¿De adolescentes superconectados a adultos vulnerables?

La psicóloga e investigadora postdoctoral de la Fundación Séneca en la Universidad de Missouri (Estados Unidos), Clara López Mora. / LV
La psicóloga e investigadora postdoctoral de la Fundación Séneca en la Universidad de Missouri (Estados Unidos), Clara López Mora. / LV

El paso de niño a adulto se ve marcado por numerosos factores del entorno que, en las últimas generaciones, incluyen elementos tecnológicos sin precedentes. Una investigadora de la Fundación Séneca busca conocer su impacto

MARÍA JOSÉ MORENO

La aparición de las redes sociales y su incursión en la sociedad ha variado no solo el modo en que nos comunicamos sino también en que entendemos el mundo e incluso en el que se producen las diferentes etapas del desarrollo humano.

Al inicio de la adolescencia, entre los 12 y los 16 años, es el momento en que la familia comienza a dejar de ser la única influencia para los adolescentes sobre la capacidad de decisión de sus actos. Se trata de un periodo en el que busca ser más autónomo e independiente en sus decisiones y actuaciones.

Las nuevas generaciones ya se han visto acompañadas por internet en ese proceso y los nacidos a partir de 1996, denominados Generación Z, están teniendo, además, las redes sociales y los 'smartphones' como medio de comunicación y conexión natural con el resto del mundo, disponiendo de móvil e interactuando en línea desde los 11 años.

«Ya se empieza a vislumbrar el aumento entre adolescentes de esta 'Generación Z' de importantes síntomas asociados a estrés, depresión, adicción, trastornos de la imagen corporal e ideación suicida», afirma la psicóloga Clara López Mora

Siendo así, «actualmente se desconocen las implicaciones y consecuencias que estos nuevos entornos en red tendrán en el desarrollo y construcción de los adultos del futuro, aunque ya se empieza a vislumbrar el aumento entre los adolescentes de esta generación de importantes síntomas asociados a estrés, depresión, adicción, trastornos de la imagen corporal incluso e ideación suicida», como apunta la psicóloga e investigadora postdoctoral de la Fundación Séneca en la Universidad de Missouri (Estados Unidos), Clara López Mora.

«El evidente uso de las nuevas tecnologías como fuentes de comunicación, de conexión y de culturización en las últimas generaciones de adolescentes, son la punta de un iceberg en las conductas de las personas del futuro cada vez más inmediato. La educación, los entornos laborales, de ocio y de relaciones íntimas se convierten cada vez más en entornos en red que facilitan y construyen nuevos comportamientos funcionales y que configurarán la estabilidad en las relaciones humanas y de salud en las próximas décadas», añade.

Como parte de la investigación desarrollada para la puesta en marcha del proyecto que dirige, '¿Los nuevos entornos en red construyen adolescentes personalmente vulnerables?', ha encontrado datos tan interesantes como que el impacto de las redes sociales en las alteraciones de la imagen corporal supone uno de los aspectos más importantes de cara a las conductas de salud en la adolescencia, tanto en los hábitos de alimentación, conductas y relaciones sexuales, consumo de alcohol, tabaco y drogas, percepción y autovaloración de sí mismos y en referencia con los demás y en el desarrollo de una falsa necesidad de exhibicionismo y manipulación social.

Atendiendo a estas posibles consecuencias negativas de un uso temprano y abusivo de las redes sociales y los entornos en red, la investigadora, que cuenta con el apoyo de la Fundación Séneca en el marco de su programa de becas de formación y perfeccionamiento pos-doctoral en el extranjero para jóvenes doctores murcianos, trabaja en el departamento HDFS (Department of Human Development and Family Science) de la Universidad de Missouri-Columbia (Estados Unidos), liderado por Gustavo Carlo, especialista en estudios de Prosocialidad.

El grupo encuentra especialmente interesante el estudio de factores de la personalidad y del carácter, que potencian las condiciones de estabilidad o variabilidad en cuanto a las relaciones psicosociales en la infancia y la adolescencia (sociabilidad, empatía, estabilidad emocional, apertura mental, etc.) así como otros factores psicológicos asociados y considerados tanto como elementos promotores de la salud y condición personal (autoestima, autorregulación, inteligencia emocional, o bienestar psicológico), como factores de riesgo y vulnerabilidad (exposición pública en red, acciones de acoso/ciberacoso, conductas de violencia en el noviazgo, etc.).

