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La primavera es más verde en el Cañar

Un grupo de senderistas descansa en la rambla, cerca de Isla Plana y con las inconfundibles paredes de Peñas Blancas al fondo./Pablo Sánchez / AGM
Un grupo de senderistas descansa en la rambla, cerca de Isla Plana y con las inconfundibles paredes de Peñas Blancas al fondo. / Pablo Sánchez / AGM
Cartagena y La Unión

De Tallante a Isla Plana bajo las altas paredes de Peñas Blancas

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZCartagena

Sólo por espiar el movimiento nervioso de los abejarucos merece la pena echar una mañana en la Rambla del Cañar, un corredor verde de apenas seis kilómetros que une las diputaciones cartageneras de Tallante e Isla Plana.

La rambla, más bien un camino, nos lleva desde un collado de poco más de 300 metros de altitud hasta el nivel del mar, y en el trayecto podemos anotar en nuestro cuaderno de campo casi todo el catálogo de árboles mediterráneos, plantas aromáticas aparte: pinos, almendros, olivos, algarrobos -garroferos en el argot cartagenero-, cipreses, higueras, álamos, palmeras e incluso encinas en las zonas más altas y umbrías.

El corredor verde de la rambla, desde las alturas de Peñas Blancas.
El corredor verde de la rambla, desde las alturas de Peñas Blancas. / Pablo Sánchez / AGM

Hay mucha vegetación porque hay agua: la de la fuente que nos encontramos a dos kilómetros de Isla Plana, con sus correspondientes derrames, y la que corre de vez en cuando a lo largo de todo el cauce desde las entrañas de la Sierra de la Muela. Hasta hace unos días se deslizaba un caudal considerable.

El abejaruco no está solo en El Cañar: Anse ha documentado la presencia de gato montés y gineta, dos carnívoros de pequeño tamaño y hábitos nocturnos que sólo podremos ver de casualidad. Es más fácil que nos toque la lotería.

Si dejamos el coche en Tallante tenemos por delante un agradable paseo en ligero descenso, que habrá que desandar más tarde cuesta arriba hasta volver a nuestro punto de partida. Al poco de iniciar el camino quedaremos deslumbrados con las paredes de Peñas Blancas, que se elevan majestuosamente enmarcando el margen izquierdo de la rambla.

El inconfundible frontón calizo de Peñas Blancas.
El inconfundible frontón calizo de Peñas Blancas. / Pablo Sánchez / AGM

Esta extensión de la Sierra de la Muela, señalada en los mapas como Loma de las Carrascas, marca el punto más alto del municipio de Cartagena (629 metros). Tampoco es mala idea subir hasta este altiplano de vistas inmensas: desde la rambla es algo penoso, pero bastante sencillo desde lo alto del puerto del Cedacero (frente al restaurante La Vieja Hacienda podemos ver fácilmente la senda).

Bajando la rambla atravesamos un vergel, y a derecha e izquierda apreciamos numerosas casas, algunas en ruinas y otras recuperadas como viviendas de recreo.

Cuando llevemos 4 kilómetros en las piernas llegaremos al nacimiento de agua, donde el segundo domingo de enero se celebra la romería de la Virgen de la Luz. El Cabezo de la Panadera y el Cabezo de Hornos (al este y el oeste, respectivamente) son los hitos que nos avisan del inminente fin de nuestro trayecto. Cuando veamos blanquear los invernaderos de Isla Plana será el momento de darnos la vuelta.

La excursión

Dónde:
Rambla del Cañar y Peñas Blancas (Cartagena).
Cómo llegar:
Desde Cartagena, hasta Tallante. Si comenzamos la ruta desde Isla Plana, hay que bajar desde Cartagena por el puerto del Cedacero, o bien seguir la carretera de la costa si vamos desde Mazarrón.
Dificultad:
Media (12 km. ida y vuelta, unas cuatro horas).
Dificultad:
Buena

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