La Verdad

Cientos de caravanas montan campamentos ilegales a lo largo de las playas de la Región

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Autrocaravanas acampadas ilegalmente en las inmediaciones de la playa cartagenera de La Chapineta. / J. M. R. / AGM

  • El sector exige que se atajen estas prácticas en Águilas, Los Alcázares, Mazarrón y Cartagena, porque le causan 1,4 millones de pérdidas

Un embudo pegado a un trozo de manguera y un carrito de la compra con dos garrafas de plástico abiertas en la parte superior y... ¡Tachán!: ya tenemos un depósito casero para repostar agua en las duchas de la playa. Un extremo de una cuerda atado al contenedor del vidrio y el otro a la escalera de la autocaravana... y a tender la ropa en plena vía pública. Le hacemos un lazo a la tapa de la alcantarilla y ya disponemos de un gran sumidero para vaciar en el desagüe público todas las heces y orines del depósito de la caravana. No se trata de los consejos de Bricomanía, sino de las conductas que protagonizan muchas de las 143 autocaravanas, acampadas ilegalmente en Los Narejos, que un equipo de 'La Verdad' contabilizó el miércoles.

«¡Sol, agua y basura gratis!», les grita Elisa, una vecina de la calle Helena, cada vez que pasa por la calle Radio Baliza Óscar y el parque del Gonio de Los Narejos, tomado por 102 autocaravanas. «Se pasan aquí medio año disfrutando del sol, del agua y del servicio de basura porque no pagan nada. Llegan en octubre y se marchan en abril. ¡Es exagerado!. A los vecinos nos han subido los impuestos. Si ellos usan servicios públicos que paguen una tasa. En Francia no te dejan aparcar una caravana en la calle».

Este turismo ilegal no solo repercute en estos servicios; también genera pérdidas al sector. La Asociación Murciana de Camping estima que las 18 instalaciones que hay en la Región dejan de ingresar a diario 6.600 euros. «Eso sin contar lo que se pierde en concepto de IVA y el empleo que se podría generar si acampasen legalmente», se lamenta el presidente de la entidad , Manuel Barón.

A pesar de que legislación permite la acampada libre a un máximo de tres autocaravanas y solo durante tres días, la asociación ha llegado a contabilizar entre 400 y 500 vehículos acampados a lo largo de semanas, incluso meses, en Los Alcázares, Águilas, Mazarrón, Cartagena, San Javier y La Manga. «Lo hacen principalmente durante la temporada baja, de octubre a marzo o abril». Provocan unas pérdidas anuales al sector de 1.440.000 euros. «La única forma de regular esto son las ordenanzas municipales», subraya Barón.

  • Cientos de caravanas montan campamentos ilegales a lo largo de las playas de la Región

Pero en Mazarrón y Águilas no existe una normativa municipal. De forma que el primero acoge actualmente a 28 caravanas ilegales y el segundo, a 27. La playa aguileña del Arroz es una de las zonas más conflictivas, pese a que algunas 'roulottes' aparcan entre los matorrales para tratar de camuflarse. Lo que no pueden esconder son los excrementos de perros y restos de suciedad que algunos dejan en la orilla de la playa.

En el municipio mazarronero, hosteleros y vecinos de Bolnuevo tienen opiniones enfrentadas: unos hablan de ingresos y otros de la mala imagen que se da. Salvador Ortiz, propietario de un restaurante, asegura que no le molestan «porque es beneficioso para mi negocio; cuantos más extranjeros vengan, mejor». Por su parte, Irene López denuncia que «las zonas donde hay caravanas están hechas una porquería. Los vecinos estamos hartos de que no se ponga fin a este asunto».

«Conocen la ley al dedillo»

En San Javier y La Manga están resolviendo el problema que había en el barrio de San Blas y Veneziola a través de una ordenanza, que fija multas de 751 a 1.500 euros por acampar ilegalmente. Además, la Policía Local hace una labor preventiva, informando antes de sancionar a las caravanas estacionadas, y cuentan con cepos para inmovilizar sus vehículos.

Solo sancionan cuando despliegan toldos, mobiliario o esterillas, porque de lo contrario la autocaravana solo cuenta como un vehículo estacionado en la vía pública. Fuentes policiales aseguran que «la ordenanza es una medida disuasoria», ya que durante el pasado verano los agentes solo multaron a una 'roulotte'. Las mismas fuentes advierten de que «estos turistas están bien organizados, tienen sus propias webs y se comunican entre sí por las redes sociales. Se saben la ley al dedillo y las ordenanzas municipales; son capaces de darnos hasta una clase».

Aunque las ordenanzas no siempre funcionan. Es el caso de Los Alcázares, donde hay 143 autocaravanas acampadas en aparcamientos públicos, calles y en primera línea de playa en parcelas privadas sin urbanizar. Y ello pese a que desde diciembre el Consistorio dispone de una norma que prevé multas de 750 euros por acampar y de 1.500 euros por vaciar aguas residuales en la calle. El parque del Gonio está hasta etiquetado en la red (meinwomo.es) y está plagado de ingleses, alemanes, franceses, holandeses y belgas.

La presencia masiva de turistas 'piratas' despierta discrepancias entre los vecinos sobre las medidas que debe tomar el Ayuntamiento. Yolanda, mientras pasea a su perra en el citado parque, defiende que «no me molestan porque cuando salgo a la calle me siento más acompañada y son bastante respetuosos».

