Chillida Leku reabrirá en abril

Vista exterior del caserío, que mantendrá su aspecto tal y como Chillida lo concibió./M.Chillida
Vista exterior del caserío, que mantendrá su aspecto tal y como Chillida lo concibió. / M.Chillida

La familia del escultor anuncia el inicio de una etapa con nuevas instalaciones en el centro y tras «una actualización respetuosa con el legado» del artista

ALBERTO MOYANO

Chillida-Leku reabrirá sus puertas al público el próximo abril después de «una puesta a punto respetuosa con el legado del artista», según anunciarán hoy los herederos del escultor donostiarra. Ocho años y cuatro meses después de su cierre formal como museo, aunque durante todo este tiempo haya recibido miles de visitas bajo solicitud, el centro de Zabalaga que alberga la obra del escultor donostiarra más universal volverá a situarse en el mapa de los centros artísticos de mayor importancia del país. Y lo hará bajo un nuevo formato, una nueva dirección, encabezada por la ex responsable del Centro Gaudí de Barcelona, Mireia Massagué, y de la mano de la prestigiosa galería suiza Hauser & Wirth. La reapertura se dará a conocer oficialmente a lo largo de esta jornada, coincidiendo con el 95 aniversario del nacimiento del escultor donostiarra.

«Estamos francamente encantados ante esta nueva etapa que va a experimentar Chillida Leku», afirma Luis Chillida en nombre de la familia de el artista. «El hecho de poner de nuevo en pleno funcionamiento el museo nos ilusiona y estamos seguros de que nuestros padres estarán felices por ello. No nos cabe duda de la gran expectación que despierta la reapertura, y el creciente interés que la obra de Chillida ha tenido irá seguro en aumento a futuro».

La reapertura se llevará a cabo una vez finalizada «una puesta a punto respetuosa con el legado del artista», indica la nota, en la que «no ha sido necesaria una renovación total» de las instalaciones, sino que «se está realizando una actualización respetuosa. El caserío conservará exactamente el mismo aspecto y estructura que concibió Chillida, pero contará con una iluminación mejorada y con mayor aislamiento en suelos y techos, así como con una adecuada accesibilidad para personas con movilidad reducida», señala el comunicado de los Chillida Belzunce. A estas mejoras se suma la puesta en marcha de instalaciones tales como un centro de bienvenida, una cafetería, una tienda y la adecuación de las instalaciones de parking, que «mejorarán la experiencia de los visitantes».

Un grupo de visitantes contempla la escultura 'Buscando la luz', que domina la campa de Zabalaga.
Un grupo de visitantes contempla la escultura 'Buscando la luz', que domina la campa de Zabalaga. / MIKEL CHILLIDA

La reapertura de Chillida-Leku se realizará en esta ocasión bajo la batuta de Mireia Massagué, que fue directora del Gaudí Exhibition Center y tras haber trabajado previamente en el Teatre Nacional de Catalunya, y que realizará su labor «en estrecha colaboración con la familia Chillida, que ostenta la propiedad y la gestión de Chillida Leku».

La nueva directora de Chillida-Leku manifiesta que el descubrimiento del museo en 2006 «me resultó muy inspirador y pude sentir la conexión emocional que provocan las esculturas». Respecto a esta nueva fase, indicó que «deseo que el museo sea un lugar de encuentro internacional, buscando la complicidad con el territorio y la sociedad local. Buena parte del equipo actual tiene más de una década de experiencia en el museo y para mí es todo un honor unir esfuerzos junto a ellos y a la familia Chillida en un proyecto tan importante», concluyó.

Un pionero en ecopaisajismo

Los trabajos de actualización están siendo desarrollados bajo la supervisión del arquitecto argentino Luis Laplace, conocido por sus trabajos de interiorismo y restauración respetuosa y sostenible, desarrollados en intenso vínculo con el arte. Laplace está trabajando en estrecha colaboración con el arquitecto Jon Essery Chillida, nieto del escultor.

El proyecto cuenta con la aportación del arquitecto de naturaleza holandés Piet Oudolf, «pionero del movimiento 'New Perennial' que introducirá elementos paisajísticos. Sus diseños de paisajes y jardines -entre los que destacan el Jardín Lurie de Chicago o la High Line de Nueva York- se basan sobre premisas ecológicas».

