Travesía entre agua dulce y salada

El guía de la excursión muestra cuál es la técnica adecuada para remar./Guillermo Carrión / AGM
El guía de la excursión muestra cuál es la técnica adecuada para remar. / Guillermo Carrión / AGM

Singladura a remo por la desembocadura del Segura con paseo y desembarco en las dunas de la playa dels Tossals

Pepa García
PEPA GARCÍA

Siguiendo la arteria que da vida a las tierras de la Región, el río Segura, llegamos hoy al destino de la aventura que os proponemos para este fin de semana. Una jornada a remo en la desembocadura del Segura, Guardamar, donde el encauzamiento del río ha dejado libre de cañas casi un kilómetro y medio de taludes y ha ampliado su lámina, a costa del fondo, facilitando su navegabilidad a las piragüas, que con apenas medio metro de profundidad pueden surcarlo sin problemas de encallar por su calado.

Dejamos el coche en un solar que hay junto al acceso al Club Náutico Marina de las Dunas y, embadurnados de crema protectora, con gorra, gafas de sol y sandalias, remos en mano y pertrechados de chalecos salvavidas, nos disponemos a hacer la 'botadura' de los kayak en las aguas del Segura. La primera sorpresa llega por el estado de este tramo del río: vilipendiado por murcianos y alicantinos, nos encontramos con una desembocadura de aguas limpias y llenas de vida, sin rastros de basura y sin ningún tipo de hedor.

Tras calentar brazos y hombros para evitar tirones y hacer unos estiramientos para no quedarnos clavados, comienza la aventura. Pegados a los pequeños embarcaderos caseros en los que algunos locales amarran pequeñas barcas de pesca, subimos a las piragüas, dispuestos a hacer ejercicio y brazos, descargar adrenalina, disfrutar del paisaje, la naturaleza y la fauna, y pasar un estupendo día.

Antes de iniciar la marcha, el guía, Quique, explica los rudimentos básicos del buen piragüista. Lo primero, el calentamiento. Lo segundo, el paleo: alto, con la espalda ligeramente flexionada hacia adelante; la mirada, clavada en un punto de referencia para fijar el rumbo y enderezarlo cuando sea necesario; el brazo de empuje, a la altura de los ojos; y el movimiento de muñeca preciso, que permita meter ambos lados de la pala en la dirección adecuada para avanzar y evitar el efecto vela del viento cuando vaya fuera del agua. Y, por supuesto, si vas en piragua, kayak o canoa canadiense de más de dos plazas, el más cercano a la proa manda y el otro tiene que seguir su ritmo, para evitar encontronazos, y redirigir el kayak, remando solo de un lado y, para virar más rápido, hacerlo hacia adelante.

Cómo llegar
Desde Murcia, lo más rápido es coger la A-7 en dirección a Alicante y tomar la salida 535 (Albatera/San Isidro) y continuar por la CV-909, dirección San Isidro. Cojan luego la AP-7 hacia Cartagena/Torrevieja, y tomen la salida 740 (Almoradí/Rojales/Guardamar/Daya Nueva). Continúen por la CV-91 hacia Guardamar y tomen la Avenida del Puerto y Carrer Juan García hasta el Club Náutico Marina de las Dunas.
Recomendaciones
Embadúrnense de crema y lleven gorra y gafas de sol. La excursión se puede prolongar para disfrutar de las dunas y arenales de Guardamar.
Cómo hacer la excursión
Kayak Sport. Avda. de la Región Murciana, 4. Murcia. 669 360 696. Asesoramiento y venta de kayak, alquiler y organización de expediciones. Precio: 25 euros/persona. Club Remo de Murcia. En piraguamurcia@gm
Dónde comer
Kayak Sport. Avda. de la Región Murciana, 4. Murcia. 669 360 696. Asesoramiento y venta de kayak, alquiler y organización de expediciones. Precio: 25 euros/persona. uClub Remo de Murcia. En piraguamurcia@gm

Con la teoría en mente, ponemos en práctica lo aprendido. Primero, despacio, aprovechamos para remontar el curso del Segura hasta donde su anchura y su caudal nos lo permiten. Además, la idea es observar si en las dos pequeñas isletas que hay en medio del cauce podemos ver algunas de las especies de avifauna que frecuentan esta zona: fochas, pollas de agua, zampullines comunes, garcillas cangrejeras, garza imperial, martinete, cormorán grande y garza real, entre otras muchas, que, acostumbradas a la presencia humana (los pescadores son parte del paisaje durante todo el año), permiten observarlas a no demasiada distancia.

Mientras cogemos ritmo, la segunda sorpresa nos roza la cara. Los peces saltan sin descanso, sobrevuelan las piraguas, nos azotan con sus colas en el pecho y hasta se meten en la boca del lobo saltando al interior de la embarcación. El número es impresionante y su actividad frenética, pero pronto, salvo cuando se montan con nosotros y hay que rescatarlos de una muerte segura, dejan de llamar la atención. De vuelta hacia la gola del Segura y la bocana del Puerto, las gaviotas, en vuelo rasante, aprovechan para capturar los restos de un par de barcos pesqueros, cuya tripulación se afana en limpiar y preparar para la siguiente jornada de faena, y un grupo de niños se suma a la práctica del piragüismo y se apea en medio del río aprovechando un seco.

El mar, en calma, ofrece hoy una magnífica oportunidad, la de prolongar la singladura y, sin pensarlo, tomamos rumbo norte, hacia la playa dels Tossals (Collados, en castellano), que se prolonga 1,6 kilómetros hasta el límite con el término municipal de Elche.

Este tramo delicioso del litoral cuenta con una amplia zona de dunas bastante bien conservada en la que es una delicia desembarcar. De las más tranquilas de Guardamar, Els Tossals, al norte de la Gola del Segura, es una playa nudista y que conserva abundante y valiosa vegetación natural; un valor ecológico que demuestra la presencia de reservas botánicas de pequeñas dimensiones, pero que alberga tesoros y están señalizadas. Además, por las pasarelas habilitadas, podrá recorrer parte de este sorprendente territorio para disfrutar de él sin dañarlo.

Cuando decidan regresar, hidrátense en el chiringuito Be Chill-Out Playa, y recuerden que, para volver al punto de inicio, deberán remar 2,5 km. antes de terminar esta singladura excepcional.

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