Clasificación Eurocopa 2020

Meritocracia y competencia, claves de la nueva España

Los jugadores españoles agasajan a Paco Alcácer tras uno de los goles del valenciano a Islas Feroe, el domingo en Gijón. /AFP
Los jugadores españoles agasajan a Paco Alcácer tras uno de los goles del valenciano a Islas Feroe, el domingo en Gijón. / AFP

Desde los debutantes hasta el capitán y hombre récord Sergio Ramos, todos están obligados a asumir que para Robert Moreno «nadie es intocable»

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Reforzado por la inmaculada trayectoria de España hacia la Eurocopa, con siete puntos de ventaja sobre Suecia y ocho respecto a Rumanía, segundo y tercer clasificados, respectivamente, a falta de cuatro jornadas, el técnico Robert Moreno insiste en dos ideas madre que marcan su proyecto, joven y ambicioso: solo el estado de forma determina las convocatorias para la Roja y la competencia interna es la clave del éxito.

Desde estas premisas, trasladadas por activa y pasiva a sus jugadores, se explica que el técnico catalán tuviese la osadía, tras la goleada frente a Islas Feroe de advertir de que «nadie es intocable, incluido Sergio Ramos». «Así lo he hablado con él y con todos», subrayó el seleccionador, sin ambages. Garantiza que si algún día baja su nivel y le tiene que quitar, será doloroso y difícil pero tendrá que hacerlo para no renunciar a sus principios. Es una cuestión de ser consecuente, de ser justo con el grupo.

En otros tiempos, esta sentencia de un seleccionado hubiera levantado polvareda, y más en el día en que Ramos igualó los 167 partidos internacionales de Iker Casillas, que le felicitó a través de las redes sociales. Hoy, sin embargo, se considera un discurso congruente dentro de lo directo, concreto y conciso que es en sus manifestaciones Robert Moreno, un soplo de aire fresco en un mundillo ligado a los tópicos lugares comunes. «Cuando se gana todo es más fácil», asume este técnico joven que, más allá de las charlas prepartido a sus jugadores, no observa grandes diferencias entre ser primero o segundo de Luis Enrique porque «aquí se trabaja de manera consensuada».

El récord de Ramos fue una de las noticias que dejó el homenaje a Quini. El sevillano, que tuvo el detalle de pedir el cambio para que debutase Unai Núñez, el segundo que se estrena con Moreno tras Pablo Sarabia en Bucarest, se ve aún con cuerda para rato. Su reto es superar el récord mundial de llegar de 184 internacionalidades que posee el egipcio Amed Hassan y alcanzar los 200. Para eso tendrá que competir en el Mundial de Catar 2022, que sería el quinto de su carrera, ya con 36 años.

     

Aviso a navegantes

«Es una barbaridad el número de partidos. Uno nunca se imagina algo que está tan lejos y más en el fútbol, donde pasan muchas cosas. Me gusta ir disfrutando año tras año. Al principio soñaba con venir, luego con una selección campeona y ahora, aunque alguno me quiere retirar, me quedan muchos años de fútbol. Mantengo la ambición e ilusión, me cuido y puedo contribuir mucho. Quiero superar al egipcio y llegar a los 200«, expuso Ramos, resentido con parte de la crítica, en la zona mixta de El Molinón.

Un error grosero de Ramos ante los nórdicos preludió, precisamente, el paradón con el pie de David de Gea, recuperado para la causa en el aspecto anímico, aunque el cuerpo técnico asegura que nunca dudó de su contrastada calidad. «No me alegro del desajuste defensivo pero sí por David. Todos nos tenemos que congratular de que haya hecho esa parada, de que la gente le anime porque eleva la competencia. En Bucarest, Kepa hizo dos magníficas paradas y David realizó una muy compleja en un uno contra uno. Se la merece y va a ser bueno para nosotros», desgranó el seleccionador, fiel a su idea de rotar a los guardametas.

El mensaje de la meritocracia como principio irrenunciable ha sido captado por los jugadores. Así lo manifestaron Rodrigo Moreno y Paco Alcácer, que alejaron el debate sobre la falta de pegada de la selección con sendos dobletes ante los nórdicos. «Es muy importante la idea que trata de inculcarnos el míster de dar confianza a todos, de rotar, de obligarnos a jugarnos el puesto en cada partido y en cada entrenamiento. Creo que eso es fundamental para mantener el espíritu competitivo y la mentalidad ganadora», desgranó el ariete de origen brasileño, quien dijo estar feliz de seguir en el Valencia, donde nota el cariño de la afición.

     

A vueltas con la pegada

Los números realizadores del ariete del Borussia Dortmund son sobresalientes. Salió a falta de media hora por Oyarzabal y marcó dos, uno tras un giro de tobillo y otro anticipándose de cabeza en el primer palo. «En el fútbol moderno y ante rivales tan encerrados, es muy importante disponer de delanteros que marcan a un toque, como hacía Quini, que hacía goles como churros», destacó el seleccionador sobre Alcácer antes de exigirle continuidad y goles en su equipo para seguir con España.

«El míster fue claro cuando dijo que a la selección vendrían los que se lo merecen y va a ser así. Al final, lo que hagas en tu club es lo que hace que estés o no estés en el equipo», Alcácer, excepcional en este inicio de curso. Ha marcado nueve goles en siete partidos y cuatro competiciones distintas. Con la absoluta de España, 12 goles en 17 partidos. Y eso que se le utiliza con cuentagotas al ariete de Torrente (Valencia).

Desde el primero al último en llegar, como recuerda el sestaoarra Unai Núñez, asumen que «hay que trabajar día a día con los clubes para estar en los planes del seleccionador. Hay que darlo todo para que nos elija». Comprendido el mensaje principal, tocará demostrar que está asimilado el día que los resultados fallen.

     

El recuerdo de Lopetegui, muy presente

«España pertenece a la primera clase mundial», proclamó tras el partido de El Molinón Lars Olsen, seleccionador de Islas Feroe. Por eso, como ya hizo Cosmin Contra, modificó el sistema y jugó con cinco atrás, o mejor dicho, diez. «Es señal de que nos vuelven a respetar», presumió su colega, Robert Moreno. El catalán, cuarto seleccionador español en poco más de trece meses, ha igualado el septiembre triunfal de Luis Enrique, victorioso en 2018 en Wembley (1-2) y ante la Croacia de Modric en Elche (6-0), que pugnaron en semifinales por un billete en la final del pasado Mundial de Rusia, deprimente para España.

La Roja va por buen camino, ilusiona a la afición con la mirada puesta en la Eurocopa y en esa sede de Bilbao, pero debe aprender de errores pasados. Con Italia, son las únicas dos selecciones que lo han ganado todo en esta clasificación, pero convendría tener muy presente la historia reciente para no tropezar con la misma piedra.

Bajo la dirección de Julen Lopetegui, España encandiló en el camino hacia el Mundial de Rusia: 36 goles a favor y solo tres encajados tras nueve victorias, un empate, ante Italia, y ninguna derrota. Las expectativas eran altas para la Copa del Mundo, pero se interpuso Florentino Pérez, el anuncio del fichaje del guipuzcoano por el Real Madrid, el despido fulminante del seleccionador y el nombramiento del interino Fernando Hierro. Visto lo visto, todos erraron, empezando por el presidente de la FEF, Luis Rubiales.