Juan Albaladejo: «El CreaMurcia no tiene parangón en nuestro país»

Juan Albaladejo en El Valle practicando cliclismo, uno de sus 'hobbies'. / martínez bueso
Juan Albaladejo en El Valle practicando cliclismo, uno de sus 'hobbies'. / martínez bueso

«Siendo consumidores de cultura tendremos una sociedad mejor, seguiremos recogiendo frutos», afirma el jefe de Dinamización Cultural y Educativa del Ayuntamiento de Murcia

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

Juan Albaladejo lleva 35 años en el Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Murcia, donde ejerce como jefe de programa de Dinamización Cultural y Educativa («cuando se empezaron a montar los servicios de Juventud, que no existían en la oferta municipal, nos llamaron a una serie de funcionarios jóvenes y empezamos a montar el área de Juventud, digamos que hemos madurado juntos»). El primer concurso fue el de enseñanzas medias, que luego saldría al exterior y sería la base del Creajoven, primero, y CreaMurcia después, certamen del que se puede considerar el alma.

Un concurso que cuenta con el apoyo de los jóvenes artistas -de entre 16 a 35 años- y con hasta trece diferentes categorías artísticas, de la música -en tres disciplinas: pop rock, canción de autor y otras tendencias- a las artes escénicas, cómic, artes plásticas, literatura, teatro, etc. Buena parte de su éxito consiste en una credibilidad bien ganada y que en buena medida se basa en escuchar a los artistas, así como en ir adaptando el concurso a los tiempos.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-Para tomar una cerveza no hay sitio malo.
2 -¿Una canción?
-'Mi unicornio azul', de Silvio Rodríguez.
3 -Libro para el verano.
-'El dolor de los demás', de Miguel Ángel Hernández.
4 -¿Qué consejo daría?
-Sé menos egoísta, empatiza más.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-La Orejona de la Champions.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No me gusta ser ventajista, hay que dar siempre la cara.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Ninguno. Mi héroes y heroínas son de carne y hueso.
8 -Un epitafio.
-Fue bonito mientras duró.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Un pensionista que pueda vivir dignamente.
10 -¿Tiene enemigos?
-Posiblemente, pero ni los conozco ni tengo intención.
11 -¿Lo que más detesta?
-A las personas tóxicas.
12 -¿Un baño ideal?
-En un río de la Sierra de Segura.

-¿Qué le ha aportado el CreaMurcia al arte y la cultura en Murcia en estos 27 años?

-Creo que el CreaMurcia, como un marco de expresión de los jóvenes artistas, ha sido un baluarte fundamental de cara a garantizar el futuro de la producción artística en Murcia, dentro de los objetivos que nos marcamos inicialmente y que no eran sino que actuase como un despertador de vocaciones e inquietudes artísticas. Muchos jóvenes han descubierto realmente su vocación con esta motivación extra que ofrece el CreaMurcia. Y en un segundo apartado, ha actuado como un detector de nuevos valores.

-Los frutos están ahí, no hay mejor prueba que los resultados.

-Sin duda, la fertilidad que ha mantenido el CreaMurcia en el arte y en concreto en la ciudad de Murcia ha sido vasta, con lo cual creo que ha sido una aportación muy notable.

-Ese saber adaptarse es una de las claves de su éxito.

-Sí, pero para eso hay que tener esa voluntad de ir evolucionando con el tiempo, tener la sensibilidad de escuchar a todo el tejido cultural: prensa especializada, jurado, técnicos y desde luego a los artistas. En base a eso hemos ido adaptando las convocatorias, incorporando nuevas disciplinas artísticas. Tenemos trece disciplinas artísticas, no hay parangón en España de un certamen municipal con esa dimensión.

-Se realiza con un presupuesto muy razonable, sin embargo.

-Actualmente estamos gestionando el CreaMurcia con 200.000 euros. Hay eventos aislados que cuestan eso y más, bastante más. Además del dinero, hay que poner mucha implicación, mucha dedicación y mucho cariño. Y también mucha honestidad a la hora de gestionar. Desde luego en cuanto a detección de talento, a las pruebas me remito.

-Tenemos un buen número de artistas que empezaron con el CreaMurcia y hoy son profesionales de éxito.

-Por una parte tenemos a los que han llegado, a los que hoy son profesionales, cada uno en su disciplina artística, pero también hay otra mucha gente que descubrió su vocación y están liados también, ya sea a través de la docencia, gente que empezó como músicos y siguen vinculados a la música de otra manera, como técnicos de sonido, productores...

Nombres son amores

-Vamos con algunos nombres destacados, por favor.

-Si nos ceñimos a gente destacada, tenemos nombres muy conocidos hoy en día, tanto a nivel nacional como internacional. Salva Espín (desde hace años en Marvel) tuvo todo un proceso de desarrollo en el CreaMurcia, David López es un cocinero de primera línea, Carlos Santos, Dani Albaladejo, Eva Llorach (artes escénicas), ya sabemos la fertilidad que tiene la escena musical actualmente en Murcia (Rozalén, Second, Alondra Bentley, Funambulista, Muerdo, Road Ramos, Varry Brava, Noise Box...), artistas plásticos como Miguel Fructuoso, Manuel Pérez López, Carmen Cantabella... Hay muchos y realmente buenos.

