Paulina Real: «Me fijo en lo minúsculo, en lo particular»

Paulina Real, con los pies en el río Segura. / VICENTE VICÉNS / agm
Paulina Real, con los pies en el río Segura. / VICENTE VICÉNS / agm

La pintora critica el escaso protagonismo de las mujeres en el arte: «Estamos cansadas de ser solo musas»

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

El color como esencia. La tonalidad como matiz, el cromatismo como explosión sensorial. La ética y la estética, la forma y la textura, de un color que para Paulina Real es alfa y omega de su pintura. La artista ciezana maneja diversos referentes en su obra -el mundo andalusí es uno de ellos, el propio paisaje de Cieza es otro-, pero siempre desde una perspectiva apasionada, colorista y más figurativa de lo que pudiera parecer a primera impresión. Me cito con ella en su estudio murciano del Barrio del Progreso.

-¿Qué es el color para la pintura?

-Es el origen. De los colores viene todo, incluidos el blanco y el negro, que para mí también son colores a diferencia de la opinión de otros artistas.

«En una ocasión me dijeron que pintaba tan bien como un hombre»

-¿Existe la honestidad en la pintura? Y, en ese caso, ¿dónde radica?

-En mi caso, no querer ser pretenciosa en lo que digo es primordial. Intento hacer lo que quiero y que me salga. No me gusta hacer algo que engañe al espectador. En mí, hacer lo que quiero es primario, si no me podría mirar al espejo. Trabajo día a día porque me gusta y es lo que soy. Lo disfruto mucho.

-¿Suele tener ideas preconcebidas o se deja llevar por el lienzo?

-Hay un poco de todo, pero en muchas ocasiones me rindo ante lo espontáneo porque sé que al final es algo que está dentro de mí. Al final le doy la vuelta a lo aleatorio y lo convierto en mío. Retoco y modifico según mis emociones.

-Cree pues en el ensayo/error.

-Sí, claro. Pero para ello a menudo trabajo varios cuadros a la vez y con los que no consigo lo que quiero los pongo cara a la pared. Más tarde suelo volver a ellos y los llevo donde los quiero llevar.

-Suele crear reinterpretaciones del paisaje. ¿Por qué le interesa tanto la orografía y el mar?

-En este mundo siempre te acaban poniendo etiquetas: abstracta, figurativa... Busco paisajes ocultos dentro del propio paisaje, busco y creo encontrar la esencia de las pequeñas cosas que nos pasan desapercibidas. Casi me sumerjo a nivel microscópico en las cosas. No me interesan las cosas que se ven a primera vista. Es importante pararse y mirar con reflexión las cosas. Solo así se da y recibe lo que buscas.

Nada abstracto

-¿Entonces no hay abstracción en su pintura?

-No. Me fijo en lo minúsculo, en lo particular. De hecho, cuando viajo, suelo ir con una cámara de fotos tomando imágenes que vienen a ser como mi cuaderno de apuntes e ideas. A ellas acudo cuando me pongo a pintar después en el estudio.

-¿Qué pintaría de su pueblo, Cieza?

-Yo empecé en la academia de Juan Solano con 11 años pintando La Atalaya, que es como una madre que nos abraza a todos los ciezanos. Es un entorno que ahora está muy cuidado. En cuanto a otras cosas, también hice el diseño de color de un auditorio al aire libre diseñado por la arquitecta Rufina Campuzano. Sus formas sinuosas las he llevado a color a través de la sinestesia.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -Cualquier sitio en buena compañía.
2
-¿Una canción? -'Sea', de Jorge Drexler.
3
-Libro para el verano. -'El arte es una forma de hacer, no una cosa que se hace', de Andrea de Pascual y David Lanau.
4
-¿Qué consejo daría? -Viajad.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -Ginebra con limón.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -No, sería como no disfrutar la vida.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Solo tengo héroes de carne y hueso.
8
-Un epitafio. -He vuelto.
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Una viejecita adorable.
10
-¿Tiene enemigos? -Supongo que como todos, pero no me preocupan.
11
-¿Lo que más detesta? -La gente tóxica.
12
-¿Un baño ideal? - En cualquier sitio, en familia.

-¿Podría explicarnos el proceso?

