«He tenido más éxito entre el público masculino»

«He tenido más éxito entre el público masculino»

Joaquín Segado, presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Joaquín Segado (Cartagena, 1978), casado, padre de cuatro hijos, católico practicante, por completo contrario al aborto, amante empedernido de la pesca, presidente del PP en su ciudad y presidente de la Autoridad Portuaria, una golosina muy bien remunerada que suscita suspiros de deseo. Gana puntos en el tú a tú y tiene fe en sí mismo.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -Cala Cortina, en Cartagena.
2
-¿Una canción? -'Sultans of swing', de Dire Straits.
3
-Libro para el verano. -' El invierno en tu rostro', de Carla Montero.
4
-¿Qué consejo daría? -No hagas mal a nadie.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -De cerveza.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -No.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Los prefiero de carne y hueso.
8
-Un epitafio. -«Aquí yace una buena persona».
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Jubilado.
10
-¿Tiene enemigos? -Espero que no.
11
-¿Qué detesta más? -La traición.
12
-¿Un baño ideal? -En La Azohía.

-¿Qué hará?

-Se lo decía a un amigo el otro día:

'Mira, el día que me llamen para decirme que me tengo que ir [de su actual cargo de presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena], voy a pedir las mismas explicaciones que pedí cuando me llamaron para decirme que iba a ser el nuevo presidente: ninguna. Eso hice cuando llegué y eso haré cuando me vaya.

-¿Está seguro?

-A pesar de ser joven, llevo muchos años en política, es verdad, pero creo que voy a saber irme cuando llegue el momento. Yo estuve en la cresta de la ola, y de pronto Pilar [Pilar Barreiro, exalcaldesa de Cartagena y, actualmente, senadora del Grupo Mixto tras cursar baja en el Grupo Parlamentario Popular] decidió un día que de estar en la cresta de la ola, iba a pasar a estar en tercera fila. Y yo lo asumí. A mí me llamaban periodistas para que diera una entrevista, para meterme el dedo en el ojo y para que largara. Y no lo hice porque, a lo mejor, en ese momento hubiese dicho cosas de las que después me iba a arrepentir. Lo más importante en política es hacer las cosas bien, ser honrado y honesto y, fundamentalmente, saber irte a tiempo. Irte antes de que te echen, y ella [Pilar Barreiro] no ha sabido hacerlo. Yo fui su más estrecho colaborador...

«Me he propuesto que pronto terminaré alguna de las carreras que tengo a medio»

-...era su delfín.

-... bueno, a mí ella nunca me dijo 'yo quiero que tú seas el que me suceda', pero es verdad que todo el mundo lo pensaba; creo que le sobró la última legislatura y ser candidata en las últimas elecciones a las que se presentó. Y le sobró también confiar en personas en las que no tenía que haber confiado.

-Usted también se las vio con la Justicia.

-Yo he pasado todas las líneas rojas [risas]. Estuve, en un período de cinco años: imputado, procesado y sentado en el banquillo. Y, fíjese, esa experiencia vital se redujo a que cuando llegó el día del juicio, el día 'D' y la hora 'H', y yo allí 'acojonaico', la acusación particular y el fiscal me hicieron, en total y después de cinco años, ocho preguntas que contesté en tres minutos y medio. No pude estar en primera línea política, tuve que renunciar a cosas..., y todo para tres minutos y medio de respuestas en un interrogatorio. Tanto sufrimiento para eso, para que en tres minutos y medio fuese capaz de dar unas explicaciones convincentes. Y nada: absolución y asunto resuelto totalmente.

-¿Sintió rabia, liberación...?

-Me quedo con la liberación; la rabia la vas sintiendo en el día a día, porque yo estaba convencido de que lo que había intentado hacer siempre fue defender los intereses del Ayuntamiento de mi ciudad. Incluso se llegó a escribir que se trataba de un caso de corrupción al revés, porque la decisión que habíamos adoptado nosotros era que un terreno que iba a destinarse a uso privado, pasase a destinarse a uso público. Siempre se lo digo a mi mujer: 'El día que yo no pueda mirar a la cara a un ciudadano y darle una explicación de una decisión que yo he tomado, ese día me voy a mi casa'.

