Inquietante Carmen Cantabella

Una de las obras que forman parte de la exposición 'Tizones', de la artista murciana Carmen Cantabella./
Una de las obras que forman parte de la exposición 'Tizones', de la artista murciana Carmen Cantabella.

La artista murciana expone en la madrileña Galería Kreisler la muestra 'Tizones', en la que grandes manchas negras llenan de interrogantes hermosos paisajes

ANTONIO ARCOMurcia

El celebrado creador neoyorquino Andrés Serrano dijo a 'La Verdad' que desconocía por completo para qué sirve el arte contemporáneo. Carmen Cantabella (Murcia, 1977) tiene muy claro para qué sirven sus obras: «Encierran una denuncia: de tipo político, social... Yo, por ejemplo, no expongo un desnudo para que la gente hable de mí, yo quiero que la gente piense y se dé cuenta de cosas. Tengo presente en mis obras a las minorías, a los que no tienen privilegios; yo misma, como mujer-artista-española, pertenezco a una minoría maltratada». La pintora murciana, que parece tener un pacto con el diablo al modo de Dorian Gray, pero sin necesidad de haber vendido su alma, inaugura su próxima exposición, el martes 16, en la madrileña Galería Kreisler, en la que mostrará hasta el 13 de noviembre una veintena de obras que ofrece a la mirada del público con el título de 'Tizones'. Cantabella explica que «'Tizones' hace referencia a los restos de madera quemada que, con la metáfora de las grandes manchas negras que se adueñan de la escena, se comportan como laberintos sin descifrar donde los seres humanos habitan un mundo que no pueden comprender». Observar las obras que ha pintado, defiende, implica «asomarse al oráculo, pretendiendo configurar el futuro y dar una renovada forma a nuestra propia identidad ante el reto de las mil formas de mestizaje e hibridismo cultural a las que estamos expuestos». Tiene razón: «El mundo se ha transformado y nosotros somos espectadores ansiosos que luchamos por ser partícipes de su tiempo».

Con 'Tizones', reconoce, «intento mostrar una visión del mundo donde los seres se enfrentan a una nueva forma de soledad, debido a la intemperie de las redes sociales y la era de la digitalización». Cantabella es una noria de emociones, temperaturas y deseos de rodar por los cinco continentes. Y sus obras atraviesan sin despeinarse ese río peligroso cuya corriente la forman la inocencia y la provocación a partes iguales. Le gusta, aunque sin abandonar esa suavidad suya de ladera junto al mar, que su obra no deje indiferente. Y eso pasó, precisamente, por ejemplo, con su cartel para el popular Entierro de la Sardina de Murcia, que protagonizó nada menos que la histórica María Teresa de Austria -lucía un pecho al aire y tres sardinas en el noble pelo-, prima de la reina Mariana de Austria, a la que Cantabella mostró en febrero de 2010 serenamente desnuda, dentro de su proyecto artístico 'La leyenda negra', colgada de la trasera de un autobús urbano de la línea 2 de Murcia; una acción que logró un gran revuelo mediático en todo el país.

'TIZONES'

Artista
Carmen Cantabella.
Dónde y cuándo
Galeria Kreisler. Madrid. Del 16 de octubre al 13 de noviembre.

«La mujer es el futuro del hombre», asegura la artista, para quien «éste ya ha hecho todo lo que tenía que hacer, digámoslo claramente. Las mujeres están menos corrompidas que los hombres».

«La pintora se aproxima al misterio y escucha su latido», escribe el poeta Eloy Sánchez Rosillo

-¿A qué no está usted dispuesta?

-A vivir siendo una cobarde.

Para el catálogo de 'Tizones', Cantabella ha contado con una colaboración que le ha hecho «enormemente feliz»: la del prestigioso poeta, también murciano, Eloy Sánchez Rosillo, de quien en las librerías está, como un regalo de los que se agradecen durante mucho tiempo, un libro muy especial, 'Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-2017' (Tusquets Editores). «Carmen Cantabella posee por fortuna en muy alto grado el don de la gracia, que es el que gobierna el talento, la ilusión y la voluntad con los que lleva a cabo su labor de pintora», indica Rosillo, que destaca que «los ámbitos en los que estas creaciones [de 'Tizones'] surgen y se desarrollan son lugares muy hermosos y muy puros del mundo, colmados de silencio expectante: latitudes cubiertas por la nieve, el mar y sus orillas, un apacible salón en el que alguien lee, extensos territorios sin relieves hostiles».

Zozobra

«Pero el problema, los problemas», añade el poeta, «asoman en las alturas, se ciernen sobre las escenas y sobre los personajes que las pueblan en un presente que parece estar engendrando un futuro más que preocupante. Los personajes se muestran en la mayoría de los casos conscientes de los peligros que se van fraguando en la aparentemente serena actualidad, y alzan los ojos al cielo confusos y en busca de respuestas a sus preguntas, a sus inquietudes y desasosiegos. ¿Qué sucede allí arriba, qué significan esos signos oscuros que se acensan y parecen anunciar un tiempo inmediato lleno de incógnitas? Nadie puede saberlo, y cunde la perplejidad y la zozobra». Carmen Cantabella «se acerca a estos enigmas, nos aproxima al misterio del mundo, ineludible obligación de todo artista», precisa.

«A pesar de su tema, y a pesar de los pesares, estos cuadros están llenos de poesía. La pintora mira con ingenua sabiduría, se aproxima al misterio y escucha su latido. Todo es muy concreto y está pintado con fuerza y decisión, pero a la vez ha sido como soñado. Con estremecimiento y delicadeza, con inocencia y pudor. Carmen Cantabella es mágica», concluye el autor de 'La vida' (1996).

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