Análisis

Demasiados interrogantes en el Barça para arrancar bien una Liga

Marc Andre Ter Stegen (i), Clement Lenglet (c) e Ivan Rakitic (d) tras el gol del Athletic./Afp
Marc Andre Ter Stegen (i), Clement Lenglet (c) e Ivan Rakitic (d) tras el gol del Athletic. / Afp

El Athletic tuvo las ideas más claras que el equipo de Valverde, quien, sin Messi, revolucionó la alineación sin éxito, sufrió la lesión de Suárez y dejó a Coutinho en la grada por su cesión al Bayern sin saber si llegará Neymar

P.RÍOSBarcelona

El Barça no perdía en la primera jornada de Liga desde la temporada 2008-09, cuando cayó 1-0 en Los Pajaritos de Soria ante el Numancia. Era el primer curso de Pep Guardiola como entrenador, comenzaba una era con muchos cambios y aquello acabó en triplete. Once años después, tras conquistar ocho campeonatos de la regularidad de esas últimas once ediciones, el equipo azulgrana cayó en San Mamés contra el Athletic, también 1-0, por culpa de un gol estratosférico de Aduriz.

Ahora también parece haberse iniciado una etapa distinta, con De Jong y Griezmann intentando aportar más energía a la espera de la adaptación de Júnior, con dos canteranos de titulares en el centro del campo como Sergi Roberto y Aleñá y a la expectativa por si llega Neymar. Todo ello con intocables como Sergio Busquets y Rakitic en el banquillo y con otro como Jordi Alba amenazado. Pero a diferencia de aquel 2008, en el banquillo se percibe más desgaste en la persona de Ernesto Valverde que la ilusión que transmitía entonces Pep Guardiola, también criticado por aquel inicio, aunque sin la carga en la mochila de dos eliminaciones europeas humillantes en Roma y Liverpool y sin la sospecha a cuestas de estar alejándose cada vez más de la identidad del Barça, ya sea de forma premeditada o por no tener trabajado el juego de posición.

El Barça ofreció una imagen muy pobre en San Mamés pese a los dos postes en jugadas aisladas de Luis Suárez y Rafinha, el ejemplo del desconcierto que se vive en el Barça. El hispano-brasileño fue el mejor cuando entró por el uruguayo, lesionado, pese a reaparecer nueve meses después de su lesión y aunque está a un paso de irse cedido al Valencia. En un par de semanas, todo indica que para hacer hueco a Neymar sin saber si la operación será posible, el Barça ha vendido a Malcom al Zenit de San Petersburgo y ya tiene un acuerdo anunciado por todas las partes con el Bayern para la cesión de Coutinho, que se quedó en la grada de San Mamés sin poder ayudar pese a la baja por lesión de Messi. Será un préstamo pagado de forma generosa por el club alemán, que además se hará cargo de su alta ficha, pero todo sin opción de compra. Y a la media hora se lesionó Luis Suárez en Bilbao, con lo que quedaron Griezmann, sin compenetración todavía con sus compañeros, y Dembélé, a quien le tocaba el día apático como únicos delanteros.

No lo empleó como excusa, pero es cierto que el Barça llegó al inicio de Liga con menos entrenamientos que el Athletic por sus dos giras a Japón y Estados Unidos. Y, lo que es más importante, cualquier análisis hay que hacerlo en función de la ausencia de Messi, que lo cambia todo cuando juega. En principio, ya debería reaparecer en la segunda jornada de Liga en el Camp Nou ante el Betis una vez recuperado de su lesión en el sóleo del gemelo de su pierna derecha, curiosamente el mismo contratiempo que sufrió Suárez ante el Athletic. Se avecina otra semana de debate antes de que cierre el mercado sobre si es más necesario el regreso de Neymar o el fichaje de otro '9' porque Griezmann no es un ariete, aunque en esa demarcación deberá jugar flanqueado por Messi y Dembélé hasta que se recupere el uruguayo.

«Si estamos mal, nos pintan la cara», avisó Piqué tras el partido, recordando que «todas estas Ligas las hemos ganado por comenzar muy fuertes y adquirir una diferencia de puntos que nos ha permitido gestionar y poder pensar en otras competiciones. Tras esta derrota ya no podemos fallar más». Jordi Alba apuntó hacia otro lado cuando le preguntaron por Neymar. «Ese tema ya cansa» , dijo, como si no hubiese sido el propio vestuario quien ha alimentado la posibilidad de la vuelta del amigo brasileño, pidiéndolo incluso a la directiva. Y Valverde siguió a la suya, viendo un partido distinto, con oportunidades del Barcelona y un segunda parte de acoso sin premio. Le faltó decir que el balón circuló tan lento que el Athletic no sufrió y tuvo tiempo de volver a apretar al final, como al principio, en busca de gol que encontró y dignificó Aduriz con su remate acrobático.