Una leyenda del piano en el Auditorio de Murcia

La mirada poética de Joaquín Achúcarro. / Martínez Bueso
La mirada poética de Joaquín Achúcarro. / Martínez Bueso

El Premio Nacional de la Música y Gran Cruz del Mérito Civil mostrará su magisterio pianístico en una ocasión señalada

JAM ALBARRACÍN

Premio Nacional de la Música (1992), Medalla de Oro de las Bellas Artes (1993), Gran Cruz del Mérito Civil (2003), Artista por la Paz de la Unesco (2000) e Hijo Predilecto de Bilbao, acaso el que más ilusión le hizo. He ahí algunos de los galardones obtenidos por Joaquín Achúcarro, una de las grandes leyendas vivas de la música clásica de nuestro país, que mantiene su feliz idilio con el piano a sus 86 años. Desde que en 1959 se hiciera con el primer premio en el concurso internacional de Liverpool, su prestigio no ha hecho más que crecer, lo cual, si tenemos en cuenta que su primer concierto lo ofreció en 1946, con solo 13 años, son ya siete las décadas por las que el profesor bilbaíno ha extendido su magisterio. Achúcarro será el invitado especial en el concierto que esta noche ofrecerá la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) bajo la dirección de su titular, Virginia Martínez.

El concierto programado en el auditorio Víctor Villegas contempla obras del danés Carl August Nielsen (1865-1931) -la obertura de 'Maskarade'-, del noruego Edvard Hagerup Grieg (1843-1907) -'Concierto para piano y orquesta'-, así como del austrohúngaro Bedrich Smetana (1824-1884), en este caso con una selección de su obra más renombrada, 'Mi patria'.

Joaquín Achúcarro / OSRM

Cuándo
Viernes 24, a las 20.00 horas.
Dónde
Auditorio Víctor Villegas. Murcia
Cuánto
8/11/13 euros.

Desde 1990, el profesor Joaquín Achúcarro reparte su tiempo entre sus conciertos -ya a solas, ya con orquesta- y sus clases en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas. Además de acudir a algunas de las numerosas llamadas que recibe. Con una técnica deslumbrante y una sensibilidad poética exquisita, de él ha dicho Zubin Mehta: «Solo he escuchado este sonido en Rubinstein». El sonido de toda una leyenda de la música clásica, tan humilde como solo la grandeza permite ser. «¿Una leyenda? Por favor, yo soy un obrero de la música que intenta hacerlo lo mejor que puede». Poco que añadir.