Supercopa de Europa

El Atlético por fin sonríe en Europa ante su vecino

Jugadores de Atleti celebrando el título/AFP
Jugadores de Atleti celebrando el título / AFP

Simeone logra superar a un Real Madrid endeble en defensa en la Supercopa y se quita un estigma tras cuatro decepciones consecutivas

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

El Atlético salió, por primera vez, sonriente de una final europea con su eterno rival. Después de cuatro campañas consecutivas en las que el Real Madrid apease a los rojiblancos de su sueño de la 'orejona', dos de ellas en la gran final, el bloque forjado por Diego Simeone fue capaz de superar al histórico rey de Europa, en una final competida, que llegó al tiempo extra como en las citas de Lisboa y Milan, y en la que Diego Costa se creció para castigar los errores defensivos de una zaga que mostró una endeblez indigna del vigente campeón europeo desde 2016. El trofeo es menor pero sirve para confirmar que el Atlético ha armado este verano la mejor plantilla de este siglo y que está obligado, sin excusas, a competir por todos los títulos. Para el Real Madrid la derrota es una novedad, ya que había ganado todas y cada una de las últimas 13 finales internacionales disputadas desde que cayese en la Copa Intercontinental de 2000 ante Boca Juniors en Japón.

Fue un partido de alto ritmo teniendo en cuenta que sólo un mes antes, justo hace 31 días, Varane, Griezmann, Lemar, Lucas o Modric estaban en Moscú peleando por la Copa del Mundo. Así de rápido va el fútbol, como la vida, ya que otro mes exacto antes España, 62 días atrás, debutaba, sorprendentemente, sin Julen Lopetegui, presentado horas antes con el Real Madrid y afirmando que Cristiano era el mejor del mundo... minutos antes de que Antoine Griezmann, en un documental, anunciase 'la decisión' de seguir en el Atlético.

En Tallín estaba el '7' rojiblanco, pero no Cristiano que desde minutos después de lograr la 'orejona' en Kiev ya dejó claro que no quería seguir ganando con el Real Madrid. Su adiós ha convertido al equipo en otra cosa, algo más coral, y sólo el tiempo dictaminará si es una versión mejorada o una peor. Por el momento, empieza perdiendo pese a que la conexión entre Benzema y Bale volvió a funcionar como en los tres últimos duelos de la pasada Champions.

2 Real Madrid

Keylor Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro (Ceballos, min. 76), Kroos (Borja Mayoral, min. 102), Isco (Lucas Vázquez, min. 83), Bale, Benzema y Asensio (Modric, min. 57).

4 Atlético de Madrid

Oblak, Juanfran, Godín, Savic, Lucas, Rodri (Vitolo, min. 71), Koke, Saúl Ñíguez, Lemar (Thomas, min. 90), Griezmann (Correa, min. 57) y Diego Costa (Giménez, min. 108).

goles
0-1: min. 1, Diego Costa. 1-1: min. 27, Benzema. 2-1: min. 62, Ramos. 2-2: min. 78, Diego Costa. 2-3: min. 98, Saúl. 2-4: min. 103, Koke.
árbitro
Szymon Marciniak (Polonia). Mostró amarillas a Asensio, Marcelo, Correa, Costa, Ceballos, Modric, Vitolo.
incidencias
Final de la Supercopa de Europa 2018. 11.000 espectadores en el Lilleküla Stadium. Diego Costa fue elegido mejor jugador del partido. Los coros y danzas de Estonia actuaron antes de la Supercopa. Simeone siguió el partido desde un palco privado debido a la suspensión que arrastra desde las semifinales de la pasada Europa League. Por tercera vez consecutiva en finales europeas entre ambos llegaron a la prórroga.

