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Monte Arabí: el oasis lejano

Casa del guarda./M. A. R.
Casa del guarda. / M. A. R.
Altiplano

Recorrido por el perímetro de una isla vegetal que guarda en Yecla valiosas pinturas rupestres

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZYecla

El Monte Arabí es un milagro lejano, una isla vegetal sacudida por una impronta de misterio donde la huella del hombre se remonta a unos 10.000 años atrás. Es un lugar sagrado para los yeclanos, que con sus protestas pudieron evitar que la montaña se vendiera en pedacitos a los países nórdicos, donde necesitaban con urgencia materiales de construcción que no se agrietaran incluso a 20 grados bajo cero. Y la roca del Monte Arabí aguantaba. El Ayuntamiento compró por fin la finca a la familia propietaria y puso a salvo para siempre el yacimiento arqueológico del Arabilejo y las pinturas rupestres de los abrigos Cantos de Visera I y II.

Al Monte Arabí podemos aproximarnos por la incomodísima carretera de Fuente Álamo. Pasados unos diez kilómetros, con la silueta inconfundible del Arabí ya cercana, hay que girar a la derecha por un viñedo hasta alcanzar su falda. Aquí nos encontraremos con una complicada red de pistas en la que hay que orientarse hasta llegar a la casa del guarda, frente al yacimiento del Arabilejo, un poblado del Bronce Medio (II milenio a. C.) donde quedan restos de muralla y un primitivo sistema de decantación y canalización de agua excavado en la roca que se mantiene intacto.

Un costado del Monte Arabí, la silueta de este desde la carretera de Fuente Álamo y una erosión alveolar en una roca biocalcárea. / M. A. R.

Desde aquí podemos abordar la cumbre desde su cota mínima hasta alcanzar el Cuerno –así le dicen a la cumbre–, o bien rodear la montaña por una pista en muy mal estado que nos lleva hasta las pinturas rupestres del Neolítico, ahora protegidas con rejas pero que podrán visitarse cuando el Ayuntamiento de Yecla desarrolle el gran proyecto turístico-cultural que gira en torno a este espacio natural. Los grupos de ciervos y toros son un testimonio de la vida salvaje del Altiplano hace miles de años.

El Monte Arabí se eleva a 1.067 metros en el norte de la Región, lindando con Albacete, en medio de una infinita planicie de viñas. En su interior viven el águila real, el jabalí y la garduña, y la presencia del lince está documentada hasta hace no mucho más de 20 años. En sus abrigos se cobijan ahora las cabras monteses, procedentes de las sierras de Almansa. Tampoco han podido resistirse a la mágica atracción del Arabí.

La excursión

Dónde:
Monte Arabí (1.067 metros), en Yecla.
Dificultad:
Baja.
Comunicaciones:
Desde Yecla, a unos 15 kilómetros por la carretera de Fuenteálamo o por la de Montealegre del Castillo.
Cartografía:
Mapa 818 de Montealegre del Castillo en 1:50.000.
Cobertura de móvil:
Escasa.

Temas

Yecla

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