El cabo de la felicidad

Manolo Flores, en el chiringuito Verano Azul, con el faro de Cabo de Palos de fondo. / A. Salas
Manolo Flores, en el chiringuito Verano Azul, con el faro de Cabo de Palos de fondo. / A. Salas

Frente al faro de Palos, el chiringuito Verano Azul ofrece pescado y langostas frescas con toque personal. «Creo en Confucio. Si lo tuyo no tiene arreglo, por qué te preocupas», clama Manolo Flores

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Ya casi no quedan buenos planes improvisados. Y si los encuentra, no se los cuente a nadie. Para comer o cenar en ese promontorio privilegiado sobre el Mediterráneo, con ventilación extra, hay que reservar mesa con cuatro días de adelanto y llegar prontito porque aparcar el coche en Cabo de Palos se convierte en la cuarta guerra púnica. Una vez arriba, cuando haya tomado posesión de su dominio en el chiringuito Verano Azul y alce la primera cerveza fría con espuma, se sentirá como Aníbal Barca en Qart Hadasht. Ni romanos armados ni avicáncanos domingueros vendrán a perturbar su felicidad, que es lo que promete Manolo Flores, gerente de uno de los restaurantes mejor ubicados de la costa murciana. «La gente viene con su plus de estrés, y nosotros les tratamos con cariño. Hola, reina, cómo estás, aquí solo vas a relajarte y disfrutar. Y así se sienten acogidos», explica el maestro de ceremonias, un atento metre y capitán del barco. Vista la tensión con que te reciben en la mayoría de los establecimientos costeros por estas fechas de altísima ocupación, ante una bienvenida con sonrisa casi se te saltan las lágrimas. «Hay que ser sinceros, transmitir calma y felicidad. Es lo que yo doy. Yo soy así», se abre el hostelero, de un parecido perturbador con John Turturro.

Con sus patillas en forma de Italia, una barba corsaria y un nervio de ardilla, Manolo explica su filosofía oriental: «Creo en Confucio. Si tu problema tiene solución, pues tranquilo, y si lo tuyo no tiene arreglo, para qué te preocupas. Si me dicen que me quedan tres días de vida sin solución, me dedicaría a vivirlos». Eso deben pensar los clientes de Verano Azul, que lanza una voz al niño en bici que a todo adulto se le ha quedado dentro. En este barco de madera sin Chanquete sirven más de tres kilos de gamba roja al día, langostas en caldereta, tartar de ventresca de atún con cilantro y galanga, y «un pulpo brutalmente bueno, rebozado con harina de garbanzo y salsa barbacoa japonesa con su patatica al horno y tinta de sepia», apunta Manolo.

Visita recomendada
Chiringuito Verano Azul, en Cabo de Palos.
Qué hacer
Imprescindible reservas tres o cuatro días antes, llegar pronto porque el aparcamiento escasea, y sentarse dispuesto a disfrutar del privilegiado paisaje, soltar los malos rollos y saborear los platos de pescado mediterráneo.
El guía ideal
Manolo Flores, gerente.

Por la noche el faro se ilumina y el doble de Burton Kink sigue abrazando a sus clientes. «Tengo diagnosticada TDAH, soy hiperactivo, puro nervio, pero controlo y canalizo, porque además de experto en hostelería soy 'coach', y sé que hay que ser sinceros y transmitir calma», cuenta sobre el promontorio que mira al mare nostrum.

«Una vez arriba, cuando haya tomado posesión de su dominio en el establecimiento y alce la primera cerveza fría con espuma, se sentirá como Aníbal Barca en Qart Hadasht»

A Manolo le es útil para gestionar el estrés de la plantilla en los picos de demanda, y para servir un poco de terapia 'carpe diem' con el arroz con bogavante. «Me abrazan, se quieren hacer fotos conmigo, me piden el teléfono para que les asesore en sus negocios y en su vida, y hasta alguno me ha dicho que si me importaba tratarle porque pensaba dejar a su psiquiatra», afronta Manolo su éxito.

Correr mundo

En esta elevación que mira al faro de 157 años de historia, suena una 'playlist' de rollito jazz. No importa que en este mismo lugar adoraran en la antigüedad a Saturno, al que Goya pìntó cenándose a su hijo. Manolo, que también es sumiller y ha corrido mundo, recomienda una copa de Samuel Billaud de 2017, pero si usted ha logrado llegar a lo más alto, como las tropas de Asdrúbal, puede pedir lo que quiera.