Consejos enfermeros frente a las alergias

Una enfermera realiza las pruebas a una paciente.
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Una enfermera realiza las pruebas a una paciente.

Según la Sociedad Española de Alergología, una de cada cuatro personas padece algún tipo de alergia en nuestro país

Las enfermedades alérgicas están entre las seis patologías más frecuentes según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La alergia es una susceptibilidad especial de algunas personas que hace que respondan de una forma exagerada a elementos externos.

ConsejosLos síntomas de la alergia pueden controlarse con la ayuda de tratamiento y evitando en la medida de lo posible todo aquello que la cause. En este caso, desde enfermería proponemos los siguientes consejos para minimizar los síntomas para los alérgicos al polen.

1. Permanecer el máximo tiempo posible dentro de casa durante los días de mayor concentración de polen y, sobre todo, en los días de viento

2. No abrir las ventanas de casa entre las 5 y las 10 horas de la mañana y las 19 y 22 horas de la noche, así como disminuir las actividades al aire libre durante esas horas en las que los niveles de polen son más elevados.

3. Mantener las ventanillas cerradas en los desplazamientos en coche.

4. Colocar filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado, tanto en casa como en el coche, y no olvidar cambiarlos con frecuencia.

5. Cuando salga a la calle, usar gafas de sol para que el polen no pueda entrar en contacto con los ojos.

6. Ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa. No tender ropa en el exterior, ya que los granos de polen pueden quedarse atrapados en las prendas.

7. Evitar actividades que puedan remover partículas de polen, como cortar el césped o barrer la terraza, etc. En caso de alergia al polen de gramíneas, no es recomendable tumbarse sobre el césped.

8. Si se tiene jardín, evitar tener plantas que polinicen por el aire.

9. No dormir cerca de fuentes de pólenes alergénicos, como árboles o plantas.

10. Si se toman medicamentos específicos para las alergias, como antihistamínicos, es importante tomar los recetados, de forma regular y en la dosis recomendada. Nunca mezclarlos con alcohol.

Los causantes más comunes de alergia son los pólenes de las plantas, algunos alimentos, los productos químicos -incluidos algunos medicamentos-, los mohos, los llamados ácaros del polvo, las picaduras de insecto y en general cualquier sustancia capaz de desencadenar una respuesta por parte del sistema inmunitario del organismo.

Los síntomas son muy variados en cuanto a su localización, intensidad y gravedad. Puede haber reacciones alérgicas graves que pueden incluso llegar a causar la muerte del que las sufre. Pero éstas no son situaciones habituales, lo más frecuente es que los síntomas sean leves: picor en la piel y los ojos, estornudos, goteo de nariz, tos y picor en la garganta.

Tal y como refleja el Tratado de Alergología realizado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) una de cada cuatro personas padece algún tipo de alergia en nuestro país.

El trabajo de las enfermeras en las unidades de alergología es fundamental; realizan pruebas de detección de alergias, suministran tratamiento y, por supuesto, ofrecen a los pacientes toda la información que necesitan.

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El estudio alergológico se realiza mediante pruebas cutáneas con un extracto del alérgeno que se sospecha. Una vez que estas reaccionan, las enfermeras son las encargadas de marcar sobre la piel cual es el grado de reacción que tiene el paciente y plasmarlo en una plantilla para que el alergólogo pueda valorar cuál es el mejor tratamiento a seguir.

Además de estas pruebas también se realizan provocaciones con alimentos o medicamentos, tests de intolerancia a la lactosa y fructosa, pruebas de función respiratoria y estudios diagnósticos de urticarias físicas, entre otras.