Fútbol | Segunda B

El Jumilla cae en el último suspiro y sigue acercándose a la zona peligrosa

La falta de gol vuelve a lastrar a los del Altiplano, que pierden de penalti en el tiempo añadido

MANUEL GARRIDO

El Badajoz se está acostumbrando a protagonizar una gesta tras otra. En un choque serio pero sin pólvora, logró ganar al Jumilla tras un desenlace loco, en el que se pasó en el 90 de dos ocasiones claras de un Jumilla sin mordiente al penalti sobre Guzmán, que el capitán transformó justo antes del pitido definitivo. Final cruel para el Jumilla, que no reacciona y continúa su caída hacia la zona peligrosa.

1 CD Badajoz

Kike Royo, Toni Abad, Mario Gómez, Julio Cidoncha, Eneko, Kamal, Petcoff, David Martín, Higón (Guzmán, m. 70), Éder y Francis Ferrón (José Ángel, m.70).

0 Jumilla

Iván, Manu Miquel (Seedorf, m. 82), Connor, Edu Luna, Silvayn, Manolo, Peque, Marco Valero (Bouba, m. 64), Germán (Diego Sánchez, m. 60), Ming Yang y Óscar Rico.

Gol:
1-0: Guzmán, min. 94 (p).
Árbitro:
Éder Mallo (castellanoleonés). Amonestó a Connor y Manu Miquel, del Jumilla, y a Guzmán en el Badajoz.
Incidencias:
Nuevo Vivero, ante unos 8.000 espectadores.

No hubo una salida en tromba, cada equipo fue mostrando sus cartas pausadamente. Intensidad en ambos, pero calidad y asociación solo en los locales. Los pacenses avisaron pronto con una jugada ensayada. El Jumilla trataba de recuperarse del susto sobando la pelota para bajar revoluciones al choque. Pero los de Pontes fueron inocuos, sin chispa ni ideas, romos en ataque, con infructuosos intentos de Germán solo contra el mundo.

El Badajoz acabó por acorralar al rival y le obligó a recular. El Jumilla renunció así a crear, achicó, juntó líneas y esperó agazapado mientras el Badajoz empujaba.

En la segunda mitad no cambió mucho el panorama. No hubo revolución ni se esperaba. El Badajoz seguía percutiendo, topándose con una muralla y su falta de puntería. El Jumilla, al menos, se atrevió a chutar, una circunstancia inédita hasta ese momento. El Badajoz notaba el desgaste y el Jumilla se sentía más cómodo y menos exigido.

Hasta que en el descuento, una internada de Guzmán acabó con el pacense derribado y el árbitro señalando penalti. Fue claro. Las paredes del Nuevo Vivero temblaron. Parecía escucharse el latido de toda una ciudad en cada paso de Guzmán, que con parsimonia se aproximó al balón y con suavidad la coló por la izquierda de Iván. Y ahí murió el partido.