Raquel López: «Me reuniré con mis animales cuando muera»

La jurista Raquel López con su perro, al que rescató de la calle. / Vicente Vicens / AGM
La jurista Raquel López con su perro, al que rescató de la calle. / Vicente Vicens / AGM

Raquel López es jurista experta en Derecho Animal

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Dice: «No hay nada imposible». Y, seguidamente, se pone a trabajar con pasión y entrega admirables para conseguir lo que se propone. Jurista experta en Derecho Animal, Raquel López (Murcia, 1975) cuenta historias escalofriantes, protagonizadas por animales indefensos, sin perder la sonrisa que luce por bandera.

-¿Dónde se iría si pudiera?

-Uno de mis sueños es ir a Australia a ver canguros y koalas; lo tengo desde niña.

«Se me ponen los pelos de punta recordando el caso de un hombre de Cáceres que decapitó vivo a un burro»

-¿Qué ha sido una suerte?

-Mi pareja era alérgico a los perros y a los gatos, así es que imagíneselo viviendo conmigo, que no puedo mirar hacia otro lado cuando veo a un animal abandonado. Pero se ha curado, aunque parezca mentira, y ahora a los dos nos pasa lo mismo: que nos los llevamos a casa, de la que no salen hasta que no les encontramos un buen hogar.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -En el 'Fresco', en La Zenia.
2
-¿Una canción? -'A quién le importa', de Alaska y Dinarama.
3
-Libro para el verano. -'Cita en la cima', de Raimon Samsó.
4
-¿Qué consejo daría? -No mire hacia otro lado ante el maltrato animal.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -Coca-Cola-Zero
6
-¿Le gustaría ser invisible? -No.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Supermán.
8
-Un epitafio. -'No hay nada imposible'
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Viajera.
10
-¿Tiene enemigos? -Puede ser.
11
-¿Lo que más detesta? -La ignorancia en temas de maltrato animal.
12
-¿Un baño ideal? -En la playa de La Llana.

-¿Cuántos son en casa?

-Mi pareja de hecho, al que llamo «mi cariño», y yo. En cuanto a los 'hijos' que tenemos, todos tienen cuatro patas. Desgraciadamente, hemos perdido a dos de ellos: a nuestra perra Tania y a nuestro gato Raspi.

-¿Qué les pasó?

-Cuando lo recogí de un huerto abandonado, Raspi estaba en los huesecicos. Ha muerto con 18 años, de los cuales dos años y medio estuvo con un tumor que no se pudo llegar a intervenir. Lo vieron cuatro veterinarios. Al final, le dieron una esperanza de vida de dos o tres meses, pero vivió dieciocho. Se ha muerto en paz, dormido por el veterinario en el rincón de mi casa donde más feliz era. El animalico no se enteró de nada; el momento de tomar la decisión fue muy duro, pero ya había dejado de comer y estaba muy apagado.

«Todo ser vivo merece el mismo respeto»

-¿Y Tania?

-Tanía estuvo con nosotros hasta el pasado 17 de julio. Murió de un infarto mientras la paseaba. Se cayó desplomada con los ojos abiertos.

-¿Cómo llegó a sus vidas?

-En 2012. Yo venía de limpiar cacas y de pasear perros en un refugio de Cartagena. Para mí, esos días eran de relax, me sentía super feliz. Regresaba a Murcia llena de pis, de caca, de babas de los besuqueos de los perros...; estaba deseando llegar a mi casa y darme una ducha. Me llamó mi pareja y me contó que había visto cómo atropellaban a una pastora alemana abandonada en la autovía. Cuando la trajimos a casa, estaba muerta de miedo y me tiré cuatro horas quitándole garrapatas. Era super buena, la esterilicé y nos quedamos con ella. Recuerdo que pensé: 'Si pillo al impresentable, por no decir otra cosa, que ha hecho esto, ¡lo empapelo!'. Y ahí fue cuando decidí empezar a volcarme más en estos temas profesionalmente. Hasta ahora, mi pareja y yo llevamos cerca de setenta perros y gatos salvados. Por otro lado, con órdenes judiciales llevo más de seiscientos animales rescatados por toda España. Animales de circo, de granja, de todo tipo...; desde un hurón a un toro.

