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El Verbo Odiado, cuando tres guitarras rugen de verdad

Los componentes de la banda oscense El Verbo Odiado./Promo
Los componentes de la banda oscense El Verbo Odiado. / Promo

La banda oscense, apadrinada por Ricardo Lezón, líder de McEnroe, presentará este viernes en La Yesería su primer álbum, 'Tú ganas', que combina la intensidad del shoegaze con folk intimista

Miguel Ángel Muñoz
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Huesca también existe en la música. La Yesería será el escenario este viernes, 17 de mayo, del concierto de la banda oscense El Verbo Odiado, que presentará su primer álbum, 'Tú ganas', a partir de las 22.00 horas (apertura: 21.30 horas), con entradas anticipadas a un precio de 8 euros (más gastos), y 10 euros en taquilla. La banda, formada por Jorge Pérez (guitarra y voz), Jorge Moreno (guitarra y sintetizadores), Juan Ramón Plaza (batería), José Ibáñez (bajo y coros) y Adrián Mored (guitarra y coros), ha sido catalogada en ocasiones como shoegaze, que se caracteriza por crear un potente muro de sonido con las guitarras para envolver las melodías.

«La verdad es que nosotros, hasta que no nos pusieron esa etiqueta, era algo que nunca nos planteamos, pero sí que puede ser que encajemos bastante. Nuestras canciones tienen un alma o un corazón folk, de guitarra acústica y voz. Y luego, cuando se llevan a la formación completa, es cuando adquieren otros matices, de mucha intensidad e incluso ruido en algunos momentos», explica Jorge Pérez, cantante y quien puso la semilla del grupo.

Todo nació como un proyecto en solitario suyo, tras dejar su anterior banda, Plasma, y sin pretensión de montar una nueva. Sin embargo, al final todo desembocó en El Verbo Odiado. «Supongo que sucedió así porque es algo que llevábamos dentro», confiesa. Y, finalmente, es lo que da como resultado la mezcla entre la intensidad del rock y la intimidad del folk, lo que define como un «monstruo de dos cabezas», en el que por un lado se encuentra la parte eléctrica, «que en directo llega muy adentro», aunque las mismas canciones en acústico suenan completamente diferentes.

En general, el sonido de El Verbo Odiado tiene algunas reminiscencias de los Radiohead de los años 90, especialmente de la época de 'The Bends', e incluso un aire a Band of Horses y a bandas nacionales como Pumuky y Los Planetas, en sus instantes más etéreos y ensoñadores. Y eso lo consiguen gracias a que en muchos momentos suenan tres guitarras a la vez, algo cada vez menos común en la música, pero que todavía mantienen algunos iconos como Radiohead y la actual formación de The Smashing Pumpkins.

No obstante, Jorge Pérez reconoce que «no fue algo buscado», sino que se dio así. «Nos juntamos este grupo de personas, cada uno con su instrumento y se le da significado a la música en cuanto a que hay una mayor potencia de sonido. Y luego nos compenetramos muy bien en todo lo que es ritmo y arreglos. Además, hay mucha versatilidad porque los dos guitarristas también tocan los sintetizadores. Hay momentos en los que suenan tres guitarras, pero en otros suena una o dos, combinando con los sintetizadores y con los coros. Pero el motivo, si hubiera uno, sería buscar mayor intensidad», argumenta.

Otra de las particularidades de la banda es que cuentan como padrino a Ricardo Lezón, cantante y compositor de McEnroe, que tiene una gran influencia en las letras. «Sin él, no existiríamos. Hicimos en nuestros inicios algún concierto como teloneros en Huesca y, desde entonces, ha ido tirando del proyecto, no sé si voluntaria o involuntariamente, e hizo fuerza para que publicáramos un disco», asegura.

Así, una de sus recomendaciones fue que el LP de la banda se grabara en el estudio-hogar La Mina de Raúl Pérez en Sevilla, donde han trabajado grupos y artistas como Pony Bravo, McEnroe, Maika Makovski, Pumuky… Jorge Pérez considera que fue una experiencia muy positiva, al sentir que era como grabar en casa, «aunque era la casa de Raúl Pérez», con un gran ambiente de creatividad y de convivencia con los compañeros del grupo. En resumen, «se mezcla la vida con la música».

Otra de las mejores experiencias de la banda en los últimos meses fue participar como teloneros en el primer concierto de Viva Suecia en La Riviera, en Madrid, el pasado 28 de marzo, para el que se agotaron las entradas. «El hecho de poder compartir escenario con una banda a la que admiramos y tocar delante de tanta gente, en la capital, fue un sueño y algo que no habíamos hecho hasta ahora. Salir de una ciudad tan pequeña como Huesca e ir a Madrid y tocar ante tanto público fue una oportunidad increíble y una vivencia importante. Lo pasamos genial», detalla. Además, les sirvió para ganar nuevos fans aunque, en su opinión, deben existir más factores que se vayan acumulando para que la repercusión sea todavía mayor.

Buena parte del salto de calidad de la banda en los últimos meses se debe a su fichaje por el sello Subterfuge, algo así como «salir de tu habitación al mundo, a un mundo que, aun llevando haciendo música toda nuestra vida adulta, no conocíamos ninguno de nosotros», sostiene el cantante, y añade que ha significado un empujón bastante grande de profesionalidad y de ilusión.

Y es que parece que El Verbo Odiado es un caso aislado en Huesca. «Hace 15 años hubo un pequeño repunte de varias bandas, y eso para una ciudad tan pequeña son muchas, pero ahora mismo no. Huesca no es como Murcia o Granada. Funciona de otro modo», expone. O en comparación con Zaragoza, de donde han salido Amaral, Bunbury, Tachenko, Los Bengala... No obstante, alaba que exista una sala de conciertos como El Veintiuno, considerada una de las mejores de España y por la que han pasado grandes artistas y grupos nacionales e internacionales.

De cara al futuro, confirma que El Verbo Odiado sacará un segundo disco, para el que ya están trabajando en nuevas canciones, aunque sin ninguna fecha en el horizonte.