta del planeta: el Lhotse, en Nepal. Garranzo, que es bombero y tiene 58 años, inició esta madrugada el ataque a los últimos 800 metros y alcanzó la cumbre a las 9.30 (hora española) con el líder de la expedición, el catalán Sergi Mingote. Es el segundo ochomil que logra Garranzo, porque en 2006 también fue el primero de la Región en subir el Everest (8.846 metros).

El alpinista llamó a su mujer, Victoria, nada más alcanzar la cumbre del Lhotse, a 8.516 metros y temperaturas de hasta 22 grados bajo cero. «Te llamo desde la cima del Lhotse. Estoy con Sergi [Mingote] y con mi sherpa. Estoy cansado, hecho mierda», fueron sus primeras palabras, con evidentes síntomas de fatigas, en la escueta conversación que pudo mantener con su mujer. Ella fue la encargada de contar su aventura por las redes sociales, con información, imágenes y audios.

Garranzo, que siempre se ha considerado un «cartagenero de pura cepa», pudo quitarse el mal sabor de boca de sus anteriores intentos en otras montañas. El año pasado no logró hacer cumbre en el K2 (la segunda más alta del mundo, tras el Everest, con 8.611 metros) y el Broad Peak, entre otras cosas por diferentes problemas de salud. El alpinista cartagenero lo ha logrado a las edad de 58 años y cuando muy pocas apostaban por él. Esta aventura, que inició hace algo más de un mes, apenas tuvo repercusión, pero lo había preparado a conciencia. Hace menos de una hora que ha empezado el descenso al campo base.