Ramón Sánchez-Parra: «Si hay que poner la otra mejilla, se pone»

Ramón Sánchez-Parra, tras realizar su caminata por la playa, a primera hora de la mañana, en Santiago de la Ribera. / Enrique Martínez Bueso
Ramón Sánchez-Parra, tras realizar su caminata por la playa, a primera hora de la mañana, en Santiago de la Ribera. / Enrique Martínez Bueso

El expresidente del Cabildo Superior de Cofradías dio el salto a la política y actualmente es diputado del PP en la Asamblea Regional

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Dice: «Cuando Dios manda una cosa, por algo será». Con ustedes, Ramón Sánchez-Parra, 56 años, murciano. Expresidente del Real y Muy Ilustre Cabildo Superior de Cofradías de Murcia, donde ha dejado el listón muy alto, ha dado el salto a la política: diputado del PP en la Asamblea Regional. Casado y padre de tres hijos: de 28, 23 y 15 años.

-¿Qué le sienta bien?

-Muchas veces, cuando voy con mi hijo el mayor, yo digo que es mi hermano y hay gente que se lo cree; vamos, que cuela [risas]. Y eso me sienta muy bien.

«Fue un milagro, podíamos haber muerto los cuatro [se refiere a su familia, en un accidente de coche]

-¿Por qué se ha metido usted en política?

-Quiero servir a los demás y serle últil a los murcianos. Por eso, no persigo ningún otro interés.

-¿Siempre ha sido del PP?

-Siempre he sido del Partido Popular, sí, y antes lo fui de Alianza Popular.

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-¿Un sitio para tomar una cerveza? -'La Viuda', en Murcia.
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-¿Una canción? -'Momentos', de Julio Iglesias.
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-Libro para el verano. -'Una historia de España', de Arturo Pérez-Reverte.
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-¿Qué consejo daría? -Haz el bien y no mires a quien.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -De vino.
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-¿Le gustaría ser invisible? -No.
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-¿Un héroe o heroína de ficción? -El inspector Clouseau.
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-Un epitafio. -'Generoso y hombre de fe'.
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-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Muy buena persona.
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-¿Tiene enemigos? -Que yo sepa, no.
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-¿Lo que más detesta? -La deslealtad.
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-¿Un baño ideal? -En el Mar Menor.

-¿Se lo pensó mucho?

-Al principio me lo pensé un poco, pero me gustó mucho la proposición que me hizo Fernando [López Miras, presidente del Gobierno regional]. Lo vi con mucha ilusión y rodeándose de un equipo muy bueno. Y aquí estoy.

-¿De crío cómo era usted?

-Yo, desde que era un niño, siempre he sido una persona normal.

-¿Y eso en qué consiste?

-Pues en hacer cosas normales: me dedicaba a estudiar, a jugar al fútbol, a ir a los toros, que me gustaban mucho.

-¿Desde niño?, ¿eso lo considera normal?

-Sí, muy normal, porque mi abuelo fue médico de la plaza de toros [de Murcia], y luego lo fue mi padre [también]. La Fiesta Nacional siempre ha estado muy unida a toda mi familia.

-¿Nunca pensó en el sufrimiento del toro?

-Las personas que más quieren y cuidan al toro, son el ganadero y el torero; los quieren y los cuidan.

-¿Las corridas de toros no son maltrato animal?

-Yo creo que no.

-¿Qué no es usted ya?

-He sido seguidor del Real Murcia toda mi vida; de hecho, hasta hace diez años no dejé de ser socio.

-¿Por qué dejó de serlo?

-Me da pereza subir hasta allí arriba [el estadio Nueva Condomina]; los domingos, me gusta pasarlos tranquilo con la familia.

-Tampoco es que el equipo dé muchas alegrías.

-No, es verdad. El desastre que ha habido ahí también ha influido en que se haya uno desanimado, desinflado.

-¿De qué otro equipo es?

-He sido bastante simpatizante del Atlético [de Madrid], que me ha gustado bastante porque ha sido un equipo sufridor al que siempre he tenido cariño.

-¿Cholo incluido?

-Incluido [risas].

-¿Messi es el mejor?

-Para mí, sí. Es un futbolista muy completo, lo tiene todo; además, es una persona a la que le dan palos y no protesta.

-¿Ha sido alguna vez líder?

-No, he sido una persona de equipo a la que, desde hace ya muchísimo tiempo, le gusta escuchar la opinión de los demás.

-¿Mandar le gusta?

-No, qué va.

-¿No hay que hacer siempre lo que usted diga?

-En absoluto.

-¿Qué tiene claro?

-Que en esta vida tienes que procurar estar a gusto, también, con las personas que no piensan como tú. Tenemos que entendernos si queremos que el mundo funcione.

-¿Qué descartó?

-Ser médico.

-¿Pánico a qué tiene?

-A volar. Solo lo hago cuando no tengo más remedio, y lo paso fatal. Ni se imagina cómo lo pasé en un vuelo a Orlando. Mi mujer y mis hijos se ríen de mí, porque me da por hablar sin parar por los nervios.

-¿De quién no se olvida?

-[Se emociona. Silencio...] De mi padre, no me olvido ni un solo día de mi padre [Ramón Sánchez-Parra Jaén].

-¿Cómo era?

-Una excelentísima persona, en la que yo siempre me fijaba en todo y de la que siempre he procurado seguir todos los consejos que me daba. Su muerte fue el palo más grande de mi vida. A veces..., todavía hoy que han pasado 23 años..., miro a la puerta de la Catedral [la entrevista tiene lugar en la plaza de Belluga] y me imagino que va a salir de allí de un momento a otro, y que se va a acercar... Era una persona que trataba siempre de ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio, que es siempre como hay que hacer las cosas. Y muy respetuoso con todo el mundo. Mi padre era un pedazo de pan.

