La terna sale a hombros en Abarán

Perera, con la muleta, ante uno de sus toros, ayer. / a. durán / agm
Perera, con la muleta, ante uno de sus toros, ayer. / a. durán / agm

Perera dio una gran tarde de toros y se llevó cuatro orejas; Ponce y Ureña pasearon dos por coleta

FRANCISCO OJADOS

Abarán. Lo pasó bien el público, que tardó en abandonar el coso de La Era. Lo hizo despidiendo a la terna compuesta por Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera y Paco Ureña, todos a hombros por la puerta grande.

Triunfó a lo grande Miguel Ángel Perera que desorejó a los dos astados de su lote. Precioso de hechuras fue 'Mariscal', segundo de la tarde. Toro con calidad al que el de Puebla de Prior recibió con lances a pies juntos, y al que luego le realizó un fenomenal quite por chicuelinas, de manos bajas, rematado con una revolera despaciosa. Lo brindó al público Perera, y sin mover las zapatillas firmó un inicio a pies juntos que ya metió a la gente en la faena. Las dos series diestras posteriores resultaron ligadas y mandonas, y las siguientes de toreo al natural fueron muy cuajadas. La faena, toda ella en los medios, acabó con circulares y muletazos de trazo muy largo. Ejecutó un buen volapié que tuvo que rematar con el descabello. Para él fueron las dos orejas y para el toro, vuelta al ruedo.

Si estuvo bien en su primero, superior fue la faena al quinto. Volvió a lucir en el quite, esta vez por cordobinas, y brindó de nuevo al público. Espectacular fue el inicio de faena, toreando en redondo con las dos rodillas en tierra. Sufrió una pasmosa voltereta y volvió a hincarse de hinojos para seguir toreando y templando. Bramó el tendido. Luego, de pie, se vio la mejor versión de Perera, la de gran figura, con las zapatillas plantadas en la arena y jugando largos los brazos en series muy ligadas, y un final metido entre los pitones de valor seco. Otras dos orejas de ley.

Dio réplica Ureña en el sexto, del que paseó dos apéndices. Este fue un colorado que embistió con brusquedad en los primeros tercios y al que el torero de Lorca fue haciendo en una labor de buena técnica para acabar metiéndolo en la muleta e incluso alargar la faena con series de naturales de mucha verdad. Con el toro ya muy parado, finalizó por manoletinas y tras un pinchazo cobró una media que tiró al burel sin puntilla. No pudo lucir con su primero, un astado que salió muy afligido de la puya.

Enrique Ponce demostró su capacidad ante dos astados que tuvieron nobleza pero poca transmisión. Su primero fue un bizco que pecó de blandura. Ponce lo toreó con mucha suavidad desde las verónicas y la media de saludo, y tuvo como premio la primera oreja del festejo por una faena de medias alturas y de depurada técnica. Otro trofeo paseó del cuarto, toro noblote al que le fue buscando las vueltas para ir desmadejando tandas de buena composición, después de un bonito inicio con doblones.