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El mar del Valle de Ricote

El embalse del Azud desde el mirador del Alto de Bayna./
El embalse del Azud desde el mirador del Alto de Bayna.
Sierra de Ricote

El pantano de Blanca se convierte durante los meses fríos en el refugio de aves acuáticas que huyen del invierno europeo

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZBlanca

Donde a nosotros nos parece que hace frío, las aves acuáticas que vienen del norte de Europa se sienten en la gloria.

Los humedales de la Región comienzan a poblarse en estas semanas de ánades, garzas y toda clase de averío nórdico que llega huyendo de la nieve, el hielo y el aire que congela a todo bicho viviente en pleno vuelo.

El invierno europeo no es ninguna broma. Aquí, en cambio, se encuentran con una región preafricana con lagunas interiores templadas donde además abundan pequeños peces e insectos.

Uno de estos lugares es el pantano del Azud –o embalse de Blanca–, donde el río Segura se remansa después de precipitarse vertiginoso por el Cañón de Almadenes, aguas arriba. Acercarse hasta este mar interior del Valle de Ricote, tranquilo y dulce, es una buena oportunidad para conocer un ecosistema moldeado a medias entre la naturaleza y el hombre e integrado perfectamente en el entorno urbano.

El mirador, colgado sobre el pantano, el río Segura con Blanca al fondo, y un detalle de la original arquitectura del mirador.

Nuestros primeros pasos nos conducen hasta el mirador del Alto de Bayna, casi un trampolín colgado sobre el pantano desde el que tendremos unas vistas espléndidas del embalse, el río, el pueblo y las sierras que lo rodean –para no perderse: una vez en Blanca, hay que estar atentos a un cartel a la izquierda que señaliza el mirador.

Para acceder directamente al azud desde la autovía hay que tomar la salida de Blanca para después coger la carretera en dirección a Ricote por la antigua Nacional 301.

Ánade rabudo.
Ánade rabudo.

La carretera MU 520 va paralela al embalse desde la presa hasta Blanca–. Después de relajarnos y tomarle las medidas a este espacio natural, podemos bajar hasta el parque de las Cuevas, un lugar ideal para paser, correr e iniciar la exploración, prismáticos en mano, de las riberas del río y el entorno del pantano.

Ánades reales, fochas, garcetas, garzas reales y pollas de agua se nos pondrán a tiro de catalejo si seguimos las reglas básicas del observador de aves: poco ruido y mucha paciencia.

La excursión

Dónde:
Pantano del Azud (Blanca).
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Por la autovía de Albacete.
Cobertura de móvil:
Buena.

Temas

Blanca

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