Lopetegui, que debutó de manera oficial como técnico blanco en el mismo estadio que ganó su primer título con la sub19 en 2012, se decanta por una propuesta de toque y movilidad. Tiene buena pinta pero aún está en construcción. En Tallín arrancó por detrás en el marcador antes de que muchos hubiesen llegado a sus asientos. Diego Costa optimizó de modo soberbio un pelotazo de Godín para, con dos cabezazos y un sprint, fusilar a Keylor Navas por su palo. El gol más madrugador de cualquier final europea tras un fallo impropio de dos centrales del nivel de los madridistas. Ramos se vengó unos minutos después con un codazo que el no vio árbitro polaco, que sufrió con otro tenso duelo entre los dos internacionales españoles. El Madrid se repuso al gol estuvo mandón tras el paso atrás de su rival. Asensio obligó a participar a Oblak en el minuto 15 tras un gran taconazo por centro de Marcelo, que asumió el liderazgo ofensivo pero dejó agujeros atrás, aprovechando que Juanfran y Lemar ponen voluntad pero tienen alma de extremos como se pudo ver en el 2-2.

Debut impresionante de Lemar

El francés brilló, apareciendo como una bala; asociándose cuando podía (aunque Griezmann estaba desconectado) pero sobre todo mostró una predisposición a intentar tapar la banda de Juanfran que sufrió. Pero el gol llegó desde la otra banda, cuando la posesión era absolutamente blanca. Bale puso la moto, se fue de Lucas y soltó un centro con la diestra en el que Savic dejó ganarse el sitio por Benzema que la cruzó de cabeza a la red. Benzema, que ya marcó en Kiev por estar bien colocado, completó uno de sus mejores partidos y no sólo por tener acierto para completar su pleno anotador en todas las competiciones que ha jugado con el Real Madrid. El serbio quedó algo tocado por la jugada ya que Asensio le hizo una bicicleta en una baldosa antes de rozar el 2-1 con un derechazo junto al poste. El mallorquín demostró despliegue físico, ya que fue capaz de evitar un contragolpe peligroso de Diego Costa.

El Atlético mantenía el orden en 4-4-2 y la intensidad pero apostó demasiado por el juego directo y se fue desgastando físicamente sin balón hasta dejar de presionar. Solo se sujetaba por dentro gracias al despliegue de Rodri y la fe de Costa. Supo resistir cuando por fuera brillaba Bale, que rompió por ambas bandas. El galés es otro los grandes días: quiere la pelota, se le ve rápido para desbordar y es atrevido para buscar disparos lejanos. Se siente importante: ha sido decisivo en 9 goles de las finales que ha jugado con la elástica blanca: cinco goles y cuatro asistencias. Cuando le duró la gasolina fue un peligro. Pero fue una mano de Juanfran, tras soltar a Benzema en un córner, el que provocó un desequilibrio inesperado. El penalti, en el primer partido sin Cristiano, fue Ramos el que asumió, encantado, la responsabilidad con acierto.

Prórroga de color rojiblanco

Por delante en el marcador todos pensaron que el Madrid lo tenía ganado, incluso el propio equipo blanco. El equipo de Julen perdió el centro del campo, Bale y Benzema se fueron aislando y el Atlético, con su carácter infatigable, lo castigó gracias a tipos como Costa, Correa y Lemar. El francés demostró su personalidad y calidad el primer día, siguió buscando el área rival ya fuera por el lado de Carvajal, aún lejos de su mejor versión, o el de Marcelo. Y por ese llegó, ya que el brasileño quiso hacer un sombrero en defensa a Juanfran que se redimió de su error dejando una bola en el área para que Correa hiciese el pase de la muerte a Costa. El mismo brasileño pudo evitar una nueva prórroga entre ambos pero intentó una chilena en la prolongación ante Oblak.

Un nuevo tiempo extra para Modric, que jugó tres en Rusia, y que debía liderar a un equipo que sufrió un revolcón merecido en la media hora extra castigado por dos errores defensivos. Primero uno de Ramos y Varane en la salida de balón, aprovechado por el infatigable Costa para abrir a Thomas que fue capaz de ver que Saúl podía marcar uno de sus clásicos golazos en la media luna del área. El '8' marcó el tercero de volea y cuando los hinchas rojiblancos trataban de asimilarlo, Costa arrancó una contra tras un error de Carvajal para que Koke sentenciase la final en la primera parte de la prolongación.

Esta vez la alegría fue rojiblanca. Quizá no en la noche más deseada, pero felicidad al fin y al cabo. Simeone puede presumir de ser el primer entrenador del Atlético que gana en una final al Real Madrid en tres competiciones distintas: Copa del Rey, Supercopa de España y Supercopa de Europa. Ya sólo le falta una.

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