«Ya no hay tan buenos fotógrafos como antes»

Marian Calero, durante un paseo en barco, en la costa de Mazarrón. / Martínez Bueso
Marian Calero, durante un paseo en barco, en la costa de Mazarrón. / Martínez Bueso

Marian Calero es la responsable de Loft 113 y fotógrafa

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

Es un verdadero oasis cultural en la ciudad de Murcia. Me refiero a Loft 113, un espacio multicultural de máxima actualidad situado en pleno barrio de Santa Eulalia que igual ofrece exposiciones de pintura, que de grafiti, fotografía, 'collages', pop art, 'performances', talleres, actuaciones musicales en directo, sesiones DJ, presentaciones... Su directora es Marian Calero, luchadora inquebrantable y artista largamente vinculada principalmente al mundo de la fotografía, que tomó la idea de espacios similares de Londres, Ámsterdam y Berlín y que ha convertido este espacio no solo en punto de referencia sino en todo un emblema de esa nueva Murcia cada día más pujante en el ámbito artístico. Coincidiendo con su residencia veraniega junto a su hijo, el diseñador de interiores y estupendo DJ Inti, aprovecho para darme un baño en la bella localidad cartagenera de La Azohía.

-¿Cuándo empieza su relación con la fotografía?

-Desde muy joven, a los 19 años ya estoy metida en el mundo de la fotografía.

«Estoy muy contenta de haber lanzado a gente que era desconocida y que ahora está exponiendo... »

-Y desde entonces no ha dejado de disparar.

-No, no he dejado de disparar. Ahora estoy volcada con otra historia, el Loft 113, pero nunca he dejado la fotografía, sigo haciendo fotos.

-¿Qué es lo más importante a la hora de hacer una buena foto: el encuadre, la luz, el ojo que mira?

-Es muy importante la mirada con la que miras, pero también con la que te miran: el objeto de la foto. Pero lo más importante es la cabeza, saber lo que quieres. Captar el momento. También tratar de que la persona se sienta cómoda. Siempre les digo que les voy a hacer un retrato con alma.

-¿La fotografía digital ha cambiado mucho las cosas?

-A mí me sigue gustando mucho más el analógico, pero ahora todo el mundo es fotógrafo. El mundo digital tiene sus ventajas, pero no hay tan buenos fotógrafos como había antes. Es la pérdida del oficio. Yo sigo reencuadrando y haciendo la foto igual que si fuera en analógico y no necesito recortar. Con el digital la gente normalmente trabaja en angular y luego recorta, pero a mí me gusta el disparo directo.

-¿Hay un momento en su vida en el que fue consciente de que el arte, la fotografía, iba a ser parte esencial de su vida?

-Cuando empezamos los fotógrafos de mi generación -Ángel Saura, Paco Salinas...- nosotros [el equipo formado por Juan de la Cruz Megías y Marian Calero] hacíamos muchas BBC (bodas, bautizos y comuniones). Éramos como un poco mal mirados, pero llegó un momento en que trabajábamos muchísimo, íbamos a Barcelona, Madrid, viajábamos mucho, nos llamaban de todos sitios y éramos muy caros. Hacer una boda bien hecha también es un arte y de hecho en el 2000 nos dieron el premio PhotoEspaña, expusimos en Conde Duque y nos editaron un libro con textos de Gomaespuma. Hacíamos fotografías de arquitectura, de arte, pero de lo que realmente vivíamos (y bien) era de las bodas. Ahora ya hace años que dejé de hacerlas.

Santa Eulalia

-Hace tres años abrió Loft 113, en pleno barrio de Santa Eulalia. ¿Era un espacio necesario?

-Yo creo que es un espacio diferente. Cuando he viajado veía estos espacios y siempre pensaba que un espacio así en Murcia vendría muy bien. Es un espacio en el que puedes hacer de todo. Y bueno, se presentó la ocasión, lo vi, me lancé y ahí estoy, haciendo un poco de todo: cultura, fiestas, presentaciones, talleres, exposiciones... Un espacio multiusos. Estoy muy contenta, la verdad. Y sigue siendo un estudio fotográfico: me lo alquilan mucho para trabajar portadas de discos, para vídeos, se han grabado varios allí.

-¿Ha cambiado mucho el barrio de Santa Eulalia? Siempre ha tenido un punto de barrio bohemio.

