Charlas a tres en el jardín

Francisco Ayuso XIV en su Coffee Garden de La Ribera, donde combina música, bar y vivero de plantas frente a una pinada. / A. SALAS
Francisco Ayuso XIV en su Coffee Garden de La Ribera, donde combina música, bar y vivero de plantas frente a una pinada. / A. SALAS

En el Coffee Garden de La Ribera conviven en armonía plantas, 'fieras' y clientes. «No somos tan distintos. La genética animal y los guisantes de Méndel son lo mismo», recuerda Francisco Ayuso

ALEXIA SALAS

Si nos regimos por la misma ley genética, y somos miopes como un schnauzer, nerviosos como un chihuahua, y pinchosos como un cáctus, por qué no disfrutar de un jardín común para los reinos animal y vegetal. «La genética animal y la ley de los guisantes de Mendel son lo mismo. No somos tan distintos. Es lo que me gusta de los seres vivos», explica Paco Ayuso, ingeniero agrónomo, navegante y hostelero. Al tocar puerto de una de sus travesías, decidió hacer realidad junto a la pinada de San Blas, en Santiago de la Ribera, la idea que había tomado forma en su mente desde que lo mandaban de pequeño a estudiar inglés cada verano a la casa de Missis Fox, en Inglaterra. «Veía que la gente iba a tomar una taza de té y sus 'cakes' a unos jardines y se llevaban un geranio. Lo que he hecho es españolizarlo», comenta en su sexto verano al frente del negocio.

La fórmula de disfrutar de una terraza sin tener que dejar el perrito en casa y con la posibilidad de comprar una maceta con consejos extra del experto, no tardó en atraer a los residentes y turistas extranjeros. Para ellos guarda Paco sus cervezas Strongbow y Guinness bien frías en la nevera, junto a los 'quintos' populares para los autóctonos. Más de 2.000 metros cuadrados de jardín mediterráneo, habitado por cientos de platas resistentes al chicharrero murciano y recuerdos como la barca Panocho, encallada en memoria de un amigo. En el vivero, los clientes pueden elegir especie y tamaño, porque en el encuentro de las personas con las plantas también funcionan los flechazos. «En primavera y otoño se venden más, porque con este calor la gente piensa más en descansar», cuenta Paco, que mantiene un servicio de creación de jardines con proyectos sostenibles. «Diseñamos entornos de bajo mantenimiento, con especies canarias y mediterráneas como yucas, palmitos, olivos, higueras y almendros», alterna el jardinero con las hamburguesas y ensaladas.

Visita recomendada
Coffee Garden Ayuso Segado, en Santiago de la Ribera.
Qué hacer
Comprar una planta, tomar una cerveza con tu perro y tus amigos, leer un libro o revista, comer o cenar, y escuchar música en directo los jueves por la noche.
El guía ideal
Francisco Ayuso, creador y gerente del Coffee Garden.

En la terraza del Coffee Garden, el tiempo pasa como las nubes. Casi sin darte cuenta se ha organizado en el atardecer una enorme mancha de témperas color pomelo sobre el cielo, mientras la tertulia sigue entre las plantas y las mascotas que llevan los clientes. «Nunca ha habido peleas entre los perros», asegura Paco de los visitantes de cuatro patas. Por la noche le guardan el edén dos hembras de pastor alemán protectoras y responsables. En casa, le esperan Chica, una smooth fox terrier, y la yorkshire Puka.

«Diseñamos entornos de bajo mantenimiento, con especies canarias y mediterráneas como yucas, palmitos, olivos, higueras y almendros»

Sus tiempos de navegar sin prisas a mar abierto ya pasaron. Ahora iza la vela solo los fines de semana. «Navego una hora y vuelvo como nuevo», comenta este cartagenero criado en Escombreras por el trabajo de su padre en la refinería. Ligado siempre al mar, el bisabuelo Francisco Ayuso XI fue cofundador del Club Náutico de La Ribera, que después presidió su abuelo Francisco Ayuso XII. «Soy Francisco Ayuso XIV, comprobado. Incluso hubo un Francisco Ayuso que murió y le pusieron el mismo nombre al siguiente», repasa Paco su árbol genealógico de navegantes. El mar centra también las tertulias de los lunes, cuando se reúne en su jardín el gremio de los clubes náuticos del Mar Menor y alrededores desde Torrevieja a Cartagena.

Ya han visto sus ojos ballenas y delfines en alta mar. Y hasta rayos bíblicos caer sobre el Mar Menor. Como sonido de fondo elige ahora la música de los ochenta para ambientar el apacible 'coffee garden'.