Bill Murray: «El secreto de mi éxito es esconderme»

Bill Murray, un jefe de policía enfrentado a los zombis en 'Los muertos no mueren'./
Bill Murray, un jefe de policía enfrentado a los zombis en 'Los muertos no mueren'.

El actor se pone de nuevo a las órdenes de Jim Jarmusch en 'Los muertos no mueren', una película de zombis con mensaje ecologista: «Creo en el poder de la cultura y en el de la comedia», asegura

MARÍA ESTÉVEZCannes

La pasada edición del Festival de Cannes se inauguró con la película de Jim Jarmusch 'Los muertos no mueren', que se estrena este viernes en los cines, un filme con mensaje apocalíptico dirigido a las nuevas generaciones. La cinta ha conseguido el regreso a la vida pública de la cantante Selena Gomez, retirada desde hace unos meses por una depresión. Esta nueva narración de Jarmusch se centra en dos policías, interpretados por Bill Murray y Adam Driver, que se enfrentan a un ataque zombi en su ciudad. Fue el declive de la sociedad lo que inspiró al director a rodar esta divertida cinta, donde repite por tercera ocasión con Murray (Evanston, EE UU, 1950). El actor, poco dado a dar entrevistas, recibió en Cannes a los periodistas provocando la risa casi con cada respuesta.

-Usted es muy selectivo con sus papeles. ¿Cómo le convenció Jim Jarmusch para rodar esta película?

-Me pagó lo suficiente... Jim me mandó un cheque con muchos ceros, cuando te pagan tanto no dices que no. También me mandó muchos regalos durante varios días y me demostró que realmente quería trabajar conmigo.

-Bromas aparte, ¿qué tiene Jarmusch para que haya trabajado tres veces con él?

-Es un gran manipulador y me gusta cómo funciona. No tengo ni idea de cuál es su trabajo. Me gustó el guion. Vivimos en una sociedad dividida, donde el declive de la naturaleza es palpable por días, una amenaza a la que no prestamos la suficiente atención. No puedo entender cómo no vivimos aterrados y preocupados por ello.

-'Los muertos no mueren' envía un mensaje positivo, de esperanza. ¿Todavía cree en la especie humana?

-Poco, pero creo. El apocalipsis lo hemos provocado nosotros con nuestro constante enfrentamiento, con las guerras, con nuestra división. Tenemos una mentalidad destructiva. Sin embargo, creo en el poder de la cultura. Si nos educamos, si buscamos la empatía, seremos capaces de sobrevivir. Creo en el humor, en el poder de la comedia. Ese es mi trabajo, intentar neutralizar este odio enfermizo que habita en los seres humanos. Necesitamos abrir los ojos al prójimo, entender que tiene los mismos problemas que nosotros y reírnos más.

-Esta es una película de zombis. ¿Cree en la vida después de la muerte?

-Creo que la vida después de la muerte no es algo para todo el mundo. Algunos la alcanzan, pero otros no. Realmente lo creo. Es imposible que quien no se lo merezca pueda tener más vida

-¿Cómo es Jim Jarmusch en las distancias cortas?

-Un tipo muy raro. Jim vive en blanco y negro. Habla de las sombras, del día y de la noche. Viene contigo a almorzar como si fuera a salir de noche. En realidad, ha intentado encontrar un equilibrio entre el humor y la sobriedad del tema que presenta. Estamos destruyendo el planeta y nosotros mismos nos ponemos en peligro. No está tratando de decirle a nadie cómo debe vivir o pensar, pero apreciaría si los humanos nos volviéramos un poquito más consecuentes con nuestras acciones. En la película aparece el fatalismo, la oscuridad, pero también hay bromas y momentos cómicos. Es difícil vivir como humanos y, al final, nos volvemos zombis.

Chloë Sevigny y Bill Murray en 'Los muertos no mueren'.
Chloë Sevigny y Bill Murray en 'Los muertos no mueren'.

-¿Cuál es el secreto de su éxito?

-Esconderme; cuanto más me escondo, más me buscan. No soy un tipo ruidoso, soy un cómico que trata de hacer reír con sus silencios y eso parece que le gusta al publico y a directores tan chiflados como Jarmusch. Nunca pretendo ser otra persona, no soy un actor que haya creado una imagen para esconderse tras ella.

-¿Por qué es tan reservado?

-Forma parte de mi personalidad. Creo que así me llegarán mejores ofertas (bromea). Como interprete me gusta correr riesgos, apostar por proyectos en los que confió en el realizador. Directores como Wes Anderson y Jim Jarmusch me gustan y voy a trabajar con ellos siempre que me llamen.

-¿Qué le da miedo?

-Venir a Cannes y dar entrevistas. Rodar películas es una actividad muy peligrosa. Tenemos pinta de estar en forma, pero debemos ser conscientes de que cada día de rodaje puede ser el último. Así es como yo trabajo.

-¿Cuáles considera que son las grandes diferencias entre su trabajo en los 80 y 90 con respecto al momento actual?

-Antes los guiones no eran tan buenos. Te lo digo honestamente. En las décadas de los 80 y 90 los escritores eran menos exigentes con su trabajo. Antes tenía agente y me llegaban un montón de guiones que eran una mierda. Ahora ya no lo tengo y sólo me llegan buenos guiones.

-¿Se siente orgulloso de su legado cinematográfico?

-Sí, de todo lo que he hecho, de los éxitos y de las películas que no triunfaron. Todas ellas son parte de mí, son mis hijos y todas me gustan. Me gusta mi carrera y me enfrentaría con mi lista de películas contra cualquier actor. No estoy diciendo que sea el mejor, pero me gusta mi lista. Me gusta la gente con la que he trabajado, las cosas que he hecho y por ello he recibido una gran recompensa.

-¿Tiene algo en común con sus personajes?

-Desde luego. A mí me gusta mirar mi carrera en conjunto y hay varios temas que se repiten en mi trabajo como actor. Me gusta estudiar a los seres humanos, entender el motor que les mueve y creo que emociones como el amor y la risa son parte de mí, de mi carrera, aunque, ojo, sin caer nunca en el sentimentalismo. No me gustan las historias azucaradas.