La de Chillida-Leku es la crónica de una reapertura anunciada, bien es cierto que con un cierto retraso sobre el calendario anunciado a finales de 2017, cuando se hizo público que la firma suiza había llegado a un acuerdo con los herederos del escultor para llevar la representación mundial de su obra y reflotar el centro hernaniarra. «Con el apoyo y orientación de Hauser & Wirth (Chillida-Leku) reabrirá en 2018 para el público en general como un recurso vital para experimentar y aprender del trabajo de Eduardo Chillida», decía el comunicado emitido el 31 de noviembre de 2017 por la galería. El comunicado anunciaba que Hauser & Wirth «desarrollará un nuevo modelo sostenible para Chillida-Leku que es sensible a la visión del artista, centrado en un programa de exposiciones temporales que situarán el trabajo de Chillida junto a los de otras figuras importantes».

Según los herederos del artista, Chillida-Leku se reabre con vocación de ampliar «progresivamente» el equipo que trabaja en el museo, «lo que consolidará al museo como un foco de creación de empleo y de dinamización de la economía local».

Para emprender estas obras de renovación, el museo cuenta con la complicidad y apoyo de las distintas administraciones públicas del País Vasco. Cabe destacar el apoyo del Departamento de Cultura, Turismo, Juventud y Deporte de la Diputación Foral de Gipuzkoa que, durante los trabajos de puesta a punto, ha facilitado espacios para la custodia y el almacenaje temporal de las obras que estaban expuestas en el museo en Gordailua, el Centro de Colecciones Patrimoniales de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Inaugurado el 16 de septiembre de 2000 en un acto que contó con la presencia de los entonces reyes de España, Juan Carlos y Sofía, el presidente del Gobierno, José María Aznar, el lehendakari Ibarretxe y el canciller alemán Gehard Schröder, el museo de Zabalaga recibió 810.000 visitas antes de cerrar sus puertas el 1 de enero de 2011 ante la imposibilidad de seguir en funcionamiento a causa del déficit económico que generó su actividad durante esos diez años. Un dato: el 895 de los visitantes procedía de fuera del País Vasco.

Materialización de un sueño

Chillida-Leku es la materialización del sueño que Eduardo y Pilar Belzunce tejieron conjunta y pacientemente desde que en 1983 adquirieron la parcela de doce hectáreas del término municipal de Hernani, adyacente a Lore Toki. En torno a un caserío del siglo XVI restaurado por el arquitecto Joaquín Montero de acuerdo con la propia concepción escultórica de Chillida, el museo proponía un recorrido a través de cerca de cuarenta esculturas de gran formato instaladas en el jardín de Zabalaga y medio centenar de obras de tamaño más reducido que albergaba el edificio.

En conjunto, el recorrido permitía conocer de forma exhaustiva y no cronológica la trayectoria de Chillida, desde sus inicios hasta su consolidación como uno de los artistas de referencia del siglo XX. Todos los materiales con los que trabajó, todas las formas con las que experimentó, todas sus tentativas, callejones sin salida con los que se topó y soluciones que adoptó se encuentran presentes en un museo que, sin embargo, se topó con dos obstáculos: siempre pareció contar con más predicamento fuera que dentro del País Vasco; y la ausencia de exposiciones temporales de peso transmitió la sensación de que se agotaba en una sola visita.

Los más de 80.000 visitantes registrados durante el primer año de actividad habían descendido a unos 60.000 en el momento de su cierre. Estas circunstancias hicieron insostenible su continuidad y desembocaron en 2010 en un ERE para sus 23 trabajadores, preludio del cierre que finalmente se consumó el 1 de enero del año siguiente, víctima de un «déficit recurrente y que se ha visto agravado por la crisis económica». Un déficit que en algunos medios se cifró en torno al medio millón de euros en aquel momento. A falta de conocer las cifras de un centro que en todo momento ha estado y sigue en manos privadas, cabe recordar que un informe de 2014 encargado por el Ejecutivo autónomo a la consultora Lord Cultural Resources cifraba en casi 400.000 euros anuales el presupuesto necesario para garantizar su funcionamiento.

Todos los intentos que ya desde antes de la clausura y durante su cierre se acometieron para mantener Chillida-Leku vivo de la mano de las instituciones desembocaron en el fracaso, en alguna ocasión, cuando las negociaciones se encontraban ya a punto de concluir en acuerdo. Con especial melancolía se vivió la celebración de la Capitalidad Cultural Europea Donostia 2016 con un Chillida-Leku cerrado, una circunstancia inimaginable meses antes incluso para el propio director del evento. Ese año más de 8.000 personas solicitaron visitar el museo, aunque lo habitual en estos siete años es que el número de visitantes oscilara entre las 4.000 y las 6.000 personas. Sus donaciones, a razón de quince euros por persona, han servido para sufragar hasta en un 25% los gastos de mantenimiento de Zabalaga, actualmente inmerso en las obras de readecuación del centro.