-La sinestesia implica que al ver un color oímos una nota o a la inversa. Aunque estudié en Pontevedra casi por azar mi tesina, 'Sinestesia y color como herramientas creativas', la realicé con posterioridad en la universidad de Bellas Artes de Madrid en el Departamento de Didáctica. Allí estudié los complejos procesos simbióticos que se imbrican con varios sentidos y los he ido aplicando a mi pintura y al proceso creativo de mis obras. Para el auditorio llevé a colores la canción 'No hay negocio como el mundo del espectáculo'. Y también he hecho las vidrieras para dos iglesias en Santa Clara y en la Iglesia de San Juan Bosco, en mi barrio de Cieza. Hacer que varios sentidos participen a la vez es un gesto creativo que utilizo de continuo.

No más Musas

-También ha generado exposiciones basándose en el rico pasado histórico y la arqueología de Cieza. ¿Le inspira lo cercano?

-Cieza, aunque he estado fuera, siempre es mi motor de arranque. Su pasado histórico con el castillo y su poblado de Medina Siyâsa me inspiraron hasta el punto de que hace dos años hice una exposición extensa en la que, de nuevo, trabajé la sinestesia a través de las obras musicales de Eduardo Paniagua, quien está recuperando la música de los siglos XI y XII andalusís. Además intervine pictóricamente las tres casas que hay reconstruidas en el museo con grandes manchas de color sueltas por el suelo. Y, por supuesto, hice un homenaje a la floración de Cieza y su huerta. Me inspiró mucho el gran ventanal que tiene el museo. La exposición la titulamos 'Neuma'a' porque es un término que aúna muy bien todo lo que quería contar: el mundo islámico, la naturaleza, agua, espejos, música...

-Ha hablado de la Universidad [de Murcia]. Usted imparte ahora clases en ella ¿no?

-Sí, en la Facultad de Educación, en el Departamento de la Educación Plástica. Es interesante porque intento acercar el arte a futuros maestros. Para que lo vean de otra manera y pierdan el miedo comienzo mis clases con acciones y 'perfomances' de Esther Ferrer. Me interesa que investiguen y sobre todo que se interesen por la creación.

-Habla mucho de música. ¿Cuál es el concierto que más le ha marcado en su vida?

-Jorge Dexler, hace seis o siete años, en el Teatro Circo de Murcia. Soy muy ecléctica en cuanto a gustos pero en ese se produjo una gran comunión entre público y artista.

-¿Recuerda el momento en el que decidió ser pintora?

-Soy del 74 y desde pequeña en mi pueblo ibas al conservatorio o a la academia de pintura. Acudía a los dos sitios y un día tuve que elegir. Eso me ha creado un conflicto que me ha llevado, seguro, a juntar tanto pintura como música a la vez. Lo decidí todo en COU. También creo importante el interés que mostraba mi madre por las artes aunque fuera ama de casa. Todo junto ha dado este resultado.

-¿Su artista favorito al que regresa, como a casa?

-Goya, el primero. Y después artistas como Tàpies, Rufino Tamayo y todo el expresionismo abstracto. Me gustaría haber conocido a más mujeres creadoras en mi etapa de formación pero aparecen poco en la Historia del Arte.

-¿Ha sentido recelos en su profesión por el hecho de ser mujer?

-Sí. En una ocasión me dijeron que pintaba tan bien como un hombre. Falla algo desde el momento en el que hay pocas obras de compañeras en exposiciones de todo tipo tanto de índole institucional como privada. No se nos tiene en cuenta, por eso acabamos en otras profesiones y tenemos que compaginar. Es tremendo.

-¿Pertenece a algún colectivo de mujeres artistas?

-Pues sí. Ahondando en esa idea montamos el colectivo 'No más Musas'. El nombre viene porque estábamos cansadas de ser musas exclusivamente. Tenemos que juntarnos más, estar más unidas. De hecho, creo que hacen falta veinte asociaciones más. Debemos afianzar nuestras carreras desde lo colectivo y hacernos visibles.

-¿En qué anda enfrascada ahora?

-Preparo una exposición para diciembre dentro del programa de espacios expositivos de la Comunidad Autónoma para la Biblioteca Municipal de Cieza. De nuevo estudiaré su arquitectura y haré una exposición que dialogue con el espacio. Como ves pintar, pintar y pintar. Lo necesito como el comer.