El planeta Tierra respira

En un bosque de Canadá, el terreno sube y baja, como quien toma y expulsa aire

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Circula por esos mundos un vídeo viral (y olé), cuyo contenido deja sin habla a quienes lo han visto, que son millones. Este pasmo que digo se debe a que en un bosque del Canadá...

-Donde la Policía Montada, ¿no?

Correcto. Pues, nada, que se ve cómo el terreno sube y baja acompasadamente, como si respirase...

-¡No me joda usía!

Hombre. Está filmado. Aparte de que, hace tres años, ya se observó un fenómeno similar en Inglaterra. La explicación de los científicos es que estas cosas ocurren, cuando se dan al mismo tiempo humedad, musgo, raíces flojas y fuertes rachas de viento. Sin embargo, a mis cortas luces, lo que realmente pasa es que el planeta este nuestro, pues, joder, que respira. Es lo que le permite sobrevivir en el Universo. Esta es una apreciación particular mía. Pero puede que algunos lectores estén de acuerdo conmigo.

-Quizás. Pero tenga en cuenta que existen bichos que son anaerobios, a ver si me comprende usted.

Es verdad que los anaerobios, por así llamarlos, no consumen oxígeno, pero quién te dice que no aspiran otro gas. Todo respira en este mundo. No por nada, sino porque tiene que ser así. Si no, ¿de qué iba el planeta a ir tirando, a pesar de las dificultades que le ponemos los humanos? ¿Porque quiénes son los que han llenado los mares de plástico y están provocando un cambio climático, cuyas consecuencias ya son evidentes, si no somos los hombre y las mujeres?

Los caracoles respiran, las plantas respiran y algunas son incluso carnívoras... Mire usted. Hay una mata -que la cultiva mi mujer y todo- que se llama 'No me verás sin sol'. Y sucede que, cuando es de día, está abierta, pero, en anocheciendo, ya no da la cara hasta el día siguiente.

Todo esto que digo responde a la lógica. La entera Tierra respira. Gira vivita y coleando. Si le entra tosarrera, se produce un terremoto; si estornuda, se ponen a echar fuego el volcán; si suspira, te acaricia el rostro uno suave brisa... ¿Tendré que poner más ejemplos? Las mismas piedras, parece que no, pero respiran.

Y, gracias a eso, vamos vegetando, hijos míos.

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