Pastora Soler: «Volver a estar sobre el escenario es un regalo»

Pastora Soler, durante la presentación de su último trabajo. /Efe / F. Alvarado
Pastora Soler, durante la presentación de su último trabajo. / Efe / F. Alvarado

Pastora Soler recupera este sábado, con su gira 'La calma', el concierto en Cartagena que canceló en 2014 para retirarse por miedo escénico

ANTONIO RIVERA

«¿Qué tal?». Puede que esa, la primera pregunta, sea la más importante para Pilar Sánchez Luque (Coria del Río, Sevilla, 1978), en algunas ocasiones Pastora Soler. En otras (cada vez más) no. A ello contesta que está «bien, disfrutando del verano y de la gira, de las dos cosas». «Afortunadamente», subraya. Puede sentirse en su ligero pero firme hilo de voz cierta reticencia a asomarse de nuevo a unas dudas que la llevaron a abandonar temporalmente los escenarios en 2014, alegando miedo escénico y truncando 20 años de carrera en la canción española. Pero el pasado septiembre lanzó 'La calma', el álbum con el que la artista regresó al cerco de luz de los focos y consiguió su primer número uno de ventas en España. Pastora Soler actuará este sábado, dentro de la gira de presentación del disco, en El Batel de Cartagena, auditorio donde ya había programado un concierto en su año negro que, claro, suspendió.

-Actúa mañana, esta vez sí, en El Batel. ¿Qué veremos?

-Tenemos el 'show' tal como lo arrancamos en noviembre del pasado año en el Teatro Real de Madrid. Tengo ganas de cantar en El Batel; esta tierra me tira mucho. Llevamos un concierto muy completo, con muchas canciones de este último disco pero también grandes piezas de estos 20 años de carrera. Habrá pinceladas de lo que también soy, de esa parte de copla, como recordatorio. La gente suele pasarlo muy bien porque hay muchos colores dentro del mismo 'show'. Estos reencuentros con cada ciudad están siendo muy especiales para mí.

«Si te paras a pensar en las debilidades del pasado, puedes volver a tenerlas»

-¿Tenía ganas de volver a encontrarse con el público?

-Por supuesto, y también el público me lo demuestra así. La gira está siendo muy emocionante por eso, porque en cada ciudad me dan mucho calor, desde que salgo hasta el final. No dejo de valorar en ningún momento el regalo que es volver a estar aquí, sobre el escenario. Esta gira es una de las más especiales de mi vida.

-Pronto se cumplirá un año del lanzamiento de 'La calma'. ¿Se siente de nuevo en forma?

-Sí, totalmente, y con las lecciones aprendidas. Creo que todo eso se transmite a la hora de cantar y, sobre todo, de disfrutar. Todo suma: he cogido todo lo bueno que he aprendido en este tiempo, y eso se transmite y hace sentir de una forma especial.

-La 'calma' adquirida, ¿pasa a través del micrófono?

-Al final, tanto si estás mal como si estás bien, se nota. Y creo que estar feliz, disfrutar de todo esto, es algo que la gente siente.

-Aseguró que, durante su retiro, evitaba pensar en su año fatídico, el 2014. Con su buena salud artística actual, ¿sigue eludiéndolo?

-Siempre intento pensar en esos 20 años en los que fui feliz sobre el escenario y me nutro de eso. Es lo que me ha hecho volver a ponerme ahí y ser fuerte. Si te paras a pensar en las debilidades del pasado puedes volver a tenerlas. Siempre he sido una de esas personas que, cuando hay algo malo, intenta no centrarse en ello, sino quedarse con lo bueno.

-¿Qué ha cambiado completamente en esta nueva etapa? ¿Qué ve de forma distinta?

-Sobre todo, he aprendido a pararme a disfrutar de cada concierto. Cuando empecé en esta profesión, siempre estaba intentando pensar a largo plazo, adónde iba a llegar, cuántos discos iba a vender, cuántos conciertos iba a dar... Pero ahora no me he puesto ninguna meta, ningún objetivo. Y creo que ahí está el disfrute, ¿no? En pararte a vivir cada momento. En eso sí he cambiado mucho. Ya no pienso en qué voy a hacer cuando acabe la gira o si me voy a poner corriendo a preparar otra cosa. Quiero ir poco a poco. En esta etapa todo ha ido llegando de manera natural.

-El 'single' con el que presentó el disco se llamó 'La tormenta'. ¿Había una intención detrás de esto?

-No, al final ha sido un todo. 'La tormenta' fue la primera canción que me llegó cuando empezamos a plantear el disco. Más tarde, cuando estábamos buscando un título para el álbum, vi que 'calma' había sido la palabra que había tenido en mi cabeza durante toda esta etapa y se había convertido en lema de mi regreso, así que la propuse como título. Luego nos dimos cuenta de esta contradicción, de esta dualidad. No fue uno por el otro, pero al final ha resultado un buen resumen del disco y toda esta etapa: que después de la tormenta, de las tormentas que todos tenemos en nuestras vidas, es inevitable que llegue una etapa de calma. No hay una sin la otra.

-Hablaba de una variedad que lleva a «un mismo show con muchos colores». ¿Cómo integra todos esos colores?

-Es complicado, la verdad es que en los conciertos sí que no he podido dejar de cantar una copla o una bulería, porque la gente lo espera de mí y yo también. No me quedaría contenta si me fuese sin cantar algo que es tan importante para mí. Pero tener unos contrastes demasiado drásticos no es fácil, por eso intento hacer una variación gradual, pasando de tramos emotivos a algo más liviano, más divertido. Mis contrastes están muy marcados pero la gente los disfruta. Tanto que, en esta gira, no hemos cambiado el orden del repertorio ni una vez.

-¿Espera tener que hacer menos cambios a partir de ahora? ¿Las cosas encajan más a la primera, como ese repertorio?

-Sí, pero también creo que eso es parte de tu seguridad como artista. Al final, como yo digo, cuando te exiges más de lo que te exige el público empiezan los problemas. Solo si tú estás segura de que lo que estás presentando es como debe ser, si te lo crees y sientes esa seguridad, la gente se lo cree también. Y ahora mismo estoy en ese momento de calma, de seguridad y de serenidad. Por eso creo que no habrá muchos cambios [ríe].