Ultimátum de la ONU sobre el calentamiento

El retroceso del glaciar del Ródano ha llevado a los vecinos de esa región de los Alpes suizos a tapar el hielo con sábanas gigantes para bloquear los rayos del Sol y reducir la velocidad de deshielo. / AFP / Reuters
El retroceso del glaciar del Ródano ha llevado a los vecinos de esa región de los Alpes suizos a tapar el hielo con sábanas gigantes para bloquear los rayos del Sol y reducir la velocidad de deshielo. / AFP / Reuters

Conmina a los Estados a actuar ya para no superar en 1,5 grados el aumento de temperatura y reducir sus impactos

Pepa García
PEPA GARCÍA

Se necesitan cambios «de gran alcance y sin precendentes en todos los ámbitos de la sociedad». Con esta rotunda afirmación encabeza el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) su último informe, el que acaba de hacer público. Un estudio cuya realización aprobaron todos los gobiernos con el Acuerdo de París en 2015 y que urge a todos los Estados a tomar medidas: la Humanidad y los ecosistemas terrestres y marinos están abocados a impactos hasta ahora desconocidos como consecuencia del calentamiento global, alertan los 91 autores de 40 países de este informe, aprobado el sábado en Incheon (Corea del Sur).

El documento detalla las ventajas de limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de las temperaturas hasta 2100 con respecto a las de la época preindustrial: «Tendría beneficios claros para las personas y los ecosistemas naturales, y podría ir acompañada del afianzamiento de una sociedad más sostenible y equitativa», declara el IPCC. Y advierte de que, para lograrlo, hay que acometer transiciones energéticas «rápidas y de gran alcance». Las emisiones netas globales de CO2 tendrían que disminuir en 2030 un 45% respecto a 2010, y seguir descendiendo hasta el 'cero neto' en 2050.

«Limitar el calentamiento a 1,5 grados es posible según las leyes de la química y la física, pero para ello se necesitarían cambios sin precedentes», destacó ayer Jim Skea, copresidente del grupo de trabajo III del IPCC. Dejar el calentamiento global en 1,5 grados, en vez de en 2, «reduciría los impactos problemáticos en la biodiversidad y los ecosistemas, incluidas la pérdida y extinción de especies, tanto en el ámbito terrestre como en el acuático, y mantendría muchos de los servicios que prestan a los humanos», indicó Priyardarshi Shukla, también copresidente de ese equipo. Shukla explicó, además, que esta limitación del calentamiento beneficiará a la salud humana y al bienestar, aumentará la capacidad de adaptación de humanos y ecosistemas a efectos derivados del calentamiento como el aumento del nivel del mar; además de facilitar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que incluyen la erradicación de la pobreza.

«Uno de los mensajes contundentes del informe es que ya estamos viendo las consecuencias de un calentamiento global de 1 grado, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un hielo marino menguante en el Ártico, entre otros cambios», asegura Panmao Zhai, copresidente del grupo de trabajo I del IPCC.

Años cruciales

Los expertos quieren que las medidas se acuerden por consenso, porque las iniciativas que se adopten «son decisivas para garantizar un mundo seguro y sostenible para todos, tanto ahora como en el futuro», dice Debra Roberts, copresidenta del grupo de trabajo II. «Los próximos años son probablemente los más importantes de nuestra historia», añade.

El informe destaca una serie de impactos que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5 grados: la elevación del nivel del mar sería en 2100 10 centímetros inferior al que alcanzaría con un calentamiento de 2 grados; la frecuencia del deshielo del Ártico en verano sería de una vez por siglo en lugar de una vez por década; y los arrecifes de coral decrecerían entre un 70% y un 90%, mientras que con 2 grados desaparecerían por completo por el aumento de la temperatura del mar, la acidificación de los océanos y la reducción del oxígeno disuelto en sus aguas.