Sin embargo, a Puri y su marido, José María, residentes en la calle Justo Quesada, les indigna cómo se aprovechan de algunos servicios que pagan los contribuyentes. El matrimonio considera que «es insalubre porque no tienen dónde vaciar sus depósitos y se abastecen del agua que pagamos todos, utilizando las duchas que hay en la playa». Puri y José María pagan 75 euros trimestrales por agua y basura, pero los turistas nada. «Vienen gratis, cada año son más y esto debería regularse».

De hecho, este diario pudo comprobar cómo desde primera hora de la mañana todos los acampados en el Gonio vacían los depósitos del baño en el alcantarillado público y las aguas grises del fregadero y la ducha en el suelo, cerca del espacio protegido de La Hita. Por ley deberían hacerlo en gasolineras, estaciones de lavado y camping -previo pago claro-. También peregrinan al paseo marítimo para llenar dos garrafas de cinco litros cada una, que utilizan para ducharse, lavar platos, ropa... «Hablamos de diez litros diarios por persona».

En uno de esos portes, una pareja holandesa con síntomas de haber tomado más de una cerveza, perdió el control de su scooter eléctrica y se llevó por delante una parte del murete del paseo marítimo. Llenaron sus garrafas, dejaron las piedras en la arena y que pague el destrozo del mobiliario el Consistorio alcazareño.

«The 'white gipsy'»

A unos metros del lugar del incidente, en el Spinosa Kite Surfing, su propietario, Jorge, al observar el destrozo reconoce que «es verdad que hay un goteo de clientes que se agradece en temporada baja, pero deberían hacer como en La Manga, que quitan los grifos y cortan el agua. A nosotros nos dan caña con los impuestos y ellos están 'a pajera abierta'».

Turistas como Nys, propietario de una de las autocaravanas acampadas en el Gonio, reconocen que en Los Narejos «'no problem'» y admite que no paga nada por estar acampado, pero genera ingresos comprando comida en los supermercados y acudiendo a restaurantes. Este holandés explica que llegó en octubre y que no se marchará de allí hasta marzo. «I am the 'white gipsy'». 'Yo soy el 'gitano blanco', dice con humor.

El que no está para tantas bromas es Oscar Nogueiras, gerente del Camping Mar Menor de San Javier, a unos metros del parque del Gonio. «Están acampados ilegalmente cuatro y cinco meses. Como empresario me toca la moral».

Lógico, después de haber invertido 200.000 euros en la reapertura de las instalaciones el pasado junio. «He contratado a una chica que sabe idiomas para que se dedique exclusivamente, dos días a la semana, a visitar a los autocaravanistas de Los Narejos». Incluso ha editado dípticos en inglés, francés y alemán, con la nueva tarifa de precios que ha sacado para intentar atraerlos. «Antes, en temporada baja se cobraba 11 euros al día por caravana, dos personas, y aparte 3 euros de luz. Ahora las ofrecemos por 7,50 al día, incluyendo luz, agua y Wi-Fi».

Los esfuerzos de este empresario solo están dando «para cubrir costes» porque de las 195 vacantes que tiene su camping, solo están ocupadas una media de 30 a 35. «Yo paso todas las noches una relación de mis clientes a la Guardia Civil; el problema es que ahí al lado hay 200 personas que no sabemos quiénes son, de dónde vienen y a qué se dedican».

Nogueiras zanja que «esto es un problema de seguridad ciudadana; el Ayuntamiento de Los Alcázares no está cumpliendo con su propia normativa que prohibe la acampada ilegal». De aplicar la ordenanza, el gerente del Camping Mar Menor estima que «tendríamos un ratio de ocupación de unas cien plazas». Desde el municipio vecino, la edil de Turismo, Maite Olmos, defiende que «no hemos tenido quejas vecinales ni de los hosteleros». Olmos asegura que «la Guardia Civil pasa por allí todos los días. Esa gente ni roba ni mata y no existe un incremento del consumo de agua». La edil expone que el municipio ha experimentado un repunte del turismo francés del 30%.

«Lo único que están haciendo es atraer turistas. Los robos han descendido porque hay más gente, la temporada baja se mueve y se está dando a conocer Los Narejos». Olmos avanza que tendrán que pagar una tasa cuando comience a funcionar el aparcamiento para caravanas, ubicado donde antes se celebraba el mercadillo semanal, y que ya se ha adjudicado a una empresa. «En febrero estará funcionando». En la Región no hay áreas de pernocta y la de Los Alcázares sería la primera, con zona de lavado, desagüe de depósitos de aguas sucias y suministro de agua potable.

Entretanto, se mantendrá esa estampa de 'roulottes' equipadas con paneles solares, parabólicas, toldos, bicicletas, incluso juegos de jardín con mesas y sillas. Una imagen de la que tampoco se libra Cartagena. Un solar ubicado junto al Estanco Salvadora, frente a la playa de La Chapineta en La Azohía, acoge 24 vehículos. La dueña del estanco, Salvadora Madrid, asegura que «los vecinos viven incómodos, los guiris roban el agua de algunas casas sin habitar y tiran basura en cuevas de la montaña. ¡Es una vergüenza!».