Cuándo aplicar frío o calor en las lesiones deportivas

Cuándo aplicar frío o calor en las lesiones deportivas

Todo debe partir de un adecuado diagnóstico que permita llevar a cabo el tratamiento oportuno

SERGIO CONESAMurcia

Los deportistas tienen que convivir, en muchos casos, con numerosas molestias que van surgiendo con el paso de los entrenos y puntualmente afrontar las lesiones. Lo primero y fundamental es saber exactamente qué tipo de lesión sufren con el diagnóstico de un fisioterapeuta o traumatólogo. Y por otro lado los factores que han ocasionado la lesión para reducirlos al mínimo.

El diagnóstico es importante dado que el tratamiento para cada molestia o lesión que se seguirá puede ser completamente diferente, según indica David Escribano, fisioterapeuta del Grupo Alcaraz y Afysal. Una vez se conozca exactamente la lesión es la hora de «poner soluciones» y entre las más comunes y que generalmente se suele recomendar es la «aplicación de frío o calor», explica Escribano. Además, puntualiza que el uso de una, otra, o ambas tendrá que realizarse de forma adecuada o puede incluso agravar la lesión.

Cuando aplicar frío o calor dependerá principalmente del tiempo que ha pasado desde la lesión. Aunque el tipo de molestia o lesión también puede influir. «El frío reduce el flujo-irrigación (vasoconstricción), los espasmos musculares y con ello la inflamación, reduciendo la extensibilidad y produciendo un efecto de alivio del dolor. Se aplicará cuando sea una lesión traumática (por un impacto), las primeras 24-48 horas», comenta el fisioterapeuta.

Algunas de las modalidades de terapia con frío y sus efectos son:

- Baño con hielo (de 10 a 20 minutos): reduce la actividad metabólica del músculo, efectos residuales especialmente tras entrenamientos intensos. Muy recomendables tras entrenar.

- Compresión con frío: mejora los resultados respecto al uso de solo frío o solo compresión para la circulación sanguínea. Recomendado tras cualquier entrenamiento.

- Masaje con hielo (de 5 a 8 minutos por músculo o zona afectada): muy útil en caso de molestias localizadas.

El calor es una buena opción después de 48 horas tras la lesión pues «dilata los vasos sanguíneos y facilita la circulación, aliviando el dolor al tener un efecto antálgico y de distensión muscular. Debe usarse en afectaciones dolorosas en general siempre que no haya inflamación, sobrecargas, contracturas, agujetas, en el calentamiento o antes de realizar un trabajo de flexibilidad, pues favorece el aporte de sangre y alivia la contractura o rigidez muscular. También a partir de las 48 horas generalmente, en patologías o lesiones crónicas si no existe inflamación», recomienda David Escribano.

Algunas modalidades de terapia con calor y sus efectos:

- Calor seco (de 20 a 30 minutos): mejora la relajación muscular, la flexibilidad y reduce en entumecimiento, especialmente en músculos grandes. También útil para calentar la musculatura previo a un masaje.

- Baño caliente: recomendado para relajar musculatura, reducir tensión, liberar toxinas y facilita conciliar el sueño. Tras entrenamientos intensos, mejor baño frío.

- Calor en crema: recomendado para mejorar flujo sanguíneo y activar musculatura, previo a un entrenamiento, en condiciones de clima frío o previo a una sesión de estiramientos.

En cuanto al uso de calor y frío (contrastes) es adecuado ya que reduce inflamación, reduce productos de desecho y favorece que se absorba el edema. Se aplica frío a la musculatura, durante 1 o 2 minutos, y se cambia a calor entre 35 y 45 grados y 4 o 5 minutos. Realizamos el cambio dos o tres veces, terminando con calor, en caso de lesión crónica, o frío, si la lesión es reciente. Debe realizarse con esguinces o lesiones similares, pasadas 72 horas, previamente a realizar ejercicios de rehabilitación.

Algunas precauciones y recomendaciones a tener en cuenta que explica el fisioterapeuta del Grupo Alcaraz y Afysal:

- Usar el hielo un máximo de 15 minutos seguidos y nunca de forma directa para no quemar la piel. Más de 15 minutos produce vasodilatación, el efecto contrario al deseado.

- Aplicar calor un máximo de 25 minutos para evitar que se queme la piel. Nunca en caso de procesos infecciosos o problemas de hipotensión.

- Aplicar hielo siempre 3 o 4 veces al día, espaciado entre 4 y 8 horas los primeros dos días tras una lesión traumática. Al retomar la actividad, utilizar tras el entrenamiento.

- Comprobar siempre que no se ha producido quemadura tras el tratamiento.

- Nunca aplicar calor en caso de que la zona esté hinchada y caliente.