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Somogil, un 'spa' en plena naturaleza

La poza de agua termal./
La poza de agua termal.
Noroeste y Río Mula

Este invierno surgió de nuevo la maravilla y la noticia se extendió discretamente entre los vecinos de Moratalla y algunos amantes de la naturaleza

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMoratalla

Después de treinta años de estar más seca que un cascabillo, la poza termal de Somogil había brotado otra vez, volvía a estar rebosante de agua cristalina a 24 grados centígrados. Ni uno más, ni uno menos.

Muchos se frotaron los ojos, pero no había milagro: bastó simplemente con que los regantes redujeran las extracciones del acuífero, explotado durante décadas para riego, y que las recientes y abundantes lluvias terminaran de recargar el subsuelo.

La historia puede tener final feliz porque tanto el Sindicato de Riego como la Comunidad de Regantes, conscientes del enorme valor natural y cultural de la poza termal, están empeñados en conservarla, según ha dejado claro Francisco José Martínez, presidente de los comuneros.

Para conseguirlo cuentan con el apoyo del hidrogeólogo de la Confederación Hidrográfica Francisco Turrión, otro enamorado de este prodigio, quien está haciendo estudios para determinar si puede dejar de explotarse el pozo que secó en su día el manantial termal y extraer más abajo los caudales que se necesitan para regar los huertos.

Caída del arroyo de Hondares, que discurre junto a la poza, el tablacho que contiene el agua termal y la esquina de la poza donde surge el agua caliente.

La poza termal de Somogil brota a escasos tres kilómetros del camping La Puerta –ver ficha– en un escenario impactante: el barranco de Hondares, por donde se desliza helado y cristalino el arroyo del mismo nombre.

Estas aguas discurren por una estrecha caída junto a la poza termal, de modo que el conjunto es un auténtico spa al aire libre en el que uno puede darse el lujo de aplicarse un tratamiento frío-caliente-frío en plena naturaleza.

Conviene bañarse con chancletas, para no resbalarse; por lo demás, la poza no tiene peligro alguno porque no hay corrientes –el agua mana desde abajo, en uno de los lados de la cavidad que se puede localizar fácilmente por las burbujas de la superficie–.

A la poza, de la que hay constancia desde el siglo XVIII, subían los moratalleros a bañarse en estudiados turnos de hombres o mujeres que un guarda marcaba soplando una corneta. Ahora, tres décadas después, es posible de nuevo. La fuente de Somogil está ahora tan espléndida como se aprecia en las fotografías, así que recuerden: hagan buen uso de esta valiosa información y respeten este regalo de la naturaleza.

Como si fuera suyo.

La excursión

Dónde:
Somogil (Barranco de Hondares, Moratalla).
Dificultad:
Baja.
Cómo llegar:
Desde Moratalla, hacia el camping La Puerta. Hay que pasar por delante del camping, continuar por la carretera, que enseguida se convierte en pista, descender por un desvío a la izquierda, seguir después por la derecha -ojo, no hay que cruzar el lecho del arroyo- y, a algo menos de tres kilómetros del camping, giramos a la derecha por un camino en peor estado, marcado con una tablilla de caza. En apenas 500 metros llegamos a la poza.
Cartografía:
Mapa 889 (24-35) de Moratalla del Servicio Cartográfico del Ejército.
Cobertura de móvil:
Casi nula.

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