Cencerro sobre cencerro

¿Lo que viene es crisis o frenazo? Lo aclaren, por favor

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Las primeras alarmas se destaparon hace todavía poco tiempo. Fue cuando empezó a insinuarse, en los denominados medios, que la economía global se estaba frenando o estancando. En seguida se añadió que el problema también afectaría a España. No mucho después, los comentaristas sacaron a relucir la palabra crisis, que es una expresión maldita.

Está clarísimo que crisis, como su propio nombre indica, nunca fue un término positivo. Pero, desde que apareció hace ahora diez años, solo mencionarla es como nombrar la soga en casa del ahorcado. Entre la multitud de vecinos de la clase media (los de la clase baja estaban ya curados en salud) se presentaron los primeros escalofríos.

Lo cierto y verdad, como se suele decir, es que existe alarma social. Todavía no nos hemos repuesto del batacazo anterior -tan dañino y, por lo mismo, tan lamentable-, cuando corren rumores y dicharachos sobre una segunda edición. Es natural que la gente se preocupe, sobre todo la de a pie, que somos los más. Las dificultades que asomaron la oreja en 2008 fueron engordando y acabaron siendo muy dañinas para el común.

-No se la coja usted con papel de fumar y diga que nos jodieron bien jodidos, ¿vale?

No hay problema. Los muchos o pocos lectores de servidor están más que acostumbrados al lenguaje que algunos finolis llaman 'de la calle'. Atendiendo, pues, a las recomendaciones de este amigo, diré: 'En la crisis de cuando mandaba Zapatero, nos jodieron bien jodidos'.

La más que impopular crisis resultó ser tan dañosa, que hasta los pobrecitos abuelos tuvieron que repartirse su magra pensión con los hijos. Y no solo eso, sino que, además de hacer olla común, cuidaron y siguen cuidando de los nietos. Entonces, comoquiera que aquella debacle, más el añadido de la que pudiera venir, sería campana sobre campana (como el villancico aquel) o llover sobre mojado, veo natural que el vecindario se acojone.

Mi propuesta, por si aprovecha, es que nos digan claramente la verdad, pero desde ya. Lo que tenga que ser, mejor saberlo cuanto antes para ir haciéndose a la idea. Y si fuese solamente 'peccata minuta', díganlo también antes de acostarnos y así dormimos de un tirón.

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