-Pero incluso para quien no se haya dedicado profesionalmente, el hecho de despertarle una faceta artística enriquece y completa una educación más rica.

-Hay un porcentaje muy alto de gente que sigue relacionada de alguna manera con el arte, como diseñadores gráficos, por ejemplo, muchos que empezaban a hacer ilustración en cómic, y lo más importante es que siguen siendo consumidores de cultura. Para mí esa tarea es fundamental, porque así tendremos una sociedad más culta y por tanto mejor. Para entendernos, es un trabajo de cantera. Habrá años más fértiles que otros, pero en general siempre se va descubriendo y desarrollando potencial. Seguiremos recogiendo frutos, no me cabe ninguna duda.

-Trabajar para la Administración también tendrá sus contras, entre ellas las críticas.

-Bueno, depende cómo se critiquen las cosas. Las críticas constructivas son muy importantes. Yo siempre las he llevado bien y además creo que la sociedad debe ser exigente. Hombre, hacer una crítica destructiva, sin base, con desconocimiento total del trabajo que se está haciendo, pues no ayuda a mejorar. Pero lo asumo, creo que es necesario. Cuando se critica una cosa es porque está viva.

-Ha conocido diferentes concejales de Juventud, unos más implicados que otros.

-Sí, pero el soporte que ha puesto la Administración al CreaMurcia ha hecho que ahora sea lo que es. La época de la crisis fue la más dura, porque todos los temas culturales estuvieron en el alambre. Ahora creo que estamos en la mejor etapa. En Valencia había un Valencia Crea, que estaba muy consolidado en la ciudad pero hay un cambio político y, por la razón que sea, desaparece. A veces los políticos quieren dejar su impronta. Es difícil de entender, no tiene mucho sentido. Rebeca [la actual concejal de Juventud] es una persona extraordinaria, no he conocido a nadie con esa voluntad de trabajo, de implicación y de responsabilidad.

-¿Por qué vale la pena luchar?

-Por dignidad. Siempre he sido positivo en la vida, siempre he tenido espíritu de superación, pero si hoy hay un buen objetivo por el que luchar es por el medio ambiente. A mí realmente me atormentan las noticias que van apareciendo al respecto. ¿Qué mundo le vamos a dejar a las próximas generaciones? Ayer leí que en el 2050 va a haber más plástico que peces en el mar. Debe ser el objetivo común de toda la sociedad.

-Siempre ha sido muy deportista.

-Para mí es una válvula de escape. El deporte me relaja, es una necesidad que tiene mi organismo. Jugué de chaval en el Racing de La Flota. Me gustaba como 'hobby'. Y nunca he dejado de hacer deporte. La bici es una de mis grandes pasiones. Subir la Cresta del Gallo es un reto, una adicción positiva. Voy al gimnasio todas las mañanas.

-¿Siempre ha sido una persona exigente y responsable?

-Sí, siempre he sido un niño responsable, aplicado, buen estudiante, muy de mi familia... Y a veces quizá demasiado exigente conmigo mismo. Con los demás, no exijo más de lo que me exijo a mí. Pero sí, soy exigente y creo que hay que ser serlo. Exijo sobre todo dedicación e implicación.

-Y del Madrid. ¿Cuánta culpa tuvo la Quinta del Buitre?

-Ya lo era por mi padre y mis hijos también lo son. Mi tío Marianín -una institución del Real Murcia- me trajo una foto de Amancio siendo un niño. Y desde luego, La Quinta del Buitre ya me ratificó como madridista fiel. Esa belleza plástica a la hora de ejecutar el fútbol me acabó de enamorar. La Quinta marcó una época, una forma nueva de entender el fútbol. Vi un 3-3 del Murcia con el Castilla en La Condomina, cuando empezaban los Michel, Sanchís, Martín Vázquez, Pardeza... Y recuerdo que el Buitre le hizo dos sombreros a Vidaña que me dije: ¿quién es ese tío? La genialidad del Buitre siempre me entusiasmó.

-¿Qué suele hacer en verano?

-Suelo tomarme 10 o 15 días. Cojo agosto, que es cuando menos ritmo de trabajo hay. Es necesario desconectar y no es fácil, porque todavía tenemos campamentos, estancias lingüísticas... Me suelo ir con Ana [su mujer] y Juan [su hijo pequeño] a algún pueblecito de sierra. Me encanta Navarra. Y la Sierra de Segura, que nos aporta la vida, es nuestro pulmón. Me gusta la costa, pero en otras fechas.

-Vivió de joven los locos años 80. ¿Era más de los cantautores o de Alaska y los Pegamoides?

-No, yo he crecido con la generación de los cantautores. No digo que no bailase y me divirtiese con la Nueva Ola, pero me identificaba más con los cantautores. Yo soy de la generación que quiso cambiar el mundo.

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