Recorridos por 'Bodegones en el arte'

'Homenaje a Velázquez', de Ramón Gaya./
'Homenaje a Velázquez', de Ramón Gaya.

PEDRO SOLER

Recomendaría, si se me permite la impertinencia, que, primeramente, el espectador realizase un primer recorrido, para contemplar todas las obras que contiene la exposición 'Bodegones en el arte. Engaño y primor de la pintura', inaugurada en la sala Las Claras, de la Fundación Cajamurcia. Luego, realizaría una segunda sesión, con similar recorrido, pero con mayor serenidad. Si, en la primera jornada, el espectador puede haber sentido la posibilidad de emocionarse ante algunas de las obras expuestas, ahora volverá sobre ellas, pero con el ánimo preparado para penetrar en su significado, y en sus emanaciones. En el fondo, la temática es la misma, aunque son muchos los autores, de épocas muy distintas -desde la pintura flamenca (siglo XVII) a la actualidad-, en las que se han producido auténticos torbellinos en el mundo de los conceptos y teorías artísticas.

Los bodegones de corte flamenco seducen, aunque no lleven la firma que identifique a sus autores. 'Bodegón con ostras' irrumpe, sobre un fondo oscuro, con una serie de elementos que completan todo lo que debiera presentarse a un agasajo familiar. Pero esto es lo de menos, porque lo que verdaderamente brilla, más que los contenidos, es su realización. Si las ostras parecen recién abiertas, las uvas se transparentan, al socaire de ciertos reflejos, que también se expanden sobre otros objetos del cuadro, que muestran una culminación perfeccionista. Si nos plantamos ante el 'Bodegón con salmón', pronto se advierte que es obra de similares coincidencias con el anterior, aunque también, amén de los objetos imprescindibles para el bodegón, aparece el paisaje, como queriendo dar una mayor apertura visual a la obra.

En Las Claras, desde obras flamencas a las de autores recientes marcan la trayectoria de un tema constante

Estética sensual

Después de esto, tal vez sería arriesgado para el espectador seguir la ruta en que se van mostrando las obras. Más bien, debiera seguir su recorrido, contemplando aquellas piezas, que, sin acercarse a los tonos y términos del bodegón flamenco, sí se expresan de un modo más clásico o, al menos, más figurativo. Hay piezas, como el 'Homenaje a Velázquez', de Ramón Gaya; el 'Cuenco con pinceles y manzanas', de Xavier Valls; el 'Bodegón con periódico y espejo', de Esperanza Parada; 'Naturaleza muerta con espejo', de Fernando Botero; el 'Bodegón con membrillos', de María Moreno; 'La Cena', de Antonio López (con su espectacular rostro de niña); la 'Naturaleza muerta', de Claudio Bravo... sobre las que el espectador puede ir deslizándose serenamente, saboreando no pocos de los contenidos, que se muestran de un modo muy cercano, hasta tangible. Generalmente, se suele imponer un cierto instinto más conservador, con el culto a los objetos debidamente respetado, y con el empleo de unos colores que dulcifican los contenidos, a través de una suavidad en su uso. Estamos ante lienzos que cultivan primordialmente un sentido de la estética sensual, aunque también buscan dejar un toque misterioso a través de pequeños detalles.

Ante la tercera parada de este recorrido, el espectador puede llegar debidamente preparado, si ha observado el cambio que se va produciendo entre no pocos de los pintores citados; porque, ahora, los cambios pueden llegar a ser desconcertantes, cuando no se está metido de lleno en la función de un conjunto artístico rompedor, que se va sucediendo con el paso de los años. María Blanchard, con 'La gourmandise'; Moreno Villa, con 'Bodegón floral'; Benjamín Palencia, con 'Bodegón'; Ismael González de la Serna, con 'Bodegón con fresas'... son autores que parecen recoger los vertidos de unas etapas anteriores, en cuanto a técnicas y estilo. Todavía se contemplan unos contenidos idóneos, aunque ya se ejercitan unas variaciones atractivas, que lo serán mucho más en una cuarta etapa de este recorrido. Cuando el espectador se encuentra con 'Naturaleza muerta con guitarra', de Picasso; 'Up to date', de Joaquín Torres García; 'La pipe sur le livre', de Juan Gris; 'Bodegón con fruta y botella', de Francisco Bores; 'Fleurs celestes', de Óscar Domínguez; 'Pintura', de Canogar; 'Sin título', de Eduardo Úrculo... la sorpresa, pero nunca el rechazo, puede ser definitiva.

Libertad completa

Es fácil advertir que estamos ante autores que han actuado con libertad completa, aunque algunos han conservado los contenidos del clásico bodegón; pero en general más que plantearse las hechuras de un cuadro, han jugado a un rompimiento de la tradición. Y no sería malo su comportamiento, cuando todos ellos ocupan un lugar preferente en el espacio de los nuevos formatos y estilos. Tampoco puede olvidar el espectador la presencia de esas magistrales esculturas de Pablo Serrano, Julio López, Carmen Laffón y Almudena Armenta, autores que dejan, dentro de su reducido tamaño expresivo, el sentido de monumentalidad, que el bodegón, en sus variados géneros, merece.