«La buena noticia es que algunas medidas ya se están llevando a cabo en todo el mundo, pero sería necesario acelerarlas», proyecta esperanza Valerie Masson-Delmotte, copresidenta del grupo de trabajo I del IPCC. Y Hans-Otto Pörtner, copresidente del grupo de trabajo II, explica que «cada porción extra de calentamiento tiene importancia, especialmente en la medida en que incrementa el riesgo asociado a cambios duraderos e, incluso, irreversibles, como la pérdida de ecosistemas». Si se permite que la temperatura global sobrepase los 1,5 grados de incremento sería necesario depender de técnicas que absorbieran el CO2 de la atmósfera para volver a un calentamiento global inferior a 1,5 grados en 2100, afirma el informe. Pero también advierte de que la efectividad de estas técnicas no está probada a gran escala y pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible.

Este trabajo, que «proporciona a los responsables políticos y profesionales la información necesaria para adoptar decisiones que afronten el cambio climático teniendo en cuenta el contexto local y las necesidades de las personas», según Debra Roberts, será una contribución científica fundamental en la Conferencia del Cambio Climático del próximo diciembre en Katowice (Polonia), donde los gobiernos examinarán el Acuerdo de París. Precisamente, los gobernantes deberán tener en cuenta que, pese a que se consiga limitar el calentamiento a 1,5 grados, el nivel del mar seguirá creciendo y su incremento dependerá de las futuras emisiones que se produzcan.

Confrontación en Europa

A este respecto, la Comisión Europea (CE) trabaja en la estrategia a largo plazo contra el cambio climático de la Unión Europea (UE) con tres posibles escenarios, que oscilan entre eliminar por completo las emisiones contaminantes en 2050, como recomienda ahora el IPCC, y alcanzar ese objetivo en 2070.

Así aparece en el borrador de trabajo de la CE publicado ayer por el portal Euractiv, informa Efe, en el que se expone una hipótesis de reducción de las emisiones del 80% en 2050, otra que elimina los gases de efecto invernadero en 2050 y una tercera en las que las 'cero emisiones' no se alcanzaría hasta 2070. Según este portal, algunos grandes nombres de la CE como su presidente, Jean-Claude Juncker, o el comisario de Energía y Acción Climática, Miguel Arias Cañete, apoyan «la estrategia de cero emisiones en 2050», pero hay otras «facciones del Ejecutivo comunitario que están presionando para una estrategia» menos ambiciosa.

La CE, que actualmente tiene marcado el objetivo de reducir los de gases de efecto invernadero en un 40% para 2030, presentará el próximo noviembre su estrategia a largo plazo de recorte de emisiones contaminantes y ya había propuesto en 2011 una senda de neutralización de emisiones de CO2 del 40% para 2030, del 60 % en 2040 y del 80% en 2050, pero el plan nunca fue aprobado porque Polonia lo vetó en dos ocasiones (2011 y 2012) en el Consejo Europeo.

No obstante, el Ejecutivo comunitario abogó ayer por elevar «las ambiciones» de la UE en la lucha contra el cambio climático a tenor del nuevo informe del IPCC, que subraya la urgencia del desafío global.

La Red Europea de Acción Climática (CAN), que agrupa a ONG ambientalistas, considera los escenarios de trabajo de la CE a largo plazo poco ambiciosos. «Europa necesita reducir las emisiones más rápido que el resto del mundo, aceptando su justa parte del esfuerzo para limitar el cambio climático. Mantenerse por debajo de 1,5 grados significa que Europa necesita alcanzar las emisiones netas cero para 2040», declara el director de CAN, Wendel Trio.

tendrían que reducirse en 2030 las emisiones globales de CO2 respecto al nivel de 2010 y, 20 años después, el saldo de emisiones debería llegar a 'cero neto'.

El primero de una serie de informes

El informe especial que ahora se presenta es el primero de los tres que se comprometió a elaborar el IPCC. Así, el año que viene está previsto que se publiquen 'El informe especial sobre los océanos y la criosfera en un clima cambiante' y 'El cambio climático y la tierra: informe especial del IPCC sobre el cambio climático, la desertificación, la degradación de las tierras, la gestión sostenible de las tierras, la seguridad alimentaria y los flujos de gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres'. Ambos trabajos permitirán profundizar en las consecuencias del calentamiento y en las medidas que deben adoptar los gobernantes para frenar este proceso antrópico que amenaza la supervivencia en la Tierra tal y como la conocemos hoy.

 

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