-¿La ruptura con Pilar Barreiro le dolió?

-Decidió prescindir de mí como su colaborador más estrecho, porque tuvimos diferencias de criterio en algunos asuntos. Estaba en su derecho. Evidentemente, ya no fue lo mismo, pero no estamos peleados, ni yo he borrado su teléfono; sencillamente, tenemos una relación mucho más lejana.

-¿Qué le caracteriza?

-Me parto el pecho por la gente a la que quiero y admiro. Soy un tío leal hasta el final.

-¿Qué tuvo muy claro?

-Me hacía ilusión, y a mi mujer [Lola] también, ser padres jóvenes. Y lo somos [risas].

-Cuatro hijos, ¿ha sido duro?

-Tengo la inmensa suerte de que mi mujer es una madre excepcional. Yo, por mi trabajo, les he podido dedicar menos tiempo del que me gustaría, y ha sido ella, prácticamente sin ayuda externa durante mucho tiempo, la que ha sido capaz de llevar la casa, cuidar a los niños...; desde hace un par de años, empezó a compaginarlo con el trabajo. Casi todo el mérito es de ella...; yo soy un poco ese padre exigente que si un día hay que echar una bronca, él se encarga de eso.

-¿Qué intenta inculcarles?

-Conforme va evolucionado la sociedad, cada día me preocupa más el futuro y siento más sobre mí la responsabilidad de intentar educarlos bien para poner herramientas en sus manos con las que puedan afrontar los retos que van a tener, que van a ser muy complicados. Los educamos para que, con entereza, tengan capacidad para poder tomar las decisiones más acertadas en cada momento.

-¿Usted las tomó?

-No siempre, no. Tomé decisiones estratégicas erróneas en mi vida, y me encantaría poder corregirlas, pero es imposible.

-¿Por ejemplo no terminar sus estudios universitarios?

-Sí. Me metí muy pronto, mucho, en política. Entré en Nuevas Generaciones, en el consejo de estudiantes, en el consejo de la juventud...: el día a día me fue comiendo, y sacrifiqué lo que tenía que haber sacrificado: el dedicarle horas al estudio. Saqué plaza en Arquitectura Técnica en Alicante, que era lo que de verdad quería hacer; pero, al final, decidí quedarme en Cartagena y empecé Ingeniería Técnica Industrial en la especialidad de Mecánica; estuve tres años y aprobé unas cuantas asignaturas, pero me dedicaba más a la política universitaria que a estudiar. Al final, decidí pasarme a la Escuela de Turismo, y ahí estudié primero y segundo, pero en tercero entré de concejal y ya me dediqué a la política, que es mi gran pasión.

-¿Muy arrepentido?

-Me arrepiento absolutamente. Más tarde, cuando pasé a tener responsabilidades más livianas en el Ayuntamiento, hice primero de Derecho. Ahora me he propuesto que pronto terminaré alguna de las carreras que tengo a medio.

-Sabe que vivir de la política se puede acabar.

-Puede ser, sí, esa posibilidad está ahí siempre, pero creo que soy una persona de recursos para poder buscarme la vida razonablemente bien en la calle. No me considero torpe.

-¿Tiene capacidad de liderazgo?

-Está feo que lo diga, pero siempre he sido el delegado de la clase, el capitán del equipo...; me he metido en todos los fregados. Me ha gustado dar la cara por los demás.

-¿Qué no le gusta de usted?

-Me tomo las cosas demasiado a pecho, soy incapaz de dejarme el trabajo en el trabajo. Me lo llevo a casa y eso se convierte en un foco de discusiones con mi mujer, que me dice siempre que me deje los problemas en el despacho. Ya me gustaría, pero me cuesta [sonríe].

Madres

-¿Seductor?

-¡Qué va! A ver: he hecho mis pinitos como todo el mundo, pero nunca he tenido un éxito especial entre el público femenino. Siempre he tenido más éxito entre el público masculino y entre las madres de las chicas que me gustaban. Cuando conocía a la madre de alguna que me gustaba, siempre me decía luego: 'Mi madre está encantada contigo' [risas].

