Daniel Rolleri: «El gran problema medioambiental es el ser humano y nuestra actitud»

Daniel Rolleri, presidente de la asociación Ambiente Europeo, en la Ensenada de la Fuente, con la Torre de Cope y el Parque Regional de Cabo Cope-Puntas de Calnegre tras él./Sonia M. Lario / AGM
Daniel Rolleri, presidente de la asociación Ambiente Europeo, en la Ensenada de la Fuente, con la Torre de Cope y el Parque Regional de Cabo Cope-Puntas de Calnegre tras él. / Sonia M. Lario / AGM

«Lo ambiental sigue sin estar presente en la pantalla de los radares personales», advierte el presidente de la asociación Ambiente Europeo

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Está inmerso en un mar de proyectos para combatir las basuras marinas porque es un problema que le preocupa. Pero Daniel Rolleri (Argentina, 1962), presidente de la asociación Ambiente Europeo, encuentra la paz en Marina de Cope, donde reflexiona sobre el consumismo de la sociedad y entra en relación directa con el medio ambiente. «Me duele ver que cada vez hay más basura en el mar. Ya no hablo solo de bolsas de plástico, colillas y latas de bebidas; el problema va mucho más allá. Ahora se utilizan gran cantidad de residuos de tamaño microscópico que acaban en el mar», advierte. Rolleri sostiene que «7.000 millones de habitantes en el mundo son muchas personas generando basura. No soy negativo, sino realista. La mayoría de gente no está concienciada».

-¿Cuál considera el principal problema medioambiental?

-El ser humano y nuestra actitud respecto a la naturaleza, que es nuestra propia casa. Pero si tengo que mencionar uno, el cambio climático es el gran desafío. Es un problema muy complejo de resolver. Necesitamos un cambio radical en la forma de producir, consumir, obtener energía... Es un tema complicado porque en gran medida implicaría desmotar el esquema que el ser humano ha montado en los últimos dos siglos.

Lo que dice

El desafío del cambio climático
«Necesitamos un cambio radical en la forma de producir, consumir, obtener energía...»
Actitud ante el medio ambiente
«Continuamos produciendo con el único objetivo de maximizar ganancias»
Su contribución personal
«Como decía Gandhi, tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo»

-Usted coordina la asociación Ambiente Europeo, desde donde se desarrollan medidas para combatir las basuras marinas. ¿En qué proyectos están trabajando?

-Tenemos un programa de ciencia ciudadana con el que obtenemos datos. Con esa información, desarrollamos proyectos de concienciación, educación, comunicación e incidencia política. Llevamos a cabo varias iniciativas, como 'Mar sana', que son una serie de testimonios de figuras mediáticas españolas con vistas a disminuir el impacto humano cotidiano en el entorno. También hemos programado la exposición 'Agua' con Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016, que está hasta finales de abril en la galería Blanca Berlín de Madrid. Trabajamos, además, en instituciones educativas de Murcia, Almería y Alicante ofreciendo presentaciones audiovisuales sobre el problema de las basuras marinas en colaboración de Ecoembes. Y nos acaban de otorgar un Erasmus+, un proyecto europeo entre España, Chipre, Portugal e Italia, que se llevará a cabo en la Región. Es un trabajo colaborativo con el IES Europa de Águilas.

-¿Hay ahora más basura marina?

-Sí. El grifo sigue abierto y hay más basura en todo el mundo. Los descuidos del pasado están tomando forma de microplásticos y el problema continúa. Es verdad que, en los últimos dos años, la preocupación por este tema ha crecido notablemente: hay más medios de comunicación informando, más investigación científica, foros, eventos, iniciativas, políticas públicas... Se calientan motores, pero el camino aún es largo.

-¿Cuál es la zona más afectada en la Región?

-Marina de Cope. Así lo refleja también un trabajo de investigación de la Universidad de Deusto, con datos de Ambiente Europeo. La mayoría de las basuras de esta zona provienen de la actividad agrícola. En Almería y Murcia, la agricultura utiliza cada vez más plásticos, no solo para invernaderos, también para acolchados, sistemas de riego, hilos para las tomateras, pinzas de silicona para injertos, bandejas de poliespán... Y la lista continúa. Los ingredientes de la agricultura ya no son solo tierra, simiente y agua. La falta de un manejo adecuado de esos plásticos hace que terminen en los ambientes marinos.

