«Me quedé parapléjica por culpa de un piercing»

«Me quedé parapléjica por culpa de un piercing»
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Según su neurocirujano el piercing pudo ser el vehículo que utilizó una bacteria para entrar en su cuerpo y causarle la paraplejia

LA VERDAD

Una joven brasileña de 20 años ha perdido la movilidad en sus piernas después de hacerse un piercing en la nariz. Según cuenta la estudiante a BBC Brasil, no era la primera vez que se hacía una perforación de este tipo en la nariz pero en esta ocasión decidió hacerlo en el lado izquierdo. «Fue la primera vez que salió sangre durante el procedimiento«, apunta. Días más tarde la joven entró en estado febril y su nariz comenzó a hincharse aunque con ayuda de una pomada estos síntomas desaparecieron. Luego vinieron los dolores constantes en la espalda y el cuello, que no consiguió aplacar con ningún fármaco.

Fue entonces cuando acudió al médico. «Me dijo que los músculos de mi espalda estaban hinchados, me hizo un masaje, me puso una inyección y volví a casa», explica la joven. Sin embargo, al día siguiente sentía que sus piernas estaban cada vez más debilitadas: «aquella tarde no sentí más mis piernas». Al día siguiente ingresó en el hospital. Los análisis de sangre y orina apuntaban a una infeción en la sangre. «Yo estaba acostada en una camilla, sin moverme, llena de agujeros, tomando suero y varias medicaciones», relata. La resonancia magnética que le practicaron reveló que tenía 500 mililitros de pus comprimiendo tres vértebras, por lo que fue operada de urgencia para extraer el líquido.

El neurocirujano Oswaldo Ribeiro Marquez, que nunca había estado ante un caso similar, afirmó que «esta situación puede suceder cuando hay alguna complicación como consecuencia del piercing». «La paciente hizo un procedimiento cutáneo, que generó una infección, que puede haber provocado la diseminación de la bacteria Staphylococcus aureus al torrente sanguíneo«, explica el médico. Por tanto, Marquez considera »muy probable y plausible« que el piercing sea la causa de la paraplejia aunque advierte que sólo un estudio genético podría confirmarlo.

«El médico que me acompañó desde el principio me explicó que todo fue causado por una perforación equivocada, motivo por el que sangré cuando me introdujeron el piercing, otro factor que lo complicó todo fue la mala higienización del objeto», apunta la joven en silla de ruedas, que sigue un tratamiento para recuperar la movilidad de sus piernas. «No podemos negar que vaya a retomar el movimiento de sus piernas, pero tampoco podemos garantizarlo», recalca el neurocirujano.