-¿Era su héroe?

-Sí, porque, además, yo tenía un trato muy directo con él y puedo decirle que éramos muy amigos, la verdad es que sí. Yo, a mi padre se lo contaba prácticamente todo. Cuando murió, me dejó un vacío tremendo. Estaba recién jubilado, con 70 años, se murió muy joven...

-¿Qué sucedió?

-Había pasado por un cáncer, pero lo que lo revolucionó todo fue un accidente de coche que tuvimos regresando de Sevilla, de ver en La Maestranza la corrida en la que Pepín Liria se enfrentó a seis toros. Se nos cruzaron unas motos y se empotraron contra el coche, a la altura de Velez-Rubio; fue horrible, una pesadilla. Mi padre conducía el coche, en el que también íbamos mi madre, mi mujer y yo; detrás, en otro vehículo, iban mi hermano y su mujer. Se estaban celebrando los campeonatos de Jerez... El lugar del accidente estaba en obras...; unos médicos le pudieron salvar la vida, porque lo atendieron rápidamente, y cuando llegó la ambulancia lo llevamos a Huércal-Overa. Mi madre se rompió un montón de costillas, pero a mi mujer y a mí, gracias a Dios, no nos pasó nada. Fue un milagro, pudimos haber muerto los cuatro. Mi padre estuvo meses en el hospital, y finalmente falleció.

«Me horroriza dormir, con cuatro horas que duerma ya tengo bastante y me levanto fenomenal»

-¿Maldijo a los conductores de las motos?

-No. Cuando Dios manda una cosa, por algo será. Pasó y no hay que darle más vueltas. Yo soy un hombre de fe.

-¿Dónde cree que está ahora su padre?

-Tiene que estar en el Cielo, a la derecha de Dios Padre.

-¿Siempre ha sido tan religioso?

-Sí, desde niño. Estudié en el Colegio Monteagudo, del que mi padre también era médico, porque lo fue de casi todos los colegios y de casi todos los conventos de clausura [de Murcia], que conocí a cualquiera hora de la noche porque, cuando alguna hermana se ponía enferma, yo siempre lo acompañaba. Yo soy, más que nada, un hombre de fe que cree muchísimo en Dios. Raro es el día que no voy a San Lorenzo a ver a mi Cristo del Refugio y a darle gracias por el nuevo día y pedirle por todas las personas.

-¿Pone la otra mejilla?

-Sí, si hay que poner la otra mejilla, se pone. Aquí estamos para servir a los demás.

-¿Reza por su enemigo?

-Sí, claro que sí.

-¿Existe el Infierno?

-Pienso que sí, pero también creo que, al final, Dios Padre perdonará prácticamente a todo el mundo y al Infierno no irá nadie.

-¿Qué hay que evitar?

-Caer en la tentación.

-¿Qué no le gusta de usted?

-Yo qué sé, ahora mismo...; tengo manías, por ejemplo, con el orden. No verá jamás ropa mía por ahí desordenada.

-¿Por qué es tan coqueto?

-[Risas] De siempre me ha gustado ir bien vestido.

-¿Y su característico pelo engominado?

-Quizá lo llevé así porque así lo llevaban mi abuelo y mi padre.

-¿Le han dicho que en la mayoría de fotografías da usted la impresión de ser muy distante, frío?

-Sí, pero el caso es que yo no tengo nada que ver con esa imagen. Soy un tío sencillo, amigo de todo el mundo. Tengo muchos amigos y muchas amigas, y creo que es porque saben que yo respeto que cada uno haga con su vida lo que quiera, siempre sin ofender a los demás.

-¿Aborto en algún caso?

-Aborto en ningún caso. Amo la vida.

-¿Qué no soporta?

-Me repelen los insultos y me indigna la mala educación; ese no es mi estilo, ni lo va a ser.

-¿A qué teme?

-Temo hacerme mayor, temo ser dependiente; lo temo, sí.

-¿De qué viaje no se olvida?

-De uno que hicimos mi mujer, mis hijos y yo a Santander para celebrar nuestras bodas de plata. Fueron cinco días maravillosos en pleno diciembre, porque nos llevamos para allá el sol de la Región.

-¿Qué le resulta curioso?

-Lo inquieta que es mi hija pequeña, que no para [sonríe]. Es curioso porque mi mujer se pasó todo su embarazo acostada haciendo reposo, de septiembre a mayo.

Andar

-¿Cómo se relaja?

-Me encanta andar. Todos los días, una hora y media o dos horas. Solo, sin escuchar música ni nada, pensando en mis cosas.

-¿Qué suele hacer en verano?

-Madrugar para ver salir el sol en el Mar Menor. Prácticamente, todos los días. Yo duermo muy poco, no me gusta dormir. Con cuatro horas que duerma ya tengo bastante, y me levanto fenomenal. Y nunca duermo la siesta. Ya le digo, me horroriza dormir. Lo que me gustaría sería poder aprovechar las veinticuatro horas del día.

-¿Qué es una maravilla?

-¡La mañana del Viernes Santo en Murcia!

-¿Dónde no le encontraremos nunca?

-Viviendo fuera de la Región. Aquí tenemos lo mejor, aunque nos tendríamos que hacer notar más en el resto de España.

-Destáqueme una imagen de Salzillo.

-Le diría que el Ángel de 'La Oración del Huerto': la paz que transmite, su hermosura, creo que representa a todos los murcianos.

-¿Alguna película preferida?

-Una de ellas, 'La pantera rosa' [1963].Me encanta. La he visto un montón de veces y, cada vez que la veo, me río que me descojono como si fuese la primera vez.