-Los plásticos están cada vez más presentes en nuestras vidas...

-Hace veinte años hablábamos de colillas, botellas, bolsas de plástico, latas, contenedores de comida... Ahora sabemos que la basura marina más numerosa es de un tamaño muy pequeño e incluso microscópico. Las microfibras sintéticas que se desprenden de la ropa al hacer la colada o el polvillo del desgaste de los neumáticos terminan en los mares. Por no hablar de las microesferas plásticas de algunos exfoliantes y cosméticos.

-¿Qué le preocupa?

-Que aún no nos demos cuenta de que nuestra forma de producir y consumir tiene un impacto directo en el medio ambiente y, por lo tanto, en nuestra calidad de vida. Como especie, seguimos posicionados fuera del medio ambiente. Es verdad que la conciencia va en aumento, ¿pero a qué ritmo? No se trata de evaluar si hemos avanzado poco o mucho, sino de preguntarnos si lo que hacemos es suficiente. Lo ambiental sigue sin estar presente en la pantalla de los radares personales. Continuamos produciendo con el único objetivo de maximizar ganancias, dejando la variable ambiental fuera de la ecuación. Tenemos el deber de dar esperanza a las generaciones futuras, pero debemos de manejarnos con la realidad; de lo contrario, solo pospondremos el cambio.

-¿Qué opina sobre el estado de conservación de la Región?

-Murcia ha mirado mucho tiempo hacia modelos ya caducos. El medio ambiente no fue una prioridad, y eso ha sido un fallo tanto de la administración como de la sociedad. Esta región tiene un potencial enorme. Así lo siento desde el primer día que aterricé aquí hace 15 años. Murcia tiene un patrimonio natural, cultural e histórico aún por descubrir y poner en valor. Pero para eso hay que apelar a nuevos modelos sostenibles que en otras partes del mundo, incluso en clave económica, han sido exitosos en beneficio de las personas y del medio ambiente. El ladrillo por el ladrillo, el modelo especulativo es caduco, cortoplacista, no aporta nada. Murcia tiene una oportunidad única que espero sepa aprovechar.

-¿Y del Mar Menor?

-Creo que deberíamos de prestar más atención a la comunidad científica. Nos encontramos en una situación delicada en la que ya no se puede buscar ese falso equilibrio que la política siempre busca entre la realidad del deterioro ambiental y las necesidades de los sectores económicos. Esto se lleva intentando más de 20 años y la cosa no ha hecho más que empeorar. A grandes males, grandes soluciones. La naturaleza no tiene que ser la que pierda en situaciones extremas.

-¿Qué se está haciendo bien?

-Nos estamos empezando a dar cuenta de la gravedad del problema y sus consecuencias reales. Y esto puede conllevar que nos abramos a otras alternativas y a otros modelos.

-¿Cuál es la asignatura pendiente?

-Darnos cuenta de que la protección del medio ambiente puede ser una oportunidad para todos. Con la protección de la naturaleza también se pueden crear puestos de trabajo y puede existir una economía 'verde', real y productiva en beneficio de personas y medio ambiente.

-A título personal, ¿qué hace para ser más sostenible?

-Intento ser consciente de que mis acciones cotidianas como consumidor tienen un impacto en la naturaleza. Separo residuos, apago luces que no utilizo, reduzco al máximo la compra de objetos de un solo uso, compro alimentos de temporada, rechazo los empaquetados excesivos, traigo a casa la basura que genero en una playa... Como decía Gandhi, tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo.

El argentino afincado en Murcia Daniel Rolleri asegura que «en la Región hay lugares preciosos y muy diversos. Por motivos que van más allá de lo ambiental, mi espacio natural favorito es el Parque Regional Cabo Cope-Puntas de Calnegre. Además de sus valores naturales, por cierto, muchas veces ignorados o desconocidos, este lugar especial de la costa murciana representa para mí un desafío personal; un laboratorio de oportunidades para modelos alternativos que han demostrado ser exitosos en otras partes del mundo. Es el mensaje que venimos intentando hacer visible en los últimos años desde la asociación Marina Nos Interesa».

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