Todo comenzó con una iguana

ANA BALLABRIGA

Con 'Morir quizá no sea lo peor' la editorial Versátil da un paso más y comienza a traducir autores extranjeros. Y lo hace con el escritor francés Pascal Dessaint (autor varias veces premiado en Francia y muy sensible a los problemas medioambientales) y con la primera novela de su saga del capitán de policía Félix Dutrey (pronto tendremos el segundo libro de la saga en español). La novela se inicia cuando la señora Jourda llama alarmada a la policía porque ha quedado al cuidado de la iguana de su vecina y esta no da señales de vida después de volver del viaje que tenía previsto. Tras abrir la puerta del apartamento, en el salón, la policía encuentra a Jérômine Gartner muerta y desnuda, con siete granos de arroz y siete fragmentos de metal en su esófago. A partir de aquí la historia se reparte entre cuatro voces narrativas, a través de las que el autor jugará con los puntos de vista. Esta forma de narrar dificultará la lectura a aquellos lectores acostumbrados a las tramas sencillas, pero encantará, como me pasó a mí, a quienes nos gusta transitar por espacios estimulantes. A través de las páginas conoceremos la investigación que lleva a cabo Félix Dutrey para dar con el culpable del posible asesinato pero también se nos mostrará el pasado de Jérômine y de su grupo de amigos (activistas ecológicos), entre los que se incluye el hermano de esta, un joven escritor de éxito que desapareció en extrañas circunstancias tiempo atrás.

Como en toda buena novela negra hay un trasfondo de crítica social, que abarca tanto a los que destrozan el medio ambiente como a los que lo protegen por ideas y con medios equivocados. El autor dosifica muy bien la tensión y nos demuestra que quizá la muerte sea la cura de una vida atormentada y que quizá morir no sea lo peor.

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