Dora Catarineu pasa revista a 30 años de su obra en el Muram de Cartagena

García Sandoval, Catarineu y Lorca, ante la escultura 'Pepe, el niño de La Puebla', ayer en el Museo Regional de Arte Moderno. / P. SÁNCHEZ / AGM
García Sandoval, Catarineu y Lorca, ante la escultura 'Pepe, el niño de La Puebla', ayer en el Museo Regional de Arte Moderno. / P. SÁNCHEZ / AGM

Setenta piezas de la pintora y escultora relatan su evolución como mujer de gran vitalidad y creatividad expresionista, hasta el 28 de octubre

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

«Aquí se reúnen miles de horas de dedicación, mis relaciones personales, mis dos hijas, una de las cuales no tiene novio, aviso, mis loros y las cervecillas que cayeron durante estos 30 años, que fueron bastantes», rememoraba ayer Dora Catarineu delante de 'Mil caras de mi hermana mala', uno de sus cuadros más personales. La sucesión de pequeños rostros en trazo fino, casi infantil, fruto de un berrinche familiar, es una de las 70 piezas que expone en el Museo Regional de Arte Moderno (Muram), en Cartagena, hasta el 28 de octubre. «La retrospectiva es muy completa y recoge desde las pinturas a espátula de los años 80, muy gestuales, hasta el tono grafitero y repetitivo de la década de 2000», explicó el programador de la muestra, Juan García Sandoval.

La exposición ocupa tres grandes salas del espacio expositivo situado en la Plaza de la Merced y una estancia en la planta noble anexa, en el Palacio de Aguirre. Catarineu agradeció a Sandoval y a sus dos hijas, Marta y Carlota, el trabajo de selección para no olvidar ningún aspecto estilístico de su evolución como artista. «Hasta hace unos minutos, me ha estado diciendo dónde debíamos poner cada obra», dijo García Sandoval.

TOME NOTA

La artista
Dora Catarineau, pintora y escultora.
La obra
70 piezas escogidas, medio centenar de cuadros, una veintena de esculturas y una instalación con 64 fotografías.
El estilo
Expresionismo figurativo, humorístico y costumbrista.
La exposición
Estará abierta al público hasta el próximo 28 de octubre.

«No ha sido sencillo. Había medio millar de trabajos, entre cuadros, esculturas y piezas en otros formatos», indicó el director general de Bienes Culturales, José Antonio Lorca. El resultado es la combinación, ordenada cronológicamente, de 50 obras pictóricas, 19 escultóricas y una instalación con 64 fotográfías. Todo compone un relato nítido de la evolución de la artista, desde la influencia inicial de Calderò y Salter hasta la última etapa, abocetada y minimalista.

Entre los trabajos expuestos están algunos de los que la Documenta de Kassel hizo inmortales, hace más de 30 años, y que lanzaron a Catarineu a nivel internacional. Entre ellos está 'Mujer', que llegó a ser portada de los catálogos de aquel certamen. «Como artista, Catarineu ha sabido evolucionar, cultivando un expresionismo basado en su vida cotidiana», indicó García Sandoval. «Yo he contado con mi pintura todo lo que me iba pasando. Como en ese cuadro de ahí, 'Mi agenda', en el que están los números de teléfono que han formado parte de mi vida en los últimos veinte años», decía la artista, con el pulgar dirigido a una de sus creaciones.

«A mí me gusta especialmente 'Todos los ciclistas quieren ir de amarillo', apuntó la directora del Museo del Teatro Romano, Elena Ruiz Valderas, mientras contemplaba otra de las obras de gran formato, que son mayoría en le exposición. Junto a ella estuvo también, ayer en la inauguración, el pintor Fernando Sáenz de Elorrieta, que participó como asesor en la selección de originales.

Sentido del humor

La gran vitalidad de Catarineu como persona está en cada milímetro de lienzo y en cada gramo de escultura presentados ayer. «Ha cultivado un expresionismo alejadísimo del estilo atormentado que suele asociarse a ese estilo. Todo en su obra tiene un punto humorístico que llena de chispa lo que ella veía a su alrededor, desde su familia hasta las costumbres españolas», dijo García Sandoval.

Muestra de ello son la estatua de medio cuerpo de un diestro en pleno brindis taurino ('Pepe el niño de La Puebla') y las estampas combinadas de un torero y una folclórica ('Polvos de arroz'). Todo eso y más cabe en la muestra de Catarineu, que ya se puede ver en el Muram.

 

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