La Comunidad pide al Ministerio que saque al arruí de la lista de invasoras

Tres machos de arruí, fotografiados recientemente en el parque natural de Sierra Espuña. / Eusebio Navarro Fernández

La Consejería respalda la postura de la Federación de Caza y de expertos que sostienen que esta especie no causa graves daños al medio ambiente y debería ser 'indultada'

RICARDO FERNÁNDEZMURCIA

En la polémica que desde hace largos meses rodea al arruí de Sierra Espuña, cuya erradicación total preconizan algunas organizaciones ecologistas en contra del sentir de colectivos como el de los cazadores, la Administración regional acaba de tomar partido por quienes buscan la manera de garantizar la subsistencia de este imponente animal. La directora general de Medio Natural, Consuelo Rosauro, confirmó ayer a 'La Verdad' que a mediados de julio la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente presentó una alegación ante el Ministerio de Medio Ambiente para reclamar que el denominado muflón del Atlas sea sacado de la lista de especies invasoras, que se elaboró cuando la socialista Cristina Narbona era ministra del ramo y acabó motivando una sentencia del Tribunal Supremo que parecía condenar a este ungulado al exterminio.

En la mencionada alegación, la Administración Regional defiende, en la línea de la Real Federación Española de Caza (RFEC) y de destacados especialistas, que este mamífero bien puede ser calificado como exótico, toda vez que no se trata de una especie autóctona y fue introducido por el hombre en Sierra Espuña hace ya más de 40 años, pero que no existen razones para que integre el listado de especies invasoras. Ello se debe a que, según concluyen no pocos documentos científicos -entre ellos, varios informes recientes encargados por la Consejería-, ni su presencia compromete gravemente al medio ambiente ni desplaza a otras especies, como la cabra montés, que de hecho cada vez es más frecuente en esa zona.

En base a esas razones, Rosauro explicó que se ha reclamado del Ministerio que proceda a 'descatalogar' al arruí como especie invasora, lo que se traduciría en una especie de 'indulto' y lo salvaría de la amenaza de erradicación que en estos momentos pesa sobre este animal.

La 'descatalogación' del muflón del Atlas garantizaría su subsistencia en Espuña

Ello no impediría, sin embargo, que la Consejería pudiera seguir acometiendo labores de control poblacional, pues el Plan de Ordenación del Parque Natural de Sierra Espuña cifra en 300 la cifra recomendable de arruís, frente al millar largo que según algunas estimaciones aún habita ese área montañosa.

La otra vía para salvar al muflón del Atlas pasaba por impulsar un cambio legislativo desde el Congreso, como preconizó el PP con una moción, pero un cambio de postura a última hora de PSOE y Cs abortó esa posibilidad.

Recomendación de usar una munición prohibida para abatir a los animales

La última orden redactada por la Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente (Oisma), dependiente de la Consejería, ha causado estupor entre el colectivo de cazadores de la Región, ya que insta a los agentes medioambientales a abatir a los arruís de Sierra Espuña utilizando, de manera «preferente», rifles de los calibres .22 y magnum 243. El argumento que utilizan los responsables de ese departamento es que estas armas «generan un menor ruido» y así se «evitan movimientos dispersivos» de los muflones del Atlas; es decir, que así se consigue reducir la posibilidad de que huyan en desbandada. El dato específico que ha sorprendido e indignado de igual manera a los cazadores es el que se refiere a la utilización de armamento del calibre .22, ya que está expresamente prohibida su uso para la caza debido a que, por su pequeño tamaño, resulta prácticamente imposible que mate en el acto a un animal de gran tamaño, como lo es el arruí, y lo normal es que solo se consiga dejarlo herido y que agonice durante días. Desde la Administración Regional se admitió ayer lo erróneo de esa redacción y se aseguró que no se está aplicando esa disposición concreta, salvo cuando se trata de rematar a muy escasa distancia a animales enfermos «para evitarles sufrimiento».

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