-Cuando dicen que es usted un pijo, ¿qué piensa?

-Pues que sí que es verdad, un poco sí [risas]. Me gusta vestir bien, pero no me obsesionan las marcas, ¡eh! No tengo ni un solo bañador de marca. Tengo ropa cojonuda y súper normal, y en el trato y en la forma de hablar no, no soy nada pijo.

-¿Qué le apasiona?

-¡Pescar! De niño, cuando me iba con mi tío de pesca, me pillaba unos mareos tremendos, me ponía malísimo. Recuerdo que mi primo se dedicaba a tirarme cubos de agua por encima. No sé, debía ser algo masoquista, porque al día siguiente me volvía a ir a pescar, y al siguiente y al siguiente. Una vez, pescando en el Canto, sacamos un congrio grande que dentro de la boca tenía uno de esos que llamamos pez pollo. Mi tío me dijo: 'Si te comes un pez que iba dentro de otro, ya no te marearás nunca más'. Cuando llegué a mi casa, mi madre me lo preparó, me lo comí y desde entonces ya no me he vuelto a marear.

-¿Qué tiene?

-Muchos amigos dentro de la política, y muchos amigos que no quieren saber nada de política.

-¿Cuándo descubrió usted que esto de vivir no es nada fácil?

-Pasé un tiempo muy complicado cuando nacieron los mellizos [ahora tienen diez años]. Mi hija pesaba un kilo y setecientos gramos y estuvo ochos días en la incubadora. Además, mi mujer tuvo un parto difícil y pasó unos días... mal. Cada vez que yo miraba a mi hija, tan pequeñita que no me atrevía a cogerla, rompía a llorar. ¡Ahora está más alta que su hermano mellizo!

-¿Qué le consolaba en aquellos momentos?

-Siempre he encontrado consuelo en la fe; yo soy muy religioso, católico practicante. Tanto en mi familia como en la de mi mujer somos todos muy religiosos, y los momentos difíciles los hemos afrontado juntos y con fe.

-¿De qué tiene conciencia?

-Me considero un privilegiado, porque poder trabajar en lo que te gusta, y que además te paguen un buen sueldo por hacerlo, es un privilegio. Y lo primero de todo: tengo una familia a la que adoro. Y una mujer con la que soy muy feliz. Yo me casé para toda la vida, hasta que la muerte nos separe.

-¿Qué es un disparate?

-¡Echarle piña a la pizza!

-¿De qué está convencido?

-De que tenemos que sentirnos orgullosos de ser hijos del mejor país del mundo, porque España es el mejor país del mundo; ningún otro puede decir tantas cosas buenas de sí mismo como puede hacerlo España. Me siento muy orgulloso de ser español.

-¿Cómo se posiciona ante el aborto?

-Creo que la persona que decide abortar está viviendo una tragedia personal, y que lo que hay que hacer es intentar, desde las instituciones públicas, evitar esa tragedia poniendo los medios para que esas personas puedan optar por culminar su embarazo...; mire, hay mucha gente que no puede tener hijos, y que se va fuera a buscar niños.

-¿Qué estuvo muy bien?

-¡Irnos de viaje de novios a la Patagonia a ver naturaleza salvaje!

-¿Ha sido duro para usted renunciar a ser candidato a la alcaldía de Cartagena?

-No, todavía soy muy joven [risas]. Cuando hace dos años justos asumí la presidencia del PP en Cartagena, lo hice con un objetivo fundamental: devolverle al PP el Gobierno municipal. Y creo que he elegido a la mejor candidata para ello: Noelia Arroyo.

-¿Cuál es su objetivo?

-Mi único objetivo es que a mí se me recuerde como un buen tío, que nadie tenga una mala opinión de mí, porque no me lo merezco. Puedo haberme equivocado mil veces, pero no lo he hecho para joder a nadie, nunca para joder a nadie. Siempre he intentado ayudar a todo el mundo, esa es la verdad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos