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Diez castillos en 140 kilómetros

Torre de La Azohía (Cartagena)./
Torre de La Azohía (Cartagena).
Sierra de Almenara

Viaje en coche desde La Azohía hasta Vélez Blanco para conquistar una decena de fortalezas en tierra de frontera

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Vamos en coche y vemos a lo lejos un castillo. Unos kilómetros más adelante aparece otro en el horizonte, y no caemos en la cuenta de que esas piedras centenarias a punto de desmoronarse -¡por favor, que alguien haga algo!- son lecciones vivas de Historia que nos susurran, si sabemos escucharlas, acontecimientos legendarios de nuestro pasado.

Un viaje en coche de apenas 140 kilómetros entre La Azohía (Cartagena) y Vélez Blanco (Almería) nos permite conocer diez fortificaciones muy diferentes que en su día marcaron el día a día de estos territorios de frontera en torno a la ciudad de Lorca. Algunos de estos castillos se han recuperado, otros sobreviven dignamente al paso del tiempo y el resto se viene abajo de forma vergonzosa y anónima.

La Torre de La Azohía (s. XVI)

Nuestro viaje en el tiempo se inicia en La Azohía, al este de la bahía de Mazarrón, aunque en término municipal de Cartagena. Conocida también como Torre de Santa Elena o Santa Catalina, se trata de una fortificación de vigilancia, similar a la que nos vamos a encontrar después en Cope, destinada a controlar el tráfico marítimo y repeler los ataques de los piratas berberiscos. La mandó levantar Felipe II, se restauró hace unos años y se puede llegar a ella cómodamente por una pista de tierra.

Castillo de Mazarrón (s. XV y XVI)

En unos pocos kilómetros llegamos a Mazarrón, donde todos los barrios miran al Castillo de los Vélez. Este fuerte dio protección hace seiscientos años a las Casas de los Alumbres de Almazarrón, bajo la administración del Concejo de Lorca, un poblado que aumentó de tamaño rápidamente gracias a la explotación de las minas. Fue restaurado y hace unos veranos albergó proyecciones de cine y conciertos, aunque vuelve a estar abandonado, lamentablemente.

Castillo de Los Vélez (Mazarrón).
Castillo de Los Vélez (Mazarrón).

Torre de Cope (s. XV y XVI)

Salimos de Mazarrón por la carretera comarcal que conduce a Águilas por el interior, cortando la Sierra de Almenara. Pasado Ramonete, nos desviamos a la izquierda por una carreterilla que nos lleva a la torre en 13 kilómetros salvando el Lomo de Bas. En lo alto del puerto, junto a las antenas, tendremos unas vistas excepcionales de la Marina de Cope y veremos al fondo el cabo: allí nos espera la torre, también llamada del Santo Cristo, con idénticas funciones que la de La Azohía y la de Puerto de Mazarrón, ya desaparecida.

Torre de Cope (Águilas).
Torre de Cope (Águilas).

Castillo de Águilas (s. XVIII)

Diez kilómetros más y estamos en Águilas, donde la silueta del castillo es la referencia paisajística y sentimental por excelencia de la ciudad. Se trata de una fortificación, con batería, construida sobre torres defensivas de los siglos XV y XVI. El castillo de San Juan de las Águilas y la batería de San Pedro han sido restaurados recientemente, y el conjunto acoge un museo que recrea la vida en el castillo. Se puede acceder a través de una cómoda rampa que arranca detrás del edificio de los juzgados y el centro cultural, con vistas alternas a las bahías de Poniente y Levante.

Visitantes en la cubierta del castillo de Águilas
Visitantes en la cubierta del castillo de Águilas

Castillo de Tébar (s. XII)

Tomamos la autovía hacia Lorca y nos desviamos brevemente en el cruce de Mazarrón, a 13 kilómetros, desde donde ya se ve el castillo de Tébar, a 491 metros de altura, en la Sierra de Almenara. Es de origen árabe, aunque se reconstruyó en épocas posteriores (siglos XVI y XVII). Daba cobijo a los habitantes de Águilas y su campo cuando los berberiscos hacían de las suyas. Se encuentra en ruinas.

Castillo de Tébar (Águilas)
Castillo de Tébar (Águilas)

Castillo de Chuecos (s. XII)

También de origen árabe y también en estado ruinoso. Se levanta en un espacio natural bellísimo, sobre un generoso nacimiento de agua, en la finca de Chuecos, de propiedad privada. Su función era proteger a los habitantes de las tierras de cultivo cercanas, y controlar el paso de viajeros y mercancías entre Lorca y el puerto de Águilas. Para llegar hasta él hay que recorrer un kilómetro por la comarcal de Mazarrón y desviarnos a la izquierda por una pista, que se corta con una cadena un par de kilómetros más adelante. Aquí hay que dejar el coche, pero se puede seguir andando los tres kilómetros que faltan después de saltar la barrera, ya que el acceso al castillo es libre.

Castillo de Felí (s. XII)

Otra fortaleza rural y de origen árabe, igualmente en estado ruinoso y de propiedad privada. Viniendo desde Águilas por la autovía, hay que desviarse hacia Purias en el Collado de los Estudiantes y bajar hacia esta pedanía. En una rotonda veremos a la derecha el desvío hacia Aguaderas, Campo López y Morata. Tomamos esta carretera y después de un kilómetro tomamos un camino que lleva hasta el caserío y ermita de Felí, con el castillo en un cerro, 200 metros por encima del valle.

Castillo de Lorca (s. XIII al XVIII)

La silueta formidable del castillo de Lorca impresiona desde cualquier ángulo. Se trata de una fortaleza inexpugnable que jamás fue tomada al asalto: únicamente a través de negociaciones se entregó el castillo a lo largo de la Historia. Las torres Alfonsina y del Espolón tendrán pronto la compañía de una nueva construcción: el Parador Nacional de Turismo que ha provocado las críticas de colectivos conservacionistas por su elevado impacto visual. El Ayuntamiento de Lorca ha dignificado su castillo convirtiéndolo en el eje sobre el que gira el proyecto turístico-cultural Lorca, Taller del Tiempo. www.lorcatallerdeltiempo.es. Todo el conjunto resultó dañado por el terremoto.

Castillo de Xiquena (s. XV)

Desde Lorca tomamos la carretera de La Parroquia para conocer el solitario y misterioso castillo de Xiquena, en las estribaciones de la Sierra del Gigante y ya casi en la frontera con la provincia de Almería. Se levanta junto a la carretera, así que se puede visitar dando un paseo. Una vez arriba vemos claramente el cercano castillo de Vélez Blanco. De origen árabe, fue destuido por las tropas del marqués de Los Vélez.

Castillo de Vélez Blanco (s. XVI)

Un castillo renacentista de cuento de hadas nos recibe en el final de nuestro viaje. Su bellísimo patio fue vendido en 1904 al Museo Metropolitano de Nueva York, donde se expone actualmente. Pedro Fajardo Chacón, marqués de Los Vélez, fue su primer morador.

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