Por otro lado, el equipo liderado por Clara López estudia recursos y capacidades individuales que permitan a los adolescentes fortalecerse social y personalmente de los efectos de estos entornos en red (conducta prosocial, razonamiento prosocial, habilidades sociales, capacidades de adaptación socioemocional o resiliencia, entre otros), y analizan los factores del entorno que pueden suponer elementos de riesgo o protección (estilos parentales, actividad físico-deportiva, exigencias del entorno social, grupo de iguales, tendencias sociales...

Según la investigadora, «bajo este marco teórico, se intenta dar respuesta al objeto del proyecto de investigación, pretendiendo determinar el efecto que los contextos en red tienen en los actuales jóvenes en cuanto a sus influencias positivas (nivel de desarrollo personal, intelectual y social) y negativas (vulnerabilidad psicológica y social), y qué recursos personales y contextuales podrían marcar la diferencia a la hora de un desarrollo y crecimiento psicológico y social equilibrado en estos contextos de comunicación en red».

En el proyecto de López Mora también colabora el grupo de investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (México).

Unas alianzas que le van a permitir cumplir con el objetivo de tener participantes de diferentes países y lograr conclusiones mucho más sólidas generalizables a una población mucho más amplia.

Como objetivo principal del proyecto, este equipo internacional se ha propuesto determinar los efectos que los contextos en red tienen en los actuales adolescentes a nivel de desarrollo personal y vulnerabilidad psicológica.

Para conseguirlo van a realizar entrevistas y encuestas a más de 1.000 personas de los diferentes países participantes para, posteriormente, analizar los datos obtenidos, mediante técnicas de análisis científico y difundir los resultados.

Clara López asegura que las conclusiones que extraigamos «van a ser aplicables al día a día, e incluso van a permitir a los profesionales de la educación y la salud mental (psicólogos, profesores, etc.) conocer nuevos enfoques válidos y eficaces a utilizar con las actuales generaciones, así como nos van a permitir comprender y mejorar nuestra relación con las redes sociales para minimizar los riesgos y maximizar lo positivo que nos aportan».

De manera específica, los científicos pretenden determinar el papel protector del razonamiento prosocial y la empatía en el desarrollo de vulnerabilidad psicológica y social; así como el papel de la socialización parental en el desarrollo prosocial y de vulnerabilidad de los jóvenes. Así mismo, buscan determinar el papel protector de las conductas y hábitos de actividad físico-deportiva tienen en el desarrollo de vulnerabilidad o fortaleza psicológica y social y conocer las relaciones existentes entre el uso y/o abuso de los contextos en red durante la adolescencia, y diferentes factores de riesgo psicopatológico (depresión, ansiedad, estabilidad emocional, etc.). Por último, quieren analizar, mediante el modelo de la personalidad de Triada Oscura (narcisismo, manipulación e impulsividad), la vulnerabilidad psicopatológica de los adolescentes en relación a los contextos en red y el uso que hacen de ellos.

Basa la investigadora el interés en este proyecto en el hecho de que «cada vez es más frecuente que los procesos de maduración entre la vida adolescente y la vida adulta sean más exigentes, donde las relaciones sociales establecen relaciones ambivalentes para el ajuste entre generaciones más preparadas en cuanto a lo formativo y acceso a la información, aunque cada vez con mayor competitividad, con más número de iguales preparados, con diferentes y más actualizados habilidades y recursos para la relación social, aunque podría señalarse que en entornos modernos de socialización (redes sociales, p.ej.), los adolescentes muestran ciertas señales de vulnerabilidad y de falta de habilidades en la relación social».

Atendiendo a todo eso, aunque el estudio de los fenómenos personales y sociales que acontecen en la juventud son amplios, el planteamiento metodológico y las variables señaladas ofrecen el interés de ser contrastadas en muestras de diferentes culturas y contextos sociales.