Airbnb se pliega a la normativa europea mientras se agota la paciencia de Bruselas con Facebook

Vera Jourová, comisaria europea de Justicia./Stephanie Lecocq (Efe)
Vera Jourová, comisaria europea de Justicia. / Stephanie Lecocq (Efe)

La UE apremia a la red social a mejorar las condiciones de protección a los consumidores o será sancionada

SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas

Una dice sí y la otra se hace la remolona. La Comisión Europea se ha felicitado esta mañana por haber logrado que la plataforma digital que oferta alojamientos turísticos Airbnb se haya comprometido a incorporar unas prácticas más transparentes con los consumidores, de acuerdo con la normativa europea. Pero al mismo tiempo, le ha lanzado un mensaje directo al coloso de las redes sociales de Mark Zuckerberg. «Mi paciencia tiene un límite y si Facebook no implementa los cambios exigidos antes de que acabe el año, pediré a las autoridades de la protección de consumidores que actúen rápidamente e impongan sanciones a esta empresa», ha asegurado la comisaría europea de Consumo, Vera Jurova.

Airbnb se compromete a especificar si el arrendatario ofrece su vivienda a título particular o el alojamiento forma parte de una oferta profesional, de las inmobiliarias, puesto que de cara al consumidor europeo las normas son distintas en cada caso. También presentará el precio total de las reservas en su plataforma web, incluidos los cargos adicionales, como la limpieza. Y cuando no sea posible plantear ese cálculo por adelantado, ha de especificar la posibilidad de que puedan aplicarse tarifas adicionales.

De igual modo, según el compromiso alcanzado por AIrbnb con la Comisión Europea, tendrá que dejar claro a sus usuarios, primero, que pueden hacer uso de todos los recursos legales disponibles en sus países de origen en caso de que quieran imponer una demanda y, segundo, que, en caso de producirse una rescisión contractual que les perjudique, tengan derecho a compensaciones «si les corresponde».

Lo de Facebook es otra historia. A principios de año, coincidiendo con el estallido del caso 'Cambridge Analytica' -la filtración de millones de datos privados de usuarios de esta red-, el ejecutivo comunitario le emplazó a cambiar las condiciones de uso y a adaptarlas al marco legal comunitario, fundamentalmente para ser más transparente. Incluso Mark Zuckerberg tuvo que recalar en Bruselas para pedir disculpas.

«Desde entonces los progresos han sido muy limitados», subrayó ayer la comisaria checa de Consumo. En abril, la compañía norteamericana incorporó algunas variaciones. Pero la información que ofrece a los usuarios continúan siendo opaca, incluso «engañosa», en algunos casos. Se pone como ejemplo, en este sentido, que aunque se les indica que sus datos son utilizados «únicamente» para mejorar su experiencia global, no se les advierte de que también se utilizan con fines comerciales.

 

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