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Una fortaleza árabe en El Valle

Un senderista descansa sobre una de las murallas del Castillo del Puerto (también llamado de La Asomada), que domina las laderas arboladas del Parque Regional El Valle-Carrascoy./
Un senderista descansa sobre una de las murallas del Castillo del Puerto (también llamado de La Asomada), que domina las laderas arboladas del Parque Regional El Valle-Carrascoy.
Murcia

Un bosque frondoso, agua y vistas de infarto en la subida al Cabezo del Puerto (Murcia)

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMurcia

Tantos viajes a Cartagena, La Manga o el Mar Menor sin reparar -¡cualquiera aparta la vista de la carretera!- en la soberbia fortaleza de origen árabe que custodia el Puerto de la Cadena. El Castillo de La Asomada vigila desde el siglo XII el paso estratégico entre la vega de Murcia y los llanos del Campo de Cartagena, y en torno a sus pedruscos casi milenarios puede realizarse una de las mejores excursiones que ofrece el Parque Regional El Valle-Carrascoy.

La excursión comienza en la Rambla del Puerto, a donde se baja cómodamente desde el área recreativa de la autovía. Aquí nos sorprenderá ver cómo corre el agua -el cauce casi nunca se seca- en un entorno fresco donde dan sombra pinos, cipreses y granados.

En el lecho de la rambla observaremos unos grandes charcos circulares: no son naturales, sino los huecos de las piedras de molino extraídas por los árabes hace... ¡900 años!

Nos ponemos en marcha por el camino que se interna entre los árboles, dejando el cauce a nuestra izquierda, y continuamos hasta salir a terreno más despejado.

Ojo: no cometamos el error de tomar unas sendas que salen enseguida a nuestra derecha, cuesta arriba. También llevan hasta el castillo, pero la pendiente es fortísima y el firme poco seguro. Paciencia.

Nuestro camino, acompañando a la rambla, describe una curva a la derecha y nos lleva a un punto donde el cauce se abre y muestra algunas pozas. Pues bien: lo cruzamos con cuidado de no meter los pies en el agua y seguimos por un camino que enseguida nos obliga a atravesar de nuevo el lecho, pisando sobre unas troncos.

Frente a nosotros tendremos ahora el inicio de la senda que nos acompañará hasta la base del castillo. Las marcas amarillas y blancas -indicadoras de sendero de pequeño recorrido- nos recuerdan de vez en cuando que no nos hemos perdido.

El estrecho caminillo por el que ascendemos es sorprendente si tenemos en cuenta lo cerca que estamos aún de la autovía: la vegetación y el silencio nos envuelven por completo, y en otoño veremos muchísimas setas. Las que crecen junto al camino no son comestibles, pero más arriba, entre los viejos pinos de los barrancos, es posible coger níscalos. Apúntenlo para después del verano.

El Cabezo del Puerto, varios huecos de las piedras de molino extraídas del lecho de la rambla y un camino entre los árboles.

Pronto alcanzamos unas vistas espectaculares del Cabezo del Puerto, con las recias murallas del castillo coronando la cumbre. Y en alguna curva obtendremos, volviendo la cabeza, unas panorámicas sensacionales de la ciudad de Murcia.

Después de un rato de subida, la senda conecta con otro sendero, que tomamos hacia la izquierda. El camino es ahora más llano, lo que nos permite tomarnos un respiro y apreciar las empalizadas de madera que contienen la fuerza del agua en las salidas de algunas torrenteras, para evitar desprendimientos de tierra en época de lluvias fuertes.

Pasamos por una curva acentuadísima donde el camino prácticamente penetra en la montaña y, después de un par de cientos de metros, abandonamos la pista principal para seguir por la derecha, cuesta arriba y por una senda rota, para superar los empinadísimos 500 metros que nos separan del Collado Mosqueras, a los pies ya del Castillo de La Asomada.

El Castillo del Puerto, a media subida.
El Castillo del Puerto, a media subida.

En el collado, en realidad la línea divisoria de aguas de la Sierra del Puerto, hay que continuar por la izquierda en un último arreón hasta la cima que nos llevará a caminar por algún pequeño tramo de piedra viva.

Una vez arriba es todo un placer deambular un rato entre las gruesas murallas del castillo tratando de imaginar cómo era la vida de los soldados acuartelados en la fortaleza durante la Edad Media y disfrutando de una de las mejores panorámicas de la Región: el Mar Menor, El Relojero, Carrascoy, Sierra Espuña... Y trescientos metros más abajo, el hormigueo de vehículos conducidos por pobres mortales.

La excursión

Dónde:
Cabezo del Puerto (El Palmar, Murcia).
Dificultad:
Media (9 kilómetros ida y vuelta, entre 3 y 4 horas de marcha).
Cómo llegar:
Desde Murcia, por la autovía de Cartagena. En la subida al Puerto de la Cadena hay que desviarse por una carretera auxiliar que lleva hasta una zona recreativa con mesas, bancos de madera y parque infantil.
Cartografía:
Mapa 934-III de Baños y Mendigo en 1:25.000 (IGN).
Cobertura de móvil:
Buena.

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