-¿Y lo más duro que ha visto?

-Se me ponen los pelos de punta recordando el caso de un hombre de Cáceres que decapitó vivo a un burro. También con el caso de Fénix, un perro de un abogado que era utilizado para el entrenamiento de tiro; finalmente, muy malherido, lo arrojaron a un contenedor. En la Región, recuerdo el caso de una familia ganadera que alimentaba a sus animales con los desechos de una fábrica de patatas fritas muy conocida. Ovejas, cabras, caballos y perros, desnutridos y en unas condiciones lamentables.

-¿Qué decidió?

-Que mis perros se vendrían comigo por toda España, porque una de las condiciones que pongo [imparte con gran éxito formación a policías, veterinarios, abogados...] es que tienen que venir conmigo a las sesiones presenciales; eso sí, hice una excepción cuando pronuncié una conferencia en el Congreso de los Diputados [sobre el maltrato animal en las colonias felinas].

-¿Merecemos los seres humanos y los animales la misma consideración, el mismo respeto?

-Yo creo que sí, que todo ser vivo merece el mismo respeto. Los animales, si pudieran hablar, nos enseñarían tantas cosas... No se merecen el daño que se les está haciendo. Las personas que los cazan, las personas que torean o van a los toros, la gente que participa en festejos con animales...; de verdad que no creo que sean conscientes del sufrimiento que se les está causando.

-Tengo amigos que se comen lo que cazan...

-...bueno, si lo que cazan se lo comen. Pero eso de salir a cazar por el gusto de que '¡ah, qué machote soy y voy a matar por gusto!', o eso de 'como mi galgo ya no me sirve para cazar lo abandono, lo ahorco o le pego un tiro...'. Son ignorantes, creo que no lo harían si se imaginasen a sí mismos en esas situaciones.

Mirar a los ojos

-¿Tienen alma los animales?

-Para mí, sí: los animales tienen alma; solo necesito mirar a los ojos a mis perros y mis gatos para saber que sí.

-¿Hay un Más Allá?

-Creo que cada uno de nosotros hemos venido aquí a hacer algo, y que hay almas y esencias de personas y de animales que nos están acompañando y apoyando. Si hay un Más Allá, lo hay para hombres y para animales. Mis animales muertos están todos juntos. A Tania le dije que no iba a estar sola. Yo sé que me reuniré con mis animales cuando me vaya.

-¿Cómo se alimenta?

-Soy vegana: ni carne, ni pescado, ni ningún producto derivado de animales, incluida la miel. Hoy, por ejemplo, me he comido unos crepes de chocolate, buenísimos, hechos con masa de cereal de avena triturada, cacao y leche de almendra.

-¿Le resultó difícil dejar de comer carne y pescado?

-Lo hice de manera progresiva. Lo más difícil fue dejar de comer sobrasada, que me encantaba y era mi debilidad; pero tengo la suerte de que se elabora en Murcia una sobrasada vegana riquísima. Y lo penúltimo que dejé de hacer fue comer pizza hawaiana con jamón york, que mezclado con la piña también me encantaba.

-¿Qué más tiene que dejar de hacer?

-Beber Coca-Cola.

-¿Muy claro qué tiene?

-Que hay que enfrentar la vida cada día en positivo y dejar de lado la cultura de la rabia. Mire lo que he escrito [hoy] en mi cuaderno: 'Gracias porque tengo salud', 'gracias por «mi cariño»', 'gracias porque he podido desayunar', 'gracias por mis amigos'...

-¿Qué espera llegar a ver?

-La prohibición de las corridas de toros; será un día en el que España habrá dado un gran paso. Espero ese momento en el que se deje de ver normal torturar a un animal por diversión.

-¿Qué animal metería primero en el Arca?

-Me los llevo a todos.

-¡Que no caben, lo siento! Dígame uno.

-Que no, que todos. Yo me quedo fuera para que entre uno más.