Daniel Abreu: «No bailaba de pequeño ni soy Billy Elliot»

El bailarín y coreógrafo canario Daniel Abreu. / daniel olsson
El bailarín y coreógrafo canario Daniel Abreu. / daniel olsson

El premiado bailarín y coreógrafo presenta este sábado en el Centro Párraga 'La desnudez', que interpreta junto a Dácil González

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«No sé por qué acabé en el mundo de la danza; no bailaba de pequeño ni soy Billy Elliot», deja claro un sonriente Daniel Abreu (Santa Cruz de Tenerife, 1976), bailarín, coreógrafo y director de la compañía que lleva su nombre y con la que ya ha celebrado quince años de éxitos, incluidos espectáculos tan aclamados, fieros y poéticos como 'Animal' (2013). Precisamente, con la última de sus coreografías, 'La desnudez', con la que logró tres premios Max 2018 -Mejor intérprete masculino de danza, Mejor coreografía y Mejor espectáculo de danza con coreografía-, este sábado dejará huella, de su talento y su buen gusto, en el escenario del Centro Párraga de Murcia, donde se podrá disfrutar de esta pieza, bailada a dúo con Dácil González, a las 21.00 horas.

Tome nota

Espectáculo
'La desnudez'. Danza contemporánea. Compañía Daniel Abreu. Escultura en escena realizada por David Benito.
Dónde, cuándo y entradas
Centro Párraga de Murcia, este sábado a las 21.00 horas. 8 E.

-Para no saber por qué acabó en el mundo de la danza no le ha ido a usted nada mal, incluido recibir el Premio Nacional de Danza 2014 en la modalidad de Creación.

-Eso parece, sí, pero es cierto que llegué por casualidad y, también, porque soy enormemente curioso. Y una vez aquí, bailando y coreografiando, me di cuenta de que este camino funcionaba, era el adecuado y me estaba llevando a buen puerto. Un camino fructífero; y no solo para mí, me satisface mucho comprobar que el público se conmueve en el patio de butacas, que el alma se le agita un poco, que queda como un poco hipnotizado por lo que contempla en escena, y que cada espectador hace su propio viaje... Discúlpeme, pero es que hace mucho tiempo que no veía tanto tráfico, se ha formado una cola larguísima y no avanzamos [la entrevista es telefónica; él está en Tenerife, conduciendo camino del Auditorio 'Adán Martín', obra de Santiago Calatrava y sede de la compañía de danza Lava, de la que también es director artístico].

-Pues se le percibe totalmente relajado, ya me dirá cómo lo logra.

-[Risas] Debe ser que tengo paz. Hace años yo practicaba yoga, y tuve que dejar de hacerlo porque me quedaba tan en paz tan en paz que luego era imposible sacar esos fantasmas que todos llevamos dentro y que también tienen que participar en tus creaciones. No hay que tomarse nada a la tremenda, de lo contrario estás perdido.

En 'La desnudez', Daniel Abreu habla del amor y del malquerer, de la dependencia, de la incomprensión, de las relaciones tóxicas, de las que te hacen sentirse en el cielo, de los afectos saludables, de los que te hieren, del retarse, de los celos...; de la necesidad, pese a todo, de estar vinculados a otros cuerpos, otras almas, otros destinos. Juntos.

Música en vivo

Dice Daniel Abreu -que en 'La desnudez' se mueve al son de los metales que toca en vivo Hugo Portas, de Tarquinio Merula a Claudio Monteverdi-: «No bailo en casa, ni cuando estoy con amigos. Hace mucho tiempo que no bailo por bailar, que no bailo solo por el placer de divertirme; siempre bailo de un modo muy profesional».

-Ya puede ir usted poniéndole remedio a eso, ¿no cree?

-Sí, acabo de caer en ello y creo que desde luego le tengo que poner remedio [risas].

-¿Por qué los desnudos son habituales en sus obras?

-Yo soy muy pudoroso, no practico nudismo ni me gusta exhibir mi cuerpo. Lo paso mal con los desnudos en el escenario, pero las obras no las dicta el coreógrafo, sino unas criaturas misteriosas que se manifiestan y las hacen posibles; los desnudos son una cuestión de piel, de movilidad, de libertad, de poesía...

 

Fotos

Vídeos