106 años de Tío Juan Rita

El Tío Juan Rita, rodeado de familiares y amigos. / P. E.

El trovero Juan Tudela Piernas celebra este San Valentín rodeado de familia y amigos

F. ESPADAS

El trovero Juan Tudela Piernas, el Tío Juan Rita,cumple este día de San Valentín 106 años. Rodeado de familia y amigos en su casa de la calle Las Ánimas de Totana recibirá felicitaciones de todos los que le quieren, aunque la celebración oficial de su cumpleaños será el próximo sábado, en una cena con su nieto artístico, Javier Andreo, y la cuadrilla de Aledo. Juan Rita quiso adelantarse a su aniversario y celebró su último día con 105 años tomándose una buena copa de coñac y su puro en la mesa de camilla de su casa, rodeado de nueras, nietos e hijos, mientras miraban las fotos que decoran la chimenea de su casa, en la que el tío Juan siempre aparece bien acompañado.

Juan Tudela recibirá este año la Medalla de Oro de la Región de Murcia y también es la Máscara de Oro del carnaval de Totana de este año 2018.

106 años de historia

El 14 de febrero del año 1912, San Valentín, nacía en Aledo Juan Tudela Piernas, al que con los años llamaron Juan Rita. Según el propio tío Juan, su apodo de Rita le viene de sus antepasados pastores, ya que cuando ahijaban un borrego, para llamarle en el corral le decían "rita, rita".

Cuando contaba con tan solo cinco años su madre quedó viuda y se vio obligada a mandar al pequeño Juan a cuidar borregas. Aquello fue una mala experiencia, según cuenta el mismo, ya que el patrón le pegaba con frecuencia: "Un día me pegó una paliza con un garrote curado en estiércol que me dejo moratones por todo el cuerpo", recordaba el Tío Juan con el rostro ensombrecido. Cuando tenía 16 años decidió abandonar aquel mundo del pastoreo: "Cogí un pedazo de pan y me marché a mi casa, harto de palizas y correazos", señala.

Antes de la Guerra Civil, que pasó en el bando republicano, trabajó de minero, y su vida laboral la realizó trabajando de leñador y parralero. No sabe de dónde le viene la afición al trovo, pero recuerda que su abuelo materno solía trovar en Pascua.

Un mito del trovo

Con sus 106 años, reconoce que cuando se cruza con una mujer guapa se le ilumina la cara, y es amante de un buen puro y su copa de coñac. Asegura que en los últimos años le pedía siempre a un santo que le diera un año más de vida: a Santa María La Real, a San Agustín... y ahora con 106 recién cumplidos se lo pide a todos los del santoral.

Padre de tres hijos, uno ya fallecido cuando contaba con 72 años, le sigue llamando "mis zagales". Asegura que la cuadrilla de Aledo le anima la vida y en especial su nieto artístico, Javier Andreo, su fiel compañía en los últimos años.

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