-Sí, pero Santa Eulalia está cambiando mucho. De hecho, los políticos quieren llevarse la marcha para allá, como en Madrid con Chueca. Antes era un barrio como más de viejo y ahora hay muchísima gente joven, hay muchas actividades. Está cambiando y creo que va a cambiar mucho más todavía. Yo creo haber puesto mi granito de arena.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-El Garrampón, en Murcia. Pero mejor un vermut.
2 -¿Una canción?
-Me trae muy buenos recuerdos 'Cazadora de cuero', de Farmacia de Guardia.
3 -Libro para el verano
-'Amar y timar', de Julia Beltrán.
4 -¿Qué consejo daría?
-Sonríele a la vida.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Tequila.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-Algunas veces sí.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Valentina.
8 -Un epitafio
-Seguimos caminando.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Viajera.
10 -¿Tiene enemigos?
-Solo uno, que yo sepa..
11 -¿Lo que más detesta?
-La hipocresía.
12 -¿Un baño ideal?
-La Azohía.

-¿Por qué el arte? ¿Por qué decide dedicarle una parte importante de su vida al arte?

-Yo me he dedicado toda mi vida a la fotografía, como bien sabes, pero siempre he estado un poco en la sombra, y cuando monté esto lo hice porque vi que hay mucha gente a la que le apasiona el arte y tiene talento, pero a la que las galerías no le daban esa oportunidad de exponer. Estoy muy contenta de haber lanzado a gente que era desconocida y que ahora está exponiendo... Gente que está empezando y que se han dado a conocer a través de Loft 113.

-Y cada vez mejores propuestas.

-Pero son ellos. Joaquín Ganga -uno de los mejores tatuadores mundiales, que ha inaugurado un estudio en San Francisco- me lo propuso, porque le gustaba el espacio. Gente que está empezando y que se ha dado a conocer a través de Loft 113. Juan Belando -escultor de Valladolid que no para de exponer ahora-, el ilustrador Juan Ros, Borja Cebrián, que estuvo en Art Madrid, Léucade y Arquitectura de Barrio. También hemos hecho exposiciones y performances como las de Beatriz Ros, que ahora está en una bienal en Lituania y Sofía Bartoméu. Combinamos todo: pintura, 'collage', fotografía (Aíta Salinas, Tatiana Abellán, Marina Mata, María José Puche) y hemos apostado fuerte por la ilustración, que es algo por lo que no se apostaba mucho en Murcia. Hacemos tanto alquileres como comisariados propios.

«Bob Dylan me encanta en disco, pero lo he visto dos veces en directo y no puedo con él»

-Recuérdeme un concierto inolvidable.

-El de David Bowie en Barcelona, hace muchos años; y también Lou Reed en Madrid. Sin embargo, Bob Dylan, que me encanta en disco, lo he visto dos veces y no puedo con él en directo.

-Es una luchadora, de las que no se dejan vencer fácilmente.

-Lo soy. Y a pesar de los malos momentos que estoy pasando ahora, sigo luchando. Ahora vivo el día a día, aunque siempre lo he hecho de alguna manera. Con 19 años tenía ya un hijo, nunca he dejado de luchar.

-¿Es testatura?

-Sí, lo soy [risas]. No hay otra manera que ser cabezota y luchar, aunque también es importante saber reconocer los errores para no dejar de seguir aprendiendo. Nunca se deja de aprender.

Sin muñecas

-¿De pequeña era muy bulliciosa, de las que llevaban locos a sus padres?

-Era un poco bicho. No me gustaban las muñecas, me gustaban todos los juegos de los niños y era muy corretera. Siempre llegaba descalabrada a casa [risas]. Los niños estábamos todo el día en la calle, era otra vida. A los niños de hoy en día les haría falta un poco de la libertad que teníamos antes, los tiempos son otros, pero yo cuando veo a los niños todo el día con los móviles, con el ordenador, un poco encerrados en el mundo digital, siempre pienso que hay que sacarlos al campo, a la huerta, que disfruten de la tierra.

-¿Desconecta en verano?

-Normalmente, cuando puedo, en verano me gusta irme a la playa. Ahora estoy en La Azohía, con el barquito, y me ha venido muy bien, porque llevaba tres años sin vacaciones. Normalmente las vacaciones las solía tomar en febrero y a viajar, salir de España, ver otros mundos, conocer otras culturas. He viajado mucho, la verdad. Ahora estoy muy a gusto aquí, tranquila, con la familia.

-¿Le han menospreciado alguna vez por ser mujer?

-Yo he estado muchos años como a la sombra de otra persona. Pero desperté y ahora en ese sentido me siento muy bien. Aprendí mucho, pero ahora no lo consentiría.

-¿Qué hace Marian Calero para encontrar la paz (si esto es posible)?

-Ay... Llevo tres años sin hacer nada, pero ahora voy a volver a ponerme en forma, porque lo necesito. Por un lado estoy bien conmigo misma, pero por otro lado estoy un poco baja, por situaciones muy duras que te da la vida. Pero, como dice mi hijo, tenemos que vivir el día a día y en eso estamos. Seguimos caminando, ese es mi lema.