
Los manifestantes tiñeron sus manos de color azul y rosa, en recuerdo de ambos progenitores, y repartieron en forma de medicamento preventivo la custodia compartida, como «tratamiento más eficaz para suavizar y eliminar muchas de las alteraciones que sufren los menores».
En el prospecto del fármaco simbólico, recomendado por psicólogos y pedagogos, se asegura que elimina el rechazo al padre no custodio, protege al menor de manipulaciones, reduce las denuncias falsas, el impago de pensiones, los conflictos en separaciones y mejora el desarrollo